Fotografía cedida por la Presidencia de Colombia del mandatario Gustavo Petro hablando este sábado en Santa Marta (Colombia). EFE/ Presidencia de Colombia

Ortega y Maduro desafían el consenso regional sobre democracia y guerra en Ucrania en la Cumbre de la Celac-UE

La Cumbre de Santa Marta dejó al descubierto la brecha entre las dictaduras y los gobiernos democráticos de la región

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La cuarta Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y la Unión Europea, conocida como Cumbre Celac–UE, concluyó el pasado domingo en Santa Marta, Colombia, con una declaración de 52 puntos llena de matices y con la presencia de solo nueve presidentes de los 60 países convocados. La no firma de Nicaragua y Venezuela marcó un quiebre en el encuentro.

Aunque 58 delegaciones suscribieron el texto, varios países latinoamericanos expresaron reservas sobre temas como Ucrania, Gaza y la igualdad de género. Venezuela no firmó la declaración al no prosperar una carta que envió al bloque solicitando el rechazo de los ataques emprendidos por Estados Unidos en el mar Caribe. Nicaragua se sumó a la decisión venezolana, posiblemente en respaldo político y por desacuerdo con la condena a la invasión rusa a Ucrania.

El presidente colombiano, en su calidad de anfitrión y presidente pro tempore de la Celac, aseguró que las posturas encontradas reflejan la necesidad de “ponernos de acuerdo en términos de diferencias”. En cambio, el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, fue categórico al afirmar que Latinoamérica atraviesa “una profunda crisis de integración”.

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¿Qué motivó la falta de firma de Nicaragua?

La negativa de Nicaragua pudo deberse a varios elementos que contradicen la política exterior del régimen Ortega Murillo. Por ejemplo, el párrafo 14 de la declaración expresa su “profunda preocupación” por la guerra contra Ucrania, “que continúa causando un inmenso sufrimiento humano”. En contraste, el régimen nicaragüense respalda abiertamente la invasión rusa.

“No aceptamos y debe ser excluido, eliminado el párrafo que hace referencia a Ucrania. De esa manera, logramos el consenso para que se apruebe la declaración de la Cumbre; de lo contrario, esta declaración no será aprobada por falta de consenso, contraviniendo las normas de procedimiento de la Celac, que establece que las decisiones se adoptan por consenso en todas las instancias”, señaló Moncada.

Aunque el régimen no lo mencionó explícitamente, la declaración también condena los atentados de Hamás y la violencia de Israel en Gaza en el párrafo 15, adoptando un tono equilibrado y multilateral. Sin embargo, Nicaragua se ha alineado con posiciones radicales proiraníes y prorrusas, y suele rechazar textos consensuados elaborados bajo el auspicio de la Unión Europea.

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Reunión de la CELAC
Fotografía de archivo de cancilleres durante la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), en Tegucigalpa (Honduras)7Foto: EFE/ STR

Justicia y democracia en la Celac

El documento promueve la cooperación en justicia y seguridad, mientras el régimen evita cualquier referencia que implique supervisión internacional. Además, reitera compromisos con la democracia, elecciones libres, libertad de expresión y la protección de defensores de derechos humanos.

Moncada expresó también el desacuerdo de Nicaragua con el párrafo 12, que menciona la reunión de líderes de la Unión Europea y el Caribe, celebrada el 10 de noviembre en Santa Marta, como muestra de la colaboración entre la UE —incluidas sus regiones ultraperiféricas— y el Caribe.

“No estamos de acuerdo en hacer referencia (párrafo 12) a las regiones ultra hemisféricas, así como a los países y territorios de ultramar europeos, remanentes del colonialismo”, dijo Moncada.

El giro de la dictadura con Petro

Durante la cumbre, fue evidente un aparente giro diplomático entre el régimen Ortega–Murillo y el presidente colombiano Gustavo Petro. El año pasado, durante la Cumbre Extraordinaria del ALBA en agosto, Ortega llamó “arrastrado” al presidente Petro y al chileno Gabriel Boric. Este año, en cambio, el canciller Denis Moncada Colindres lo saludó cordialmente en su calidad de presidente pro tempore de la Celac.

“Nuestra solidaridad con el presidente Gustavo Petro, que defiende con patriotismo la soberanía y dignidad de Colombia, ante el irrespeto y amenaza del gobierno norteamericano”, dijo Moncada el domingo.

Fotografía de archivo del ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua, Denis Moncada. EFE/EPA/MAXIM SHIPENKOV

¿Cómo queda la Celac después de este impasse?

A criterio del especialista en relaciones internacionales y catedrático costarricense Carlos Cascante, las posiciones encontradas y la postura de Venezuela y Nicaragua hacen que la Celac sobreviva, pero “en cuidados intensivos”.

“La CELAC sigue siendo un foro importante en términos de discurso, pero poco efectiva en la ejecución de políticas públicas que transformen la realidad de las personas. La situación mundial actual impulsa más soluciones de índole bilateral que procesos de integración regional al momento de tratar con las grandes potencias”, señaló Cascante.

Según el especialista, las posturas eran esperables, aunque reflejan un “aislamiento selectivo” por parte de Nicaragua y Venezuela.

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“Estos países mantienen aislamientos selectivos. Se aíslan de gobiernos con una visión más proestadounidense, mientras profundizan lazos con aquellos que adversan las posiciones de Estados Unidos. Y, por supuesto, se distancian de cualquier crítica a las violaciones de derechos humanos que ocurren en cada uno de ellos”, añadió Cascante.

Carlos Cascante Segura, experto costarricense. LA PRENSA / TOMADA DE INTERNET

¿Por qué no prosperó la solicitud de Maduro?

De acuerdo con Cascante, los Estados firmantes se conformaron con una alusión general al respeto a la integridad territorial y a la prohibición del uso de la guerra, algo previsible, evitando críticas directas a la política del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

“Ningún país latinoamericano cercano a Washington, enfrentando la nueva política estadounidense, podía ir mucho más allá; y los europeos, que aún dependen de Estados Unidos y de su apoyo en la guerra en Ucrania, están en una situación similar”, apuntó Cascante.

La última participación de Ortega en la Celac

El 24 de enero de 2017 fue la última vez que Ortega participó en una cumbre de la Celac, un foro que él mismo promovió, pero al que solo ha asistido en dos ocasiones. La primera fue en Venezuela, en diciembre de 2011, durante su cumbre fundacional.

En su participación de 2017, Ortega reiteró su discurso contra el “neoliberalismo” y denunció el supuesto bloqueo de Estados Unidos a Cuba. También hizo referencia al proceso de paz en Colombia.

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