El dictador Daniel Ortega en el acto de conmemoración del 46 aniversario del Ejército el 2 de setiembre de 2025. Foto: Presidencia.

Daniel Ortega cumple 80 años y ha pasado más de la mitad incidiendo en la vida política de Nicaragua

El dictador acumula 46 años al mando o en la sombra del poder en Nicaragua. Es el segundo gobernante más longevo del continente

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Desde tempranas horas de este martes, los medios de propaganda del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo celebran con bombos y platillos los 80 años del dictador Ortega, quien los cumple este 11 de noviembre, consolidándose una vez más como el segundo mandatario más longevo del continente americano.

Ortega llega a los 80 años en medio de lo que analistas consideran la sucesión del poder hacia Rosario Murillo, quien, a raíz de la nueva Constitución, se autoproclamó “copresidenta” de Nicaragua.

El año pasado, Ortega ocupaba el tercer lugar entre los mandatarios de mayor edad, superado por el entonces presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. Este año, con Biden fuera del poder y Donald Trump, de 79 años, en su lugar, Ortega ascendió al segundo puesto, solo superado por Lula da Silva.

Un recuento realizado por LA PRENSA señala que Da Silva supera en edad a Ortega únicamente por 14 días, ya que el mandatario brasileño cumplió 80 años el pasado 27 de octubre. En el extremo opuesto, el presidente más joven del continente es Daniel Noboa, de Ecuador, seguido por Gabriel Boric, de Chile.

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Rosario Murillo y Daniel Ortega. Foto: EFE

El que lleva más tiempo en el poder

De los 80 años que cumple el dictador, el próximo 10 de enero alcanzará 19 años consecutivos en el poder desde 2007, distribuidos en cuatro períodos presidenciales consecutivos y tras tres fraudes electorales. Sin embargo, si se suman los cinco años que gobernó a partir de las elecciones de 1984, Ortega acumula 23 años en el poder.

Además, si se considera el período entre 1990 y 2006 —16 años— en el que ejerció oposición bajo la consigna de “gobernar desde abajo”, junto al lapso de 1979 a 1984 posterior al triunfo de la Revolución Sandinista, Ortega ha incidido durante 46 años en la vida política del país. Es decir, más de la mitad de su vida la ha dedicado a gobernar, de manera directa o indirecta, y a ser el rostro más visible del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

«Daniel Ortega pasará a la historia nacional como el dictador no solo más cruel y criminal, también como el que mayor tiempo de permanencia en el poder. Es una tragedia para el país por lo que ha significado, porque lo ha hecho a sangre y fuego, quitándole la vida a centenares de nicaragüenses y destruyéndosela a miles, con la cárcel, el destierro, el despojo de bienes», consideró el opositor Héctor Mairena.

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Murillo, la sucesora

Ortega tampoco permitió candidaturas presidenciales dentro del sandinismo. A mediados de los años noventa e inicios del 2000 surgieron figuras como Vilma Núñez, Víctor Hugo Tinoco y Alejandro Martínez Cuenca, pero fueron apartadas.

Aunque Laureano Ortega es percibido por parte de la población como el sucesor, según informes de percepción de la organización Hagamos Democracia, lo cierto es que Rosario Murillo se consolidó como la heredera política de Ortega, tras la imposición de la nueva Constitución sandinista, que entró en vigor en enero de 2025 y establece que la Presidencia está conformada por dos “copresidentes” y varios vicepresidentes.

Rosario Murillo, vocera de la dictadura y autoproclamada «copresidenta». Foto: Presidencia.

El viaje al pasado de Ortega

Desde que Ortega regresó al poder en 2007, ha impulsado acciones que reflejan su interés por regresar al pasado, especialmente a la década de 1980. Aunque en los primeros años de su gobierno el régimen “disfrazó” esas pretensiones, fue a partir de la crisis sociopolítica de abril de 2018 que se quitó la máscara.

En los últimos seis años regresaron las confiscaciones, la persecución contra la Iglesia católica y la reaparición de símbolos característicos del sandinismo, como las siglas del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en el costado este del cerro Motastepe y el cambio de denominación del Ministerio de Gobernación a Ministerio del Interior.

«Cuando salgamos de esta dictadura, porque indefectiblemente vamos a salir más temprano que tarde, deberemos aprender las lecciones de esta dolorosa etapa y sentar las bases para que nunca más en nuestro país haya ninguna nueva dictadura de ningún tipo. Ortega ya está condenado por la historia», dijo Mairena.

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