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Cómo Ortega le dio un «tiro de gracia» a las exportaciones, debilitando su salvavidas económico clave

Desde el inicio de la crisis sociopolítica la dependencia de las exportaciones creció en dos puntos porcentuales, hacia tres productos del régimen general y dos de zona franca

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Hace casi una década las organizaciones del sector privado insistían en la necesidad de diversificar la producción para exportar productos y servicios de mayor complejidad que garantizaran mayores niveles de crecimiento. Ahora el tema no se aborda y la realidad muestra que en lugar de avanzar el país registró retroceso, especialmente por la desaparición del sector privado organizado que antes de romper su alianza con la dictadura estaba trabajando en análisis y estrategia para potenciar algunos productos, como el cacao, la miel, las frutas frescas y el desarrollo de marcas, un esfuerzo que quedó en el aire y del nadie ahora habla.

Esto ha dado como resultado que las exportaciones tanto del régimen general como de zona franca incrementaron su dependencia hacia dos o tres productos. Esto según algunos especialistas refleja el fracaso del modelo económico de los Ortega Murillo, pero otros creen que simplemente la situación no ha cambiado.

Lo que sí admiten es el riesgo que esto implica para la economía, ya que en el caso del oro, el café y la carne, que son los que sostienen las exportaciones del régimen general, están expuestos permanentemente al vaivén de los precios en el mercado internacional. Y en el caso de los textiles y arneses, que sostienen los envíos al exterior de zona franca, son otras amenazas las que enfrentan.

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Funides aconsejaba transformación productiva

«Esta concentración en dos o tres productos es una evidencia del fracaso del modelo económico impuesto por la dictadura Ortega Murillo. Ganadería, café y oro son actividades económicas del siglo XIX. Después de casi 20 años consecutivos de Daniel Ortega en el poder, el aparato productivo nicaragüense sigue inalterable. De poco sirvieron los esfuerzos de fomentar las exportaciones no tradicionales. No hay ningún esfuerzo por agregar valor o diversificar», asegura el economista y exdiputado opositor, Enrique Sáenz.

Según reportes de comercio exterior del Banco Central de Nicaragua (BCN), en 2017, es decir el año previo al inicio de la crisis sociopolítica que aún persiste, los ingresos de las exportaciones del régimen general dependían de tres productos: oro, café y carne. En conjunto los tres aportaban el 69 por ciento de los ingresos de las exportaciones tradicionales. Mientras que los envíos de zona franca al mercado externo dependían de los textiles y los arneses, que juntos generaban el 80 por ciento de los ingresos por exportaciones de este sector.

En ese momento, la extinta Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), presentó la Propuesta de Transformación Productiva: nuevas oportunidades para Nicaragua. En ella insistía en la necesidad de diversificar la producción hacia actividades más sofisticadas que permitieran exportar productos o servicios de mayor complejidad. Eso se lograría identificando nuevos productos y servicios para incrementar las exportaciones.

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Exportaciones ahora son más dependientes

También advertía que esa era la única vía que le permitiría a Nicaragua enrumbarse hacia el desarrollo. Pero aclaraba que para concretar esa diversificación era fundamental la participación del Gobierno, facilitando trámites y promoviendo políticas; y del sector privado nacional y extranjero, invirtiendo en proyectos.

Casi diez años después el panorama cambió. Funides ya no existe, ni ningún otro centro de pensamiento que señale las deficiencias y necesidades, y la dependencia de las exportaciones hacia los productos mencionados creció. Según los más recientes reportes del BCN, actualmente el oro, el café y la carne generan el 71 por ciento de los ingresos por exportaciones del régimen general, es decir dos puntos porcentuales más que en 2017. Mientras que los textiles y los arneses generan el 82 por ciento de los ingresos de las exportaciones de zona franca, también dos puntos porcentuales más que hace ocho años.

Para Sáenz esta alta dependencia en cinco productos, tres del régimen general y dos de zona franca, también está relacionada con la deficiencia de la mano de obra nicaragüense. Porque para producir café se necesitan cortadores, la explotación del oro si bien utiliza maquinarias también descansa en el trabajo de los güiriseros, la ganadería demanda peones y solo en su fase final obreros en los mataderos.

«Uno podría imaginarse, por ejemplo, un instituto especializado en formar técnicos joyeros que agreguen valor produciendo joyas o productos de orfebrería. Pero eso no está en la cabeza de quienes dirigen la economía en Nicaragua», señala Sáenz.

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Se desconoce el contenido de la cesta exportadora

Por su parte el economista y exreo político desterrado, Juan Sebastián Chamorro, considera que la dependencia hacia pocos productos ha existido siempre y que lo más indicado es analizar el tamaño de toda la cesta exportadora del país.

Sin embargo, eso ahora no es posible. En 2017 se sabía que Nicaragua exportaba 107 productos, pero ahora la Ventanilla Única de Comercio Exterior de Nicaragua (Vucen) no publica ninguna información sobre las exportaciones y el Banco Central solo reporta los veinte principales. Por tanto, no hay manera de conocer detalles de la cesta exportadora completa.

«Creo que es importante el análisis de la canasta total de las exportaciones… para ver a la luz de esa cesta cómo ha aumentado… Pero la política exportadora de Nicaragua no ha cambiado considerablemente… no se han aplicado nuevos impuestos y lo que en realidad ha pasado es que la dictadura ha restringido el crecimiento que se venía dando… Persisten los clúster que impulsó el expresidente Enrique Bolaños (q.e.p.d.), que incluían la minería, el café y la carne, y otros como zona franca, manufactura y el turismo que rara vez se ve como parte del sector exportador», explica Chamorro.

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Dependencia peligrosa para las exportaciones

Además, admite que es peligroso que las exportaciones totales dependan de tan pocos productos, porque el café y la carne, pero sobre todo el oro, no admiten mucha transformación en valor agregado y ese es un problema más preocupante incluso que el peso total sobre la canasta.

«El oro es una materia prima, un mecanismo de acumulación de valor, pero ni siquiera la refinación total para llevarlo al grado de pureza física y química que requieren los lingotes para ser comercializados, se realiza en Nicaragua… Nicaragua exporta materia prima que luego es refinada en Canadá, Estados Unidos y otros países», señala Chamorro.

Con el refinado del oro fuera, se pierde parte del valor agregado que Nicaragua no captura y que además también permitiría la separación de metales en otros subproductos o metales preciosos, metales raros que vienen con el oro y que se podrían comercializar si se refinara en Nicaragua.

Según Chamorro, lo mismo pasa con la carne. Con excepción de cortes selectos como filetes y otras piezas, la mayor parte de las exportaciones se hacen como carne industrial, que es materia prima con poco valor agregado y se usa para hacer hamburguesas. Y en el caso del café, no se transforma porque la mayor parte se vende a granel.

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Seguimos exportando materia prima

Incluso, Chamorro considera que con el oro, el café y la carne es muy difícil encaminarse hacia la transformación y al valor agregado, porque son productos que no lo permiten .

Los especialistas coinciden en que la poca diversificación y la suma de valor agregado a los productos que se exportan se traduce en bajos salarios para los trabajadores, porque se siguen realizando actividades básicas.

«La transformación hacia productos con más valor agregado se ha quedado reducida a los arneses, pero el potencial es también enorme para otro tipo de producto», asegura Chamorro y añade que Nicaragua tiene una base de producción exportadora importante que podría ser mucho más avanzada si no existiera la dictadura y si las relaciones con Estados Unidos fueran más armoniosas».

Los especialistas también coinciden en que la falta de diversificación y la alta dependencia de pocos productos es un peligro. Unos de los riesgos es que el oro, la carne y el café están expuestos permanentemente a la volatilidad de los precios en el mercado internacional.

Crisis política agudizó el rezago

«Indudablemente, en los últimos años esta situación se ha agravado por cuanto las organizaciones gremiales, principalmente las asociadas al Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), cumplían un papel promotor y de apoyo. Con la cancelación de esas organizaciones y al sustituirlas por entidades que cumplen únicamente un papel de carácter político, se perdió la contribución de un factor coadyuvante clave», dice Sáenz.

Por su parte, un analista financiero que prefiere omitir su nombre por temor a represalias, coincide con Chamorro en que el análisis de la dependencia debe realizarse tomando en cuenta la cesta exportadora total para determinar si se han sumado nuevos productos.

Considera que actualmente existen «buenas y nuevas oportunidades» con el nearshoring (traslado de procesos de producción o servicios a países cercanos a la sede de las empresas) y la recomposición de las cadenas de suministros. Y Nicaragua por los Tratados de Libre Comercio que tiene vigentes tiene potencial para aprovecharlas.

Sin embargo, admite que para avanzar hacia la diversificación es fundamental mejorar el clima de negocios, para atraer nuevas inversiones nacionales y extranjeras, que son fundamentales para desarrollar nuevos sectores. «Eso es vital para la sostenibilidad y el aumento del crecimiento y desarrollo económico y social del país», asegura el analista financiero.

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