Los Dantos regresaron al beisbol nacional de la mano del general Julio César Avilés, aunque quien los creó fue Humberto Ortega. LA PRENSA/ TOMADA DE PÁGINA DEL EJÉRCITO

Los Dantos, un poderoso equipo con fecha de caducidad

La llamada “maquinaria roja” está arrasando en los Pomares. Auspiciados por el Ejército, tienen una debilidad, si desaparece la dictadura, ellos también lo harán.

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Los Dantos de Managua llevan ocho años consecutivos, desde 2018 hasta este 2025, clasificándose para las semifinales del Pomares. Si logran pasar encima de los Tigres de Chinandega en la semifinal que inició este viernes llegarían a su sexta final consecutiva. Desde 2020 han sido finalistas ininterrumpidamente.

En toda la temporada actual, en la que, al igual que en las campañas recientes se juegan series de cuatro juegos en el calendario regular, solo han perdido una, frente al equipo del Caribe Sur, que les ganó tres juegos contra solo un triunfo de los Dantos. De esa forma empataron el récord de más juegos ganados en una misma temporada, que estaba en poder de la Costa Caribe, con 75 juegos ganados en 2016.

Se puede decir que dominan el beisbol superior del país y, si jugaran en la Liga Profesional probablemente no desentonarían.

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Se llaman los Dantos de Managua, pero ese nombre es una especie de trampa, aunque casi todos saben que en realidad no son estrictamente un equipo de la capital, pues son propiedad del Ejército de Nicaragua.

De hecho, cuando el equipo nació en 1981, se llamaban los Dantos del E.P.S., que eran las siglas del Ejército Popular Sandinista, jefeado por Humberto Ortega.

En un contexto de dictadura y de guerra, como era el de esa época, el nombre causaba rechazo entre la población, además de que el Bóer era el equipo tradicional de los managuas. Tal vez como una estrategia de cambiar el “color”, después de 1986 pasaron a llamarse los Dantos de Managua.

“Como éramos el Ejército y estábamos en guerra, era difícil, pero el equipo agarró popularidad porque era bueno y no por razones políticas. El Bóer era más popular, pero yo demostré que los Dantos eran un equipo más serio, más disciplinado y agarró respeto de todo el mundo, de que era un buen equipo”, explicó el creador de los Dantos, el ya fallecido general Humberto Ortega.

Desde 2013, cuando regresaron a los Pomares, los Dantos han confeccionado un buen equipo como el que fueron en los años ochenta, cuando les llamaron "la maquinaria roja". LA PRENSA/ ARCHIVO/ ÓSCAR NAVARRETE
Desde 2013, cuando regresaron a los Pomares, los Dantos han confeccionado un buen equipo como el que fueron en los años ochenta, cuando les llamaron «la maquinaria roja». LA PRENSA/ ARCHIVO/ ÓSCAR NAVARRETE

En 1987, por ejemplo, cuando los Dantos jugaron la final del Pomares con los Indios del Bóer, Daniel Ortega, quien era presidente de la República entonces, presenció el último juego de la serie en la que se coronaron los Dantos con una periodista de la revista Play Boy, y le explicó que ocultaba su preferencia por el Bóer.

“¿Al lado de qué equipo está usted?”, preguntó la periodista.

“El Bóer. Pero tengo que aplaudir a ambos equipos. Ya no puedo más expresar mis propias simpatías públicamente (porque era presidente)”, respondió el ahora dictador.

Nada es eterno en la vida, como bien se sabe, pero, en el caso de los Dantos, son un equipo que tienen fecha de caducidad. Desaparecieron en 1993, cuando los sandinistas perdieron el poder y el Ejército sufrió una fuerte reducción tanto en número de soldados como de presupuesto.

Ahora, con el regreso de Daniel Ortega al poder, reaparecieron en el año 2013. Desde entonces han venido recuperando la fama que tuvieron en los años ochenta, cuando se les llamó la “Maquinaria Roja”, un equipo que, en 12 años de vida que tuvieron en ese primer periodo, fueron campeones en cuatro ocasiones y perdieron otras dos finales.

En esta nueva etapa, desde 2013, ya han sido campeones en otras cuatro ocasiones. Es decir, en 26 años de historia han sido campeones ocho veces y han estado en 13 series finales. Son, como ellos mismos se autodenominan, una franquicia “ganadora”. Equipos con mayor tradición, como el San Fernando de Masaya o el Chinandega, pasaron décadas sin ganar un campeonato. Ya no se diga otros equipos que nunca han ganado.

Sin embargo, los Dantos tienen fecha de caducidad. Existirán el tiempo que le reste a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Poder económico

Los Ortega Murillo están usando el beisbol al estilo romano del “pan y circo”, para, mientras ellos se enriquecen y violentan los derechos humanos de los nicaragüenses, la población se mantenga entretenida con actividades culturales y deportivas, así como con parques y otras distracciones.

Desde hace varios años, han orientado a todas las alcaldías del país que financien a los equipos que participan en el campeonato de primera división Germán Pomares Ordóñez, los “Pomares”, como se les conoce.

Con sus presupuestos, más otra partida especial que el Gobierno central entrega, las alcaldías subvencionan a todos los equipos que participan en el Pomares.

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En el caso de los Dantos es diferente. Ellos tienen el respaldo del Ejército, una de las instituciones del Estado con más poder económico del país. Las alcaldías no se le comparan.

Por ejemplo, para este año 2025, el Ejército recibirá casi 118 millones de dólares, lo que equivale a casi el tres por ciento del total del Presupuesto General de la República (PGR). Por su parte, las 153 alcaldías del país perciben entre todas el 7.7 por ciento del presupuesto del Estado. Sólo el Ejército recibe casi la mitad que lo asignado a 153 alcaldías.

El general Julio César Avilés y el manager Omar Cisneros levantan el título que los Dantos ganaron en 2023. LA PRENSA/ FACEBOOK DEL EJÉRCITO
El general Julio César Avilés y el manager Omar Cisneros levantan el título que los Dantos ganaron en 2023. LA PRENSA/ FACEBOOK DEL EJÉRCITO

Por otra parte, el Ejército es dueño de numerosas empresas, que no se pueden cuantificar porque son datos que no están al alcance del público y son manejadas a través del Instituto de Previsión Social Militar (IPSM), incluso, tienen inversiones en otros países, como Estados Unidos y Panamá.

Se conoce que los militares manejan empresas como residenciales o urbanizaciones, centros comerciales, universidades, un hospital que recibe jugosos contratos del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), negocios en línea, empresas metalúrgicas, ferreterías, hoteles, supermercados y muchos otros negocios.

Aún así, personas que han sido parte de los Dantos señalan que al equipo todavía le faltan algunas condiciones. Por ejemplo, todavía no tienen instalaciones propias, sino que entrenan en estadios que no son de ellos, como en Enel, en el estadio de las Barracudas o en Don Bosco.

La mayoría de los jugadores tienen su utilaje, como los guantes, pero el equipo compra bastantes bates y pelotas. “El apoyo de los Dantos más que todo es en entrenadores, en la formación del equipo. Y la logística”, dice la fuente.

Antecedente: el Cinco Estrellas

Un equipo que tuvo características similares a las de los Dantos, por ser propiedad de la Guardia Nacional y también por el éxito, fue el Cinco Estrellas, equipo que tuvo tres épocas: desde su fundación en 1942 hasta 1955; durante la Profesional de 1956 a 1967, y de 1970 a 1979.

En otros países, los dictadores, o sus serviles, hacían que los equipos llevaran sus nombres, como el General Trujillo en República Dominicana. Sin embargo, a Anastasio Somoza García eso no le gustaba, explicó el cronista nicaragüense, Tito Rondón (q.e.p.d.).

Desde 1933, cuando Somoza García asumió el mando de la Guardia Nacional y fue nombrado general, se formó un equipo que se llamó General Somoza, pero no tuvo mucha vida porque no hacía gracia que siempre ganaba, era como una selección nacional, y desapareció en 1937.

En 1942, miembros de la Guardia Nacional quisieron que ese cuerpo armado tuviera un equipo, pero, como el dictador no quería que llevara su nombre, le pusieron el Cinco Estrellas, en honor a las estrellas que llevaba el grado de general de Somoza García, escribió Rondón.

Reclutaron a un gran equipo, pero perdieron las finales de 1942 y 1943 ante el San Fernando de Masaya y el Bóer, respectivamente. Sin embargo, de 1944 a 1949, ganaron seis campeonatos de manera consecutiva.

El actual dictador Daniel Ortega, que para 1949 ya vivía en Managua, contó, en una entrevista a la revista estadounidense Play Boy, que él creció en las cercanías del antiguo Estadio Nacional de beisbol, que precisamente se llamaba General Somoza, y que iba a ver los juegos entre el Cinco Estrellas y el Bóer.

“Ser fanático del Bóer era estar en contra de Somoza. El Cinco Estrellas era dirigido por Somoza”, indicó Ortega.

Jugadores del Cinco Estrellas: Wilfredo Calviño, el estadounidense John Billingham y Duncan Campbell. LA PRENSA/ TOMADA DE FACEBOOK
Jugadores del Cinco Estrellas: Wilfredo Calviño, el estadounidense John Billingham y Duncan Campbell. LA PRENSA/ TOMADA DE FACEBOOK

Tito Rondón también mencionó que ser del Cinco Estrellas identificaba a los fanáticos como somocista y ser boerista era ser antisomocista.

El mejor jugador que tuvo el Cinco Estrellas fue Stanley Cayasso, apodado el Caballo de Hierro, a como se le conocía a un gran jugador de las grandes ligas de esa época, Lou Gehrig. Pero hubo otros peloteros destacados de ese equipo de la Guardia, como “Momo” Niño Obando, Carlos “Pichón” Navas y Carlos “Cachiro” Quiroz.

El cubano Argelio «la Bruja” Córdoba, quien después fue muy conocido por ser mánager del Chinandega, jugó en el Cinco Estrellas de la Profesional como segunda base, así como Rafael “el Capi” Obando.

Durante la guerra de 1979, entre sandinistas y la Guardia de Somoza, todas las actividades del país se paralizaron y el beisbol no fue la excepción. Tito Rondón rememoró que en esos días los fanáticos sólo le preguntaban: cómo iba Dennis Martínez en las Grandes Ligas y cuándo se iba a reanudar el beisbol y si iba a ganar el Cinco Estrellas.

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Cuando terminó la guerra y los sandinistas asaltaron el poder, la Federación Nicaragüense de Beisbol emitió un comunicado diciendo que el beisbol se reanudaría el 1 de septiembre de ese año.
Sin embargo, indicó Rondón, no hubo un comunicado diciendo que el Cinco Estrellas quedaba disuelto. Simplemente, a los jugadores del Cinco Estrellas los asignaron a otros equipos.

Para citar algunos ejemplos: José Del Carmen Barberena, que después fue del Granada, pasó al San Fernando de Masaya. Vicente López y Juan José Espinoza pasaron al Chinandega. Apolinar Cruz, Julio Moya y Julio Mairena fueron enviados a los Búfalos del Bóer (hasta después se les llamó Indios). Y Danilo Sotelo (padre) pasó al Rivas, pero luego él y Julio Mairena fueron parte de los Dantos.

La fundación: Humberto Ortega

Tal vez no se puede decir que los Dantos sean una continuidad del Cinco Estrellas, pero, en esencia, son lo mismo: el equipo de los militares.

El ya fallecido general en retiro Humberto Ortega, quien fue el jefe fundador del denominado Ejército Popular Sandinista (EPS), brindó una entrevista en el año 2017, que está en poder de la Revista DOMINGO, en la que explicó que fue su deseo que se formara un equipo del Ejército y que se llamara los Dantos, debido a que ese era el seudónimo de uno de sus amigos en la guerrilla sandinista, el viejano Germán Pomares Ordóñez.

Pomares Ordóñez había jugado beisbol en las ligas campesinas de El Viejo, en Chinandega, y era un apasionado de ese deporte. Incluso, se conoce que una pariente suya es la madre de uno de los ex grandes ligas nicaragüenses, el pícher Vicente Padilla, cuyo nombre completo es Vicente de la Cruz Padilla Ordóñez.

Ortega dijo en la entrevista que él también fue quien impulsó que a la liga de primera división de Nicaragua se le llamara campeonato Germán Pomares Ordóñez, a como se le llamó hasta los primeros años de la década de 1990.

Con el retorno de Daniel Ortega al poder en 2007, la liga nicaragüense de primera división volvió a llamarse el “Pomares”.

Humberto Ortega aseguraba que él lanzaba "curvas envenenadas". LA PRENSA/ ARCHIVO/ CORTESÍA
Humberto Ortega aseguraba que él lanzaba «curvas envenenadas». LA PRENSA/ ARCHIVO/ CORTESÍA

Según Ortega, en esos primeros años de la Revolución Sandinista, él creó a los Dantos, al que metió a la liga de primera división para suplantar a otro que se llamaba Industriales de la COIP. Ortega puso al frente de los Dantos a otro militar, Emmett Lang.

Otro de los nueve comandantes sandinistas que gobernaron el país en esos años, Jaime Wheelock, se hizo cargo del equipo de Rivas, al que se le llamó Frente Sur, porque así se llamaba el grupo guerrillero que enfrentó a la Guardia de Somoza en la frontera sur con Costa Rica.

Otros comandantes sandinistas, como Daniel Ortega y Tomás Borge, así como Doris Tijerino, quien después fue jefa de la Policía Sandinista, eran boeristas entusiastas.

En esos años, el comandante Bayardo Arce y el comandante Lumberto Campbell financiaban, a través del productor Daniel Núñez, a los Productores de la UNAG, a como se le llamaba al equipo de Matagalpa.

El comandante Carlos Núñez, presidente de la Asamblea Nacional, apoyaba al equipo de León, de donde era originario.

“Cada miembro de la Dirección Nacional (del FSLN) apoyaba a un equipo. El contrincante por vencer eran los Dantos, que fueron un equipo nuevo que pudo ser campeón varias veces en un período de menos de 10 años”, expresó Humberto Ortega en la entrevista que concedió en 2017.

Ortega también comentó que mandó a traer de Cuba a asesores cubanos para que capacitaran tanto a los entrenadores como a los jugadores de Los Dantos, lo cual también aprovecharon para crear escuelas infantiles de beisbol. Fueron niños que, cuando los Dantos desaparecieron en 1993, engrosaron a los demás equipos del Pomares.

Omar Cisneros y Keith Taylor

El hecho de llamarse Dantos del EPS, de que se supiera que era patrocinado por el Ejército Sandinista y su jefe Humberto Ortega en un contexto de guerra, así como el antecedente de que la población no se iba con un equipo de los militares, como había ocurrido con el Cinco Estrellas, es posible que haya dificultado que el equipo tuviera una fanaticada numerosa al principio.

O tal vez el hecho de que fueran un equipo nuevo y el Bóer ya era tradicional.

En 1986, los Dantos venían del ser campeones, en la temporada anterior, por primera vez en su historia. Arrancaron la temporada con el mismo mánager, César Jarquín, pero lo cambiaron por uno nuevo, totalmente desconocido para la afición, pero conocido por algunos peloteros jóvenes.

Se trata de Omar Cisneros, quien ahora cuenta que entró al beisbol “por accidente”, porque nunca jugó ese deporte y quería ser médico, pero, a inicios de los años ochenta, era chofer del padre Mario, del Centro Juvenil Don Bosco, y el sacerdote casi lo obligó a entrenar a un grupo de niños.

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A los 25 años lo nombraron mánager de los Dantos porque ya había sido coach en el equipo. Sólo lo subieron de cargo.

Cisneros recordó, en una entrevista con la Revista DOMINGO en 2011, que el equipo tenía pocos seguidores y al inicio eso los hacía sentir “menospreciados”, por lo que no les quedaba más remedio que “hacer las cosas bien”.

En ese mismo año de 1986, el entonces general Humberto Ortega envió a Cisneros a la Costa Atlántica, donde se suponía que había prospectos, para buscar buenos peloteros para el equipo.

Sin embargo, cuando Cisneros regresó a Managua, no trajo a ningún pelotero, sino a un cargabates: Keith Taylor Downs. Por mucho tiempo a Cisneros le hicieron bromas: “Te mandaron a traer peloteros y trajiste un cargabates”. Al principio eso lo incomodaba, pero después él mismo se reía.

Cuando Cisneros llegó a la Costa Atlántica, vio que el cargabates del equipo de Puerto Cabezas era un negrito delgado que se ponía a bailar y los fanáticos se agitaban, gritaban, se reían y aplaudían. Era Keith Taylor. Cisneros habló con él y se lo trajo a Managua.

Keith Taylor haciendo sus "brujerías" en el home plate, en un juego de los Dantos. LA PRENSA/ TOMADA DE FACEBOOK
Keith Taylor haciendo sus «brujerías» en el home plate, en un juego de los Dantos. LA PRENSA/ TOMADA DE FACEBOOK

En los Dantos, Taylor hizo lo mismo que con el equipo de Puerto Cabezas. Cargaba un ataúd pequeño. Dentro andaba una muñeca que tenía las manos hacia atrás y, al final de cada bateada, ya fuera de los Dantos o del equipo contrario, se iba al home plate o a la primera base y tiraba la muñeca en el suelo. Luego, comenzaba a bailar alrededor de ella, simulando que estaba haciendo brujería a favor de los Dantos.

Seguidamente, salía el cargabates del equipo contrario a evitar que el “brujo” siguiera con su ritual. Taylor salía corriendo, provocando el bullicio entre los fanáticos, unos apoyando a Taylor y otros abucheándolo, aunque la mayoría más bien se reía de sus “locuras”.

Al show de Taylor se le sumó que el equipo comenzó a ganar. Fueron campeones en 1985, 1987, 1988 y 1991, antes de desaparecer en 1993. A como le había ocurrido al Cinco Estrellas, que desapareció cuando acabó la dictadura somocista, los Dantos dejaron de existir tras acabar la primera dictadura sandinista de los años ochenta.

En esos primeros años, grandes peloteros jugaron en los Dantos, como Marvin Solís, Bermán Suárez, los dos Danilo Sotelo (padre e hijo), Luis Cano, Antonio Zárate, Joaquín Avendaño, Martín Polanco, Tomás Guzmán, Sandy Moreno, Jorge Pong, Óscar Gómez, Leonardo Cárdenas, Marlon Abea, entre muchos otros.

En esta nueva era de los Dantos, que comenzó en 2013, hay nuevos buenos jugadores, encabezados por Ofilio Castro, Juan Oviedo, Ronald Garth, Benjamín Alegría, Samuel Estrada, Carlos Teller, Jorge Bucardo, Omar Mendoza, entre otros.

Está por verse cuánto tiempo más seguirán brillando, ya sea por la calidad de juego o porque se acabe la dictadura Ortega Murillo.

La Prensa Domingo Ejército de Nicaragua Los Dantos archivo

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COMENTARIOS

  1. Hace 9 meses

    El béisbol es un deporte aburrido y muy lento. No me explico por qué el manco de Humberto Ortega y los otros piricuacos impulsan el béisbol si es un deporte establecido por los marinos de los EE.UU. durante su permanencia en Nicaragua. Odian a los EE.UU., pero les gusta el deporte nacional de este país.

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