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El destino de las hijas gemelas de Junieysis Merlo pende de un hilo. Tras el crimen que estremeció a Nicaragua y Costa Rica, la disputa por su custodia ha abierto una herida aún más profunda en una familia golpeada por la tragedia. El principal sospechoso del asesinato es su pareja Gustavo Ramírez Calvo, de 57 años, y padre de las niñas, de apenas 4 años.
Wilder Merlo, hermano de la joven asesinada, confirmó a LA PRENSA que una hermana del presunto femicida ha solicitado la tutela legal de las dos niñas. Para él, la pretensión resulta dolorosa e injusta: considera inadmisible que las hijas de Junieysis puedan quedar bajo el cuidado de la familia del principal sospechoso del crimen.
En medio del duelo, la incertidumbre y una angustia que no da tregua, la familia de Junieysis ha decidido luchar por la custodia de las menores, convencida de que su lugar está junto a los suyos. A ello se suma un vínculo que no quieren quebrar: en Nicaragua vive también el hermano mayor de las niñas, de 10 años.
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Wilder asegura que la familia no se rendirá y que pelearán la custodia de las niñas ante el Patronato Nacional de la Infancia (PANI). «No es justo, totalmente no es justo que los hijos de la familia del asesino tomen la custodia de las niñas», afirmó el hermano de Junieysis, convencido de que esta batalla no solo es legal, sino moral. «Dios nos dará la victoria».
Bajo protección del PANI
También señaló que desde la detención del principal sospechoso, el pasado 9 de abril, las autoridades intervinieron y trasladaron a las menores como medida de protección, dejándolas en medio de un proceso que hoy profundiza el conflicto y el dolor de una familia marcada por la tragedia. Este ya estaba en la casa de unos familiares, lugar donde se había trasladado con sus hijas.
Ambas niñas continúan bajo el resguardo del PANI. El medio costarricense La Teja informó que el abogado Joseph Rivera, reconocido por su amplia experiencia en casos penales, asumirá la representación legal de la familia de Junieysis en su lucha por alcanzar justicia tras el femicidio. Además, buscará garantizar el bienestar y la protección de las hijas de la joven, por lo que también impulsará las gestiones necesarias para obtener la custodia de ambas.

«En cuanto a las hijas de Junieysis, la situación deberá resolverse en sede judicial, específicamente en el ámbito de familia. El interés superior de las menores es el criterio que va a prevalecer. No basta con una solicitud de custodia; el juez valorará condiciones reales, entorno, idoneidad y garantías de protección», expresó el abogado. «Cualquier vínculo con el entorno del sospechoso será analizado con extremo cuidado», añadió.
Multitudinaria sepultura
El dolor para la familia de la tiktoker de 30 años, sigue abierto y profundo. Este pasado domingo 12 de abril, entre lágrimas y consternación, sus cenizas fueron sepultadas en su natal San Juan de Río Coco, en el departamento de Madriz, tras ser repatriados desde Santa Ana, en Costa Rica, donde ocurrió el crimen que truncó su vida.
Los restos de la joven nicaragüense fueron recibidos la noche del sábado 11 de abril en el municipio de Telpaneca, en medio de una escena marcada por el dolor y la consternación. Amigos, familiares y pobladores acompañaron a la familia en la despedida, recibiendo sus cenizas con lágrimas, abrazos y silencio, reflejo de una pérdida que ha dejado una herida profunda.
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Videos difundidos en redes sociales evidenciaron el derroche de solidaridad y amor hacia la familia doliente.
Junieysis llevaba una década viviendo en Costa Rica cuando su vida fue brutalmente truncada. Allí conoció al padre de sus hijas, un empresario originario de Santa Ana, quien la contrató en una panadería. Con el paso del tiempo, la relación laboral se transformó en una unión sentimental y juntos formaron una familia.
Hallada muerta y enterrada
Según relató Wilder Merlo, ambos llevaban casi un año separados, aunque continuaban viviendo bajo el mismo techo, una convivencia que —asegura— estaba marcada por el miedo. De acuerdo con su testimonio, Junieysis vivía amenazada, atrapada en una relación que ya no quería, pero de la que no lograba escapar.

Tras diez angustiosos días de búsqueda por su repentina desaparición, el cuerpo de Junieysis fue finalmente hallado dentro de una fosa, en un avanzado estado de descomposición. La crudeza del hallazgo obligó a que sus restos fueran cremados.
Michael Soto, director interino del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), reveló al medio costarricense La Teja que la autopsia determinó que murió producto de una «asfixia por comprensión extrínseca del cuello».
Por su parte, el Poder Judicial confirmó que la joven nicaragüense contaba con medidas de protección por violencia doméstica que habían expirado 20 días antes de su asesinato, según reportó Teletica.
La familia de la joven asesinada pidió a las autoridades costarricenses que se haga justicia por el crimen y que se aplique la Ley en contra del principal sospechoso.