Los economistas coinciden en que la pobreza sigue afectando a gran parte de los nicaragüenses porque las políticas económicas no están enfocadas en resolver ese problema. LA PRENSA/ARCHIVO

Los economistas coinciden en que la pobreza sigue afectando a gran parte de los nicaragüenses porque las políticas económicas no están enfocadas en resolver ese problema. LA PRENSA/ARCHIVO

PIB per cápita de Nicaragua supera los US$3,000, dice dictadura. ¿Qué significa eso para los nicas?

Economistas dice que aunque haya crecido sigue estando muy por debajo del resto de países, además, no refleja mejoría en la población y por eso esconden los datos de pobreza para evitar que se conozca la realidad

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Con el triunfalismo que caracteriza sus discursos, la dictadura Ortega Murillo celebró sus 19 años consecutivos en el poder, asegurando que el crecimiento del PIB per cápita en ese periodo refleja las «transformaciones» impulsadas para reducir la pobreza. Sin embargo, escondió los datos de pobreza de los últimos nueve años y al elogiar el incremento de las exportaciones evitó mencionar que son resultado de la vigencia del Cafta. Para los especialistas estas omisiones no impiden observar el fracaso económico ya que pese al crecimiento, esos indicadores mantienen al país como el más rezagado de la región.

«La consolidación del crecimiento económico es tal que el Producto Interno Bruto (PIB) nominal pasó del equivalente a 6,763 millones de dólares en 2006, a un estimado de 20,959 millones de dólares en 2025. Como consecuencia, el PIB per cápita que se ubicó en 1,224 dólares en 2006, se estima que alcance 3,017 dólares en 2025», dijo el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Ovidio Reyes, durante la presentación de Informe Económico de los 19 años de Daniel Ortega en el poder.

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Reyes, principal operador económico de la dictadura, también mencionó que la pobreza general que en 2005 era de 48.3 por ciento, se redujo a 24.9 por ciento en 2016. Mientras que en el mismo periodo, la pobreza extrema pasó de 17.2 por ciento a 6.9 por ciento.

Es decir una tasa de pobreza que no refleja el impacto de tres años de recesión, lenta recuperación económica y salida masiva de profesionales y técnicos del país a raíz del estallido social en abril del 2018, que también acarreó mayor desempleo.

Evolución del PIB per cápita en los países de Centroamérica

El PIB más bajo de la región

Pese al incremento que según Reyes registró el PIB per cápita en los 19 años consecutivos en los que Daniel Ortega ha estado en el poder, la cifra mantiene a Nicaragua como el país más rezagado de la región.

En 2006 el PIB per cápita de Nicaragua de 1,288 dólares era el más bajo de la región que estaba liderada por Panamá, con un PIB per cápita de 5,528 dólares. En 2012, cuando inició el segundo periodo presidencial de Ortega, el PIB per cápita se ubicó en 1,734 dólares y siguió siendo el más bajo de la región. Cuando empezó el tercer periodo en 2017, estaba en 2,156 dólares, y al inicio del cuarto periodo presidencial subió a 2,321 dólares y seguía en el fondo de la lista que durante todo el periodo mencionado, estuvo dominada por Panamá y seguida de Costa Rica. Ver Infografía

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«Por donde se vean estos datos son indefendibles, porque datos más o datos menos, Nicaragua sigue siendo pobre. Aunque aceptemos que tenemos ese PIB per cápita de 3,000 dólares, sigue siendo muy inferior al de Costa Rica, al de Guatemala, al de Honduras, y al de otros países. Eso te dice que Nicaragua sigue siendo un país pobre con enormes deficiencias», dice el economista Juan Sebastián Chamorro.

Riqueza sigue concentrada en una minoría

Un economista, que por temor a represalias evita decir su nombre, explica que el PIB per cápita es un indicador macroeconómico que refleja cuánto creció la economía en relación con la población, pero no indica que su crecimiento presente mejoría para la población.

«Porque independiente de que el ingreso per cápita del país aumente, es la redistribución de esa riqueza la que refleja la mejoría de la población y… esa sólo puede verse a través de los resultados de la Encuesta de Hogares sobre Medición del Nivel de Vida que dejaron de hacer y publicar en 2016», señala el economista.

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Asimismo, considera que el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide), ya no hace la encuesta, o quizás sí pero no la divulga, porque aún manipulada revelaría la situación crónica de redistribución de la riqueza que tiene el país. «Es decir, la cantidad de pobres que existen, distribuidos entre los pobres pobres, los medio pobres y los que están en el rango medio», expone el economista.

Antitécnico usar datos de pobreza de 2016

El economista asegura que el alto porcentaje de la fuerza laboral en el mercado informal, la reducción en lugar de incremento de afiliados al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) y el porcentaje de desempleo, son indicadores que demuestran que existe una alta concentración de la riqueza en un pequeño grupo de la población y que un porcentaje alto de la población, que podría rondar el 26 por ciento, percibe bajos ingresos.

También opina que ya no hacen la encuesta porque «políticamente no es conveniente» dejar en evidencia el fracaso en la lucha contra la pobreza. También, que al cerrar la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (Fideg), que dirigía el economista Alejandro Martínez Cuenca, Daniel Ortega se aseguró de que no haya mediciones extraoficiales de pobreza, porque ese era el único centro que las realizaba.

Chamorro considera que usan datos de pobreza de 2016 porque probablemente los niveles de pobreza se incrementaron considerablemente en los últimos nueve años, por la caída de la producción y el impacto que provocó en la economía la represión política que instauró la dictatura a partir de 2018.

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Desapareció la transparencia

«Es realmente increíble que un informe de gobierno de 19 años utilice estadísticas de hace nueve años. Realmente eso es de Ripley, es increíble y totalmente antitécnico. Mejor no hubieran puesto ningún dato, ya que de por sí el dato es engañoso, porque sabemos que las mediciones de pobreza son bastante sensibles a una serie de criterios. Entre ellos, la línea de pobreza que se ha movido por temas de inflación y eso genera un alto cambio en los porcentajes», explica Chamorro.

Los economistas coindicen en que la pobreza sigue afectando a gran parte de los nicaragüenses porque las políticas económicas no están enfocadas en resolver ese problema. Ese falta de interés en acabar con la pobreza provoca que todos los programas dirigidos a ese objetivo, entre ellos Hambre Cero y Usura Cero, en realidad sean partidarios y propagandísticos. Incluso las instituciones que crearon para ese fin, entre ellos el estatal Banco Produzcamos, fracasaron en su objetivo de contribuir a reducir la pobreza.

Para un dirigente empresarial, que por seguridad omite su nombre, el crecimiento del PIB per cápita que celebra el régimen refleja el impacto del accionar del sector privado que registró el país y su efecto en la economía a través de la inversión nacional y extranjera, los Tratados de Libre Comercio (TLC) que se firmaron antes de 2018, y la apertura favorable a diversos mercados en el ámbito internacional. Todos ellos, aspectos que propiciaron el crecimiento del país, mediante el establecimiento y la expansión de empresas de todos los tamaños y generación de empleo.

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El efecto del Cafta en las exportaciones

Añade que entre 2006 y 2017 Nicaragua logró que el PIB per cápita creciera a un mayor ritmo que el de El Salvador y Honduras. «Pero a partir de 2018 caímos al último lugar de la región y cada vez es mayor la distancia que existe en relación al PIB per cápita del resto de los países de la región», asegura. Añade que eso significa que comparativamente hablando, en relación con el resto de países de la región, ahora cada ciudadano nicaragüense está peor que hace ocho años.

También considera que antes las estadísticas eran más transparentes y sin manipulación. «Pero a raíz de la crisis política en 2018, empezó la falta de transparencia, la manipulación de cifras y por último, en la medida que se fueron deteriorando las mismas, el ocultamiento de estas». Asimismo recuerda que en sus informes el Fondo Monetario Internacional (FMI) de manera tímida ha pedido que se publiquen las cifras y que sean más transparentes.

Además, lamenta que desde 2018 hasta la fecha, la prioridad sea preservar el poder a cualquier costo, incluyendo lo económico. «Ellos saben que sin las remesas que han tenido el impacto más significativo en la economía post 2018 el país no estaría creciendo» y advierte que la situación se agudizará mientras los Ortega Murillo sigan en el poder.

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El Cafta dinamizó las exportaciones

Con respecto al incremento de las exportaciones, Reyes dijo que las exportaciones totales pasaron de 2,007.80 millones de dólares en 2006 a 8,678.3 millones de dólares en 2025.

Los consultados coinciden esa expansión es producto de la entrada en vigencia, en 2006, del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana, conocido como DR-Cafta. Convenio que consolidó a Estados Unidos como el principal socio comercial de Nicaragua, que cada año adquiere alrededor de la mitad del total de las exportaciones. Además, recuerdan que dicho convenio también impulsó las inversiones estadounidenses.

«Sin lugar a dudas el Cafta ha sido un gran dinamizador del crecimiento de las exportaciones. Pero hay que ver el Cafta más allá del ámbito exportador porque también sirvió para ubicar a Nicaragua en el mapa de las empresas e inversionistas americanos y por supuesto facilitó un importante intercambio en el ámbito turístico. Estados Unidos no sólo es remesas sino también exportaciones, inversiones y turismo», asegura el dirigente empresarial.

Finalmente, Chamorro asegura que indudablemente la economía estaría mejor si existiera democracia en Nicaragua. Se se conservarían muchas de las inversiones que se han ido por falta de Estado de derecho, confiscaciones, violaciones a las libertades públicas y otros abusos.

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