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Siguiendo la tendencia de los últimos años, las Reservas Internacionales Brutas (RIB) cerraron el 2025 con un saldo histórico de 8,324.80 millones de dólares, monto que representa un incremento de 2,219.70 millones de dólares durante el año pasado. Este saldo, según los especialistas, refleja el buen manejo de la macroeconomía y permite enfrentar posibles crisis internas o los efectos de choques externos. Sin embargo, no oculta el enfoque «pseudopopulista» de las políticas públicas y la corrupción que caracteriza el manejo de Nicaragua.
Al cierre del año pasado, la cobertura de las RIB sobre la base monetaria de Nicaragua fue de 3.6 veces. «Este indicador es fundamental para la salud financiera del país. Y significa que por cada córdoba que circula en la economía (incluyendo billetes, monedas y depósitos bancarios en el Banco Central), el Banco Central de Nicaragua tiene, en dólares, el equivalente a 3.6 córdobas para respaldarlo», explica un economista que por temor a represalias solicita no mencionar su nombre.
La importancia de este indicador de cobertura radica en que genera estabilidad al tipo de cambio. «Al tener una cobertura tan alta, el Banco Central garantiza que tiene divisas más que suficientes para mantener el régimen de tipo de cambio actual, que desde enero de 2024 tiene una tasa de deslizamiento del 0 por ciento respecto al dólar», señala el economista.
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FMI recomendó incrementar las reservas
El economista explica que «superar el umbral de 3.6 veces la Base Monetaria se considera una posición muy sólida. Llegar a 3.6 veces indica una ‘súper cobertura’ que blinda a la economía ante choques externos», dice el economista y añade que esto genera confianza del sector empresarial y de la población hacia la moneda local.
En los últimos años el crecimiento sostenido de las RIB permitió que el año pasado duplicaran el monto de hace cuatro años. Además, el BCN proyecta que durante el 2026 sigan creciendo y garantizando el actual régimen cambiario de tipo de cambio fijo, protegiendo a la economía de los efectos de eventos externos e internos, y la estabilidad macroeconómica y financiera de Nicaragua.
Un analista financiero, que por razones de seguridad solicita anonimato, expone que en los últimos años el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha sugerido la creación de colchones fiscales, especialmente por la amenaza de posibles sanciones a las que está expuesta Nicaragua, en respuesta a las crecientes violaciones a los derechos humanos y los crímenes de lesa humanidad que comete la dictadura Ortega Murillo.
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Reservas generan confianza hacia el córdoba
«Estos ahorros sirven también para implementar políticas contra cíclicas si la economía internacional se deteriorara. Habría espacio por la vía fiscal, para estimular el crecimiento económico sin provocar inflación. Es una medida que permite prepararte para circunstancias adversas de forma que se minimicen los impactos en el crecimiento y el empleo», explica el analista.
Según el informe del Banco Central de Nicaragua (BCN), «el comportamiento observado de las Reservas Internacionales en 2025 fue impulsado principalmente por la implementación de una política monetaria que ha fortalecido el uso de la moneda nacional y una política de consolidación fiscal, que han aumentado el ahorro nacional».
También menciona que operativamente, el aumento de reservas se produjo por «acumulación de depósitos del sector público, compras de divisas en la mesa de cambio del BCN, desembolsos externos y por ingresos financieros de las inversiones en el exterior».
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Para aumentar reservas se reduce el gasto
Los especialistas admiten que para alcanzar estos niveles históricos de reservas, la dictadura ha dejado de gastar y de invertir. Ha postergado hacia el futuro el consumo o la inversión con el objetivo de evitar la muy dañina inestabilidad que pueden generar eventuales crisis. Esto puede afectar a sectores sociales con grandes necesidades que no se cubren.
«De hecho ha sido la inestabilidad en el tiempo lo que ha hecho de Nicaragua uno de los países más pobres del hemisferio. Estabilidad y predictibilidad es el clima de negocio más apropiado que un país pobre como Nicaragua necesita», señala el analista.
El economista por su parte explica que el crecimiento histórico que han registrado las remesas, especialmente las llegadas desde Estados Unidos, en los últimos años es resultado de «una combinación de flujos externos masivos y políticas de absorción de liquidez por parte del Banco Central».
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Las remesas han sido de gran ayuda
Entre las causas directas del incremento de las RIB detalla como motor principal el flujo récord de remesas familiares que crecieron exponencialmente como resultado de la migración masiva que provocó la crisis sociopolítica que estalló en 2018. Este flujo de remesas pasó de 1,390 millones de dólares en 2017 a alrededor de 6,000 millones de dólares el año pasado.
El dato de 2025 es una proyección extraoficial, ya que sin ninguna explicación en abril del año pasado el BCN suspendió la publicación mensual de estos ingresos. «Las remesas entran a la economía, se convierten a córdobas y los dólares excedentes los terminan absorbiendo las instituciones del Sistema Financiero y el Banco Central», dice el economista.
Sin embargo, a partir de este año el crecimiento de estos flujos está en riesgo. Primero, porque alrededor del 80 por ciento de estos recursos los mandan los nicaragüenses que están en Estados Unidos.
La nueva política migratoria de ese país amenaza con deportar u obligar a regresar por su cuenta a muchos de los casi 500,000 connacionales que entraron ilegalmente a ese país entre 2018 y 2025. También, obligó a regresar a muchos de los más de 90,000 que entraron con parole humanitario. Además, desde el 1 de enero de este año las personas que no poseen estatus legal que les permita tener cuenta bancaria, tienen que pagar un arancel del 1 por ciento por cada uno de estos envíos.
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Exportaciones también empujan las reservas
También aporta al crecimiento de las RIB la compra neta de divisas o mesa de cambio del BCN. «El Banco Central de Nicaragua interviene activamente en el mercado comprando el exceso de dólares. La mecánica es la siguiente: cuando hay más oferta de dólares que demanda (gracias a remesas y exportaciones), el BCN compra esos dólares para evitar que el valor de la moneda fluctúe bruscamente y para acumular reservas. En 2025, estas operaciones fueron un factor determinante en el aumento mensual de las RIB», explica el economista.
Un tercer factor que contribuye al crecimiento de las RIB es el dinamismo de las exportaciones, que son altamente dependiente del mercado de Estados Unidos, no así de los socios del régimen de Ortega, como son China y Rusia. Según el especialista, a pesar de los retos globales, algunos productos de la cesta exportadora de Nicaragua, entre ellos el oro, el café y otros productos agropecuarios, mantienen precios internacionales favorables o volúmenes constantes, que generan un flujo positivo en la balanza comercial que inyecta divisas frescas al país.
No obstante, el crecimiento de los ingresos generados por las exportaciones también está en riesgo. Estados Unidos compra más de la mitad del total de las exportaciones locales y desde agosto del año pasado, como parte de la política arancelaria del presidente Donald Trump, todos los productos nicaragüenses que entran al mercado estadounidense pagan un arancel del 18 por ciento, el más alto de la región. Eso los deja en desventaja ante productos similares que ofrecen países vecinos y que solo pagan 10 por ciento de arancel.
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Aranceles atentan contra las exportaciones
Además, debido a la investigación sobre las violaciones a los derechos humanos y laborales y al Estado de derecho por parte del régimen Ortega Murillo, que realizó la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en ingles), sustentada en la sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que determino que estos abusos interfieren con el comercio, esa entidad aplicó un arancel adicional que durante el 2026 será 0, pero el otro año subirá a 10 por ciento en 2027 y a 15 por ciento en 2028.
También incide en el crecimiento sostenido de las RIB son los desembolsos de préstamos externos, especialmente los que están haciendo algunas multilaterales. «Aunque el financiamiento de algunos organismos multilaterales se ha reducido, Nicaragua sigue recibiendo desembolsos importantes de entidades como el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), destinados a proyectos de infraestructura y programas sociales», explica el economista.
Además, menciona que el dinero que el Gobierno central y otras instituciones del Estado tienen depositados en el Banco Central, cuyo monto supera los 100,000 millones de córdobas y provienen en gran medida de los impuestos de los nicaragüenses.
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El desafío es el pseudopopulismo
Lo mismo hace el Encaje Legal, que es una parte de los depósitos en dólares, que los bancos privados están obligados a mantener en el Banco Central.
El último elemento que según el economista contribuye al crecimiento de las RIB es el rendimiento que obtiene el Banco Central de las inversiones que realiza en el exterior. «El BCN invierte parte de las reservas en instrumentos financieros internacionales (como bonos de bajo riesgo). Los intereses y ganancias generados por estas inversiones se reintegran al saldo de las reservas, provocando un crecimiento orgánico», explica el economista.
Pese a que esta suma de factores positivos contribuye desde hace varios años al crecimiento sostenido de las remesas, el economista insiste en que el gran desafío de Nicaragua no es la conducción macroeconómica que realiza el Banco Central, sino el enfoque pseudopopulista con el que se maneja el país.
«El problema de fondo son las políticas públicas y el enfoque pseudopopulista del régimen Ortega Murillo, que además están ligadas a la corrupción, el robo, la expropiación, las preferencias, y el excesivo gasto militar y en seguridad de la Policía. Porque destruyen todos los mecanismos y cadenas de desarrollo, obstaculizando el desarrollo del sector privado y los sectores medios con bajo capital. Esto genera un peso de costos en los sectores asalariados y fomenta la informalidad laboral y el desempleo. Este es el gran desafío que enfrenta Nicaragua», asegura el economista.
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