Rosario Murillo. LA PRENSA/ ARCHIVO/ EFE

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Rosario Murillo busca someter con el miedo, advierten defensores de derechos humanos

La orden de la dictadora ocurre días antes de que cumplan 19 años en el poder. Juan Sebastián Chamorro considera que ella busca conectar con el sandinismo histórico

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La dictadora Rosario Murillo pretende masificar la represión en Nicaragua manteniendo el terror entre los nicaragüenses, incluidos sus simpatizantes, para evitar que gocen de sus derechos y los reclamen, coincidieron abogados defensores de derechos humanos.

El abogado Pablo Cuevas, asegura que la dictadora Murillo busca más compromiso y sometimiento por parte de la militancia del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) a través del miedo. «Exigen más compromiso de la gente, no permitan que nadie se mantenga al margen, exigen a las personas que definan su posición, no pueden ser neutros, no pueden hablar de no me meto en política. Exigen compromiso con el partido», señaló Cuevas, quien dirige la Defensoría Nicaragüense de Derechos Humanos desde el exilio.

Esta semana se conoció, a través de un escrito dirigido a las bases, que la dictadora Rosario Murillo ordenó más represión en el país y control territorial para este año nuevo. Esta amenaza llega justo cuando se cumplirán 19 años de que el dictador Daniel Ortega asumió el poder en Nicaragua, y que ahora comparte con Murillo bajo la figura mal llamada de «copresidencia».

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Para Cuevas, el escrito atribuido al Consejo de Comunicación y Ciudadanía se traduce en «una advertencia clara de lo que les espera (a los nicaragüenses) si protestan por sus derechos humanos». Agrega que Rosario Murillo buscaría aumentar la represión a través de la «muerte civil» que implementa a los opositores que permanecen en Nicaragua: no pueden trabajar, sufren asedio, represión e incluso amenazas a sus empleadores.

Más vigilancia y control

Además afirmó que el régimen está capacitando y orientando a sus bases para que aumenten la vigilancia en la población y ejerzan un control más efectivo. «Esto creo que va a ser una forma más masiva. Es una manera de mantener a la gente comprometida, sometida y por supuesto con miedo», sostiene.

El abogado sostiene que la población en Nicaragua sufre y que se mantienen violaciones graves a los derechos humanos. «Aunque ellos no quieran, habrá un límite en el aguante del pueblo. Quieran o no quieran la tolerancia del pueblo terminará», advierte Cuevas.

El régimen de Daniel Ortega es cuestionado por graves abusos a los derechos humanos en Nicaragua, que se han intensificado en los últimos años tras el estallido de la crisis sociopolítica en 2018. Para el defensor de derechos humanos Gonzalo Carrión, miembro del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, la orden de Murillo busca eliminar todos los derechos de las personas y evitar que reclamen por ellos.

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También dice que no descarta que Murillo pueda tener una nueva forma de represión, ya que asegura no tienen un límite de maldad. «En esa pretensión de perpetuarse en el poder, nosotros como población hemos sido sorprendidos de mucha maldad de esa familia, con la obsesión de mantenerse en el poder como dictadura dinástica ha producido todo tipo de maldad», dice Carrión.

Murillo y los históricos

Aunque la dictadora Murillo busca imponer su decisión a través de su poder dictatorial, a criterio del opositor nicaragüense Juan Sebastián Chamorro, coordinador del partido Ciudadanos por la Libertad (CxL) desde el exilio, ella también busca tender puentes con el sandinismo histórico y revivir a un partido, que es fuente de descrédito entre la ciudadanía.

Las fricciones de Murillo con el sandinismo histórico son de vieja data y se han expresado en discordias con los antiguos comandantes. Uno de los casos más notables fue Humberto Ortega-hermano del dictador- quien falleció en septiembre de 2024 como preso político del régimen. La lista es mayor.

«Algo está pasando con la gente del partido y ella está tratando de tirar una hoja de laurel; y los está tratando de regresar a su entorno, a los históricos. Es por eso que hace esa referencia, esa mística, esta mítica revolucionaria y la mención de los héroes y mártires, porque ese es un lenguaje que a el combatiente histórico le trae una suerte de sentimientos, nostalgia; y está apelando a eso», señala Chamorro.

El opositor considera que el régimen continuará este año con su modelo de represión y violación a los derechos humanos y que utilizará a llamadas Unidades de Victoria Electorales para lograrlo. Se refiere al tendido partidario en los barrios al servicio de la dictadura.

En el escrito mencionado, Murillo se refiere entonces a la importancia de la figura del héroe y mártir. Por eso, insta a los miembros del FSLN a seguir a los de la revolución sandinista. Sin embargo, los últimos meses muchos de ellos han sido testigos de una verdadera crisis interna, causada por el avance del poder de la esposa de Ortega.

Murillo ha sido la protagonista de una serie de purgas institucionales. La persecución se ha realizado, mientras el Estado enarbola una supuesta lucha contra la corrupción a la que pocos dan crédito, porque ese flagelo es de uno de los pilares de la dictadura. El otro es la impunidad.

«Este 2026 será forjado desde el espíritu Infinito de nuestros grandes héroes y próceres. Desde su maestría humana y su condición de seres espirituales formidables; por su visión y porque nunca dudaron de la grandeza de ser en toda circunstancia, artífices de los caminos de revolución y evolución, que son caminos de derechos», señala el documento. Pero ese lenguaje de paz contrasta con las acusaciones realizadas contra Murillo.

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La ven como «usurpadora»

Chamorro descarta que los excombatientes sandinistas vayan a hacerle caso, porque «no la aceptan y no la van a aceptar nunca, por muy bonitas palabras que le ponga». Señala que la aborrecen y la miran como una usurpadora, «que no merece estar en ese nivel casi de altar donde está Ortega». El opositor cree que es posible que Murillo pudo notar otros descontentos y, por tanto, les tendió un acercamiento.

Al respecto, también agrega que Murillo no tendrá éxito en revivir al partido con el congreso del FSLN, que programó para el próximo 21 de febrero, ya que lo único que se hará es gritar consignas y repetir las órdenes del régimen, pero no conseguirá un alineamiento con este grupo.

El falso héroe

Chamorro destaca que en el documento no se menciona al dictador Daniel Ortega, pero que es relevante como Murillo busca ponerlo a nivel de héroe y encontrar en él valores como audacia, consistencia y coherencia. «Cuando yo leo la figura de este héroe y mártir prototipo, del cual está haciendo referencia este documento, no puedo dejar de pensar en que Murillo está pensando en Ortega», asegura. Sin embargo, este año, el dictador suma ya 19 años en el poder. Y cumplirá 81 años, manteniéndose como el dictador más longevo del continente. Igual que Murillo, él también ha sido acusado por la comisión de delitos de lesa humanidad. Ambos se niegan a rendir cuentas.

Política Daniel Ortega Nicaragua Rosario Murillo archivo

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