El Enano Cabezón está enamorado de la Gigantona. Baila junto a ella y le declama versos, pero solo recibe indiferencia. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES

El Enano Cabezón está enamorado de la Gigantona. Baila junto a ella y le declama versos, pero solo recibe indiferencia. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES

La historia de amor de la Gigantona y el Enano Cabezón

La tradición empezó en León en la época de la colonia española. Los indígenas crearon el baile para burlarse de los españoles, que los oprimían, aunque le dieron el tinte romántico del indígena enamorado de la bella española.

Contenido Exclusivo SOLO PARA SUSCRIPTORES.
Escuchá esta nota
0:00 / 0:00
1.0x

Lista de reproducción

  • No hay más artículos para escuchar

A algunos niños les causa miedo, pero, en general, los nicaragüenses salen a las calles cada vez que escuchan los tambores anunciando el paso de la Gigantona y su eterno enamorado, el Enano Cabezón.

La comitiva va compuesta por la Gigantona y el Enano Cabezón, personas con tambores y un coplero, que grita algunas coplas como la siguiente:

“La Gigantona, La Gigantona,
va por las calles de León,
con sus tambores, con sus tambores,
que gustan con emoción”.

Como la tradición se originó en León, aunque se ha diseminado por otras partes de Nicaragua, otra copla muy popular es la siguiente:

“Comemos buñuelos en miel,
Y nacatamales en olla,
Nuestro orgullo es la catedral,
Y el balneario de Poneloya”.

El baile de la Gigantona y el Enano Cabezón se originó en el León, pero ahora se conoce en todo el país. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES
El baile de la Gigantona y el Enano Cabezón se originó en el León, pero ahora se conoce en todo el país. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES

En el baile de la Gigantona, para crear las coplas los copleros se alimentan de las experiencias vividas, de lo que ocurre entre la población y “mantienen una correspondencia con temas coyunturales y jocosos atractivos” para que la gente se siente parte del festín, especialmente por el lenguaje utilizado, indica un experto en cultura de la Asociación Cultural Folclórica “Viva León Jodido”.

Lea también: Angie, la nicaragüense más antigua

El desfile de la Gigantona por las calles va acompañado de una coreografía, para que sea un espectáculo vistoso en el que el objetivo principal es amenizar y hacer reír a los espectadores.

Por lo general, los artistas reciben un pago por el espectáculo, que los ayuda a mantenerse y a costear la confección de la indumentaria y los instrumentos musicales.

El origen

La Gigantona nació en León, durante la época de la colonia española.

Los españoles trataron de imponer sus costumbres y formas de vida a los indígenas, así como sus danzas y tradiciones. Sin embargo, esa imposición pronto se convirtió en un proceso de humillación, pues también los despojaron de sus tierras, tesoros y mujeres, además de esclavizarlos.

A León, explica en un texto la Asociación Cultural Folclórica “Viva León Jodido”, llegó en los años 1700 un baile español llamado “El baile de los cabezudos”, una danza protagonizada por una dama española y un caballero español.

No usaban ritmos para ese show, solo el elenco artístico.

Los indígenas crearon una danza paralela a las de los cabezudos, pero fue para ridiculizar a los españoles y desahogarse de la opresión a la que vivían sometidos.

Elaboraron una dama enorme que representó a la dama española, con la cabeza elaborada de jícaro, el cabello de pelo de bestias, vestida con un traje similar al güipil. Estaba armada de palo y su entorno circular lo daba el bejuco. Los ojos, la nariz y la boca eran perforaciones. La cabeza hueca facilitaba ponerle luces y brillaban por las noches.

Para la figura del varón, crearon el Enano Cabezón, pero este no representa al español, sino al indígena, quienes tenían alturas pequeñas en comparación a los españoles. La cabeza enorme daba a entender que el indígena gozaba de una inteligencia superior que ni los mismos españoles podían imaginar. La cabeza enorme era elaborada de bambú y bejucos.

A los indígenas no les bastó tener a la Gigantona y al Enano, sino que le introdujeron elementos propios al baile, como el son de los tambores, que era el llamado a todos los indios a la lucha contra la opresión y la esclavitud de los españoles. El tambor era como la voz de alarma. Había dos ritmos, uno de marcha y llamamiento de todas las tribus, la que se conoce como paso camino, cuyo ritmo era más pausado y acompasado. El otro era de guerra o baile ritual, que se conoce como de presentación y es más rítmico.

Una vez que todas las tribus se reunían, aparecía un indio cubierto su rostro con una máscara hecha de jícaro, conocido hoy en día como el coplero o trovador.

Los indígenas se sublevaron contra los españoles, pero fueron finalmente superados. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES
Los indígenas se sublevaron contra los españoles, pero fueron finalmente superados. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES

En el baile de la Gigantona, el coplero era un indio disfrazado, quien participaba en ese ritual declamando versos y emitía un pequeño discurso en contra del dominio español. Ridiculizaba y humillaba a los españoles, a la vez que incitaba a unir fuerzas para sacar a los españoles de sus tierras.

Se cubría el rostro para evitar ser reconocido por los invasores y con ello garantizaban su vida y la de su familia.

Lea también: Héroes oficiales: del indio flechero olvidado a Fidel Castro consagrado

Con el tiempo, se le fue introduciendo el elemento romántico, en el que el Enano Cabezón sufre por el amor no correspondido de la Gigantona. “La Gigantona y su paje (el Enano Cabezón) dan testimonio del conflicto que más amargura ha causado al mestizo”, señala un folleto de la Unesco.

La Gigantona y el Enano Cabezón

La figura dominante del show es la muñeca de casi 2.5 metros de alto. Al principio, cuando surgió durante la época de la colonia española, la cabeza era de jícaro. Hoy son de madera o de lata. Algunas tienen los ojos y la boca iluminados con un candil o una vela. Los vestidos son de colores vistosos y de tela fina.

A veces la vestimenta es una blusa y una falda larga, además de un sombrero, diadema o corona y una amplia cabellera que le cubre los hombros y le llega casi hasta la cintura.

En la parte de abajo es hueca, para que alguien puede meterse debajo y levantar la estructura con los hombros para conducirla y hacerla bailar.

La vestimenta de la Gigantona y el Enano Cabezón ha sufrido pequeñas variaciones con el paso del tiempo. La cabeza de la Gigantona, por ejemplo, antes se hacía de jícara, hoy es de lata o de madera. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES
La vestimenta de la Gigantona y el Enano Cabezón ha sufrido pequeñas variaciones con el paso del tiempo. La cabeza de la Gigantona, por ejemplo, antes se hacía de jícara, hoy es de lata o de madera. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES

Los brazos penden hacia abajo y se agitan cuando la muñeca baila. El cuello, los brazos y aun el mismo vestido son adornados con collares, brazaletes y toda suerte de chereques.

El atuendo del Enano Cabezón es siempre un saco o chaqueta, un cucurucho en la cabeza y una máscara. Esta, por lo general, es confeccionada por los mismos “sacadores” de la danza.

A veces son dos los enanos cabezones, pero lo común es que sea uno. Desempeña un papel muy importante porque el éxito del show depende en parte de la gracia que tenga el Enano Cabezón para declamar poemas y del ingenio que tenga cuando el público le solicite alguna improvisación.

La danza

Cuando la danza va a comenzar, la Gigantona se coloca en el centro de un círculo formado por faroles y tambores, mientras el Enano Cabezón se sitúa frente a ella, indica el documento Danzas Tradicionales del Pacífico de Nicaragua, elaborado por la Unesco.

Al romper el son de los tambores, La Gigantona avanza hacia delante y retrocede, agitada y al compás del son. Luego, da una media vuelta hacia la derecha y otra hacia la izquierda, extendiendo los brazos en toda dirección.

Lea también: Los Dantos, un poderoso equipo con fecha de caducidad

Simultáneamente, el Enano Cabezón baila el mismo compás, pero dando pequeños brincos, flexionando pronunciadamente hacia atrás las piernas, yendo y viniendo a uno y otro lado de la Gigantona.

Los tambores son parte esencial del show. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES
Los tambores son parte esencial del show. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES

En ciertos momentos, se ordena un silencio a los tambores para que se declamen los versos frente a la Gigantona, que permanece quieta. La danza se reanuda al finalizar la recitación.

En las coplas, el Enano Cabezón expresa un profundo sufrimiento porque la Gigantona, que se supone es una bella mujer, no lo ama, mientras él está muy enamorado de ella.

Normalmente, la música la pone una banda de tambores, un bombo y varios redobles. El son que se ejecuta con los tambores ofrece dos variantes, una para acompañar el paso de la Gigantona y el Enano Cabezón mientras camina por las calles, y la otra para la realización propiamente de la danza.

Puede interesarte

COMENTARIOS

  1. Freddy Larios
    Hace 11 meses

    Muchas gracias por este artículo… de niño recuerdo haber visto a la gigantona y al enano cabezon, pero no conocía nada de sus orígenes. Gracias

  2. KARLA SOMARRIBA
    Hace 11 meses

    Buen día, excelente articulo sobre nuestra cultura y tradiciones.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí