Proyectos China y Nicaragua

En el marco del décimo aniversario de la Iniciativa de la Franja y la Ruta”, la dictadura ha firmado unos ocho contratos con China. LA PRENSA/Tomada del 19 Digital

Laos, el espejo de lo que Nicaragua podría convertirse con las promesas de megainversiones chinas

China financió gran parte de la infraestructura que modernizó Laos. Hoy su economía está en apuros y el país incluso ha cedido parte de su soberanía al gigante asiático. ¿Podría ser la misma situación para Nicaragua?

En las últimas semanas, la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha firmado al menos ocho memorandos con China sobre inversión del gigante asiático para proyectos de transporte e infraestructura, entre ellos la construcción de una red de ferrocarriles y la reconstrucción de un aeropuerto. La «bonanza» impulsada por el país asiático llega en el marco del décimo aniversario de la «Iniciativa de la Franja y la Ruta”, un proyecto impulsado por China que pretende formar un conjunto de enlaces marítimos y ferroviarios para fortalecer sus conexiones.

Sin embargo, bajo la promesa de «modernizar» Nicaragua, el país puede quedar sumido en un alto endeudamiento o cediendo parte de su soberanía, justo como está pasando en Laos, donde China financió gran parte de la nueva y reluciente infraestructura que ha transformado el país del Sudeste Asiático.

Con 7.5 millones de habitantes, el auge de la construcción en Laos muestra el tipo de modernidad que China dice que puede ofrecer al mundo, en particular el ferrocarril de alta velocidad que une Kunming, capital de la provincia china de Yunnan, con Vientiane, capital de Laos. El tren transformó un viaje de dos días en un elegante viaje de aproximadamente 10 horas, incluyendo trámites en frontera.

Pero la economía de Laos está en apuros. Un artículo publicado el reciente 12 de octubre en el periódico The Washington Post, titulado «La promesa de prosperidad de China trajo deuda y angustia a Laos», detalla la modernidad que llevó China a Laos pero cómo este último está luchando por pagar los miles de millones que pidió prestados al país asiático para financiar sus megaobras.

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A medida que los pagos se retrasan, de acuerdo con el reporte del diario estadounidense, la deuda externa está aumentando, una vulnerabilidad exacerbada por la pandemia y el aumento de los precios mundiales de los combustibles y los alimentos.

Primer préstamo

El dictador Ortega restableció relaciones diplomáticas con China el 9 de diciembre de 2021, tras haber roto con Taiwán, el principal donante internacional de Nicaragua, y a quien recientemente tildó de «una simple provincia».

Desde que Ortega abrió de par en par las puertas a China, las promesas de inversión para modernizar el país han ido en aumento. Desde el financiamiento de viviendas sociales, la firma de un Tratado de Libre Comercio, la adquisición de buses chinos, hasta la promesa de megaconstrucciones.

Sin embargo, fue hasta este miércoles que la dictadura ordenó firmar un préstamo por 65.96 millones de euros (unos 69.52 millones de dólares), el primero que oficialmente se firma y se conoce. Es con China Communications Construction Company Limited (CCC), cuyas condicionalidades y tasa de interés se conocerán hasta que el mismo se suscriba y se usará para financiar la construcción de una planta fotovoltaica que servirá para el funcionamiento del sistema hídrico de Enacal en San Isidro, Matagalpa.

Los megaproyectos prometidos

A pocos meses de cumplir dos años del restablecimiento de las relaciones con China, la cogobernante y vocera de la dictadura Rosario Murillo, anunció que firmaron acuerdo con las empresa china CCECC (Corporación de Construcción de Ingeniería Civil de China) un memorando de entendimiento para el estudio, diseño y construir una red de ferrocarriles en Nicaragua: Managua-Masaya-Granada y Managua-Corinto-Bluefields.

También suscribieron contrato de reconstrucción, ampliación y mejoramiento del Aeropuerto Internacional Punta Huete, mejor conocido como Panchito, ubicado en San Francisco Libre, con la Empresa estatal china CAMC Engineering.

Vista aérea del aeropuerto Punta Huete.

Además firmaron el Acuerdo de Cooperación con la empresa estatal china Communications Construction Company para los proyectos viales “Ampliación de la carretera Guanacaste-Nandaime-Rivas y la Ampliación de la carretera Rivas-Sapoa”.

El Acuerdo Marco para el Proyecto de Carretera Litoral Costanera Fase II con la empresa estatal china CSCE.

La dictadura también firmó un memorando de entendimiento con Empresa Huadian Overseas Investment para financiar y construir los proyectos hidroeléctricos Mojolka y Tumarín, este último prometido por Ortega hace más de 14 años, pero que al igual que otros megaproyectos quedó en papel.

Estos memorandos han sido suscritos por una delegación nicaragüense que se encuentra en Pekín participando en el tercer foro de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, y que encabeza el ministro de Transporte e Infraestructura, Óscar Mojica.

Por otro lado, Murillo adelantó que Nicaragua se prepara para adquirir el próximo año 2 mil buses chinos. El régimen recibió en octubre 250 unidades y en noviembre llegan otras 250 unidades.

«Todo esto mostrando lo potente que son nuestras relaciones bilaterales con la República Popular China y nuestra Nicaragua bendita», aseguró Murillo.

Promesas por verse

Para el exembajador de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA) Arturo McFields y el economista y exreo político Juan Sebastián Chamorro, todos estos proyectos son similares a los demás megaproyectos «vendidos» por la dictadura que han quedado simplemente en papel.

Por otro lado coinciden en que estos proyectos no generarán empleos a los nicaragüenses, sino que los chinos traerán a su propia gente a operar en el país.

«Ortega ha sido especialista de vender grandes proyectos en Nicaragua, lo vimos con el Gran Canal, con los famosos puertos de aguas profundas, luego vino el ferrocarril, el Supremo Sueño de Bolívar. Una serie de proyectos que si bien no se concretaron ayudaron a mantener vivo el sueño imaginario colectivo de que algún día todos serán prósperos gracias al compañero y la compañera, entonces ellos están trabajando en eso, en venderles sueños a la población, pero sobre todo a un partido que está decepcionado del desempeño de la dictadura», señaló McFields.

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Chamorro coincidió en que estas son otras promesas más de la dictadura. «Suena a algo muy similar a la Refinería, el Satélite, el Canal Interoceánico con los mismos chinos. Habría que ver, en todo caso al decir ellos mismos que están haciendo un memorándum de entendimiento para estudios, diseños y construcción, estamos hablando que esto puede y debería de tomar años, porque el diseño de una línea férrea puede llevar años, dependiendo lo eficiente que sea, a eso se le añade además el tiempo para hacer los estudios», dijo Chamorro.

«En todo caso de darse estos proyectos estaríamos hablando de empresas chinas con mano de obra china. Sería en realidad muy poca generación de empleo en el país, independientemente de la bondad o no que puedan tener estos proyectos, que puede ser discutible», pero «del dicho al hecho hay mucho trecho», agregó el economista.

Los memorandos han sido suscritos por una delegación nicaragüense que se encuentra en Pekín encabeza por el ministro de Transporte e Infraestructura, Óscar Mojica. LA PRENSA/Tomada del 19 Digital.

Endeudamiento para el país

De cualquier manera, afirmó Chamorro, esto involucraría «un endeudamiento o una hipoteca del gobierno a los chinos para que operen y ganen estos contratos y cobren por el servicio».

«Nicaragua podría endeudarse con China, aunque no con toda la lista de proyectos que la dictadura está anunciando. Sí creo que algunos proyectos podrían ejecutarse con el fin de demostrar resultados a la población y sobre todo a sus bases», agregó por su lado McFields.

Además «China está interesada en mostrar en Centroamérica lo que es capaz de hacer y Ortega podría ser una carta de presentación», agregó McFields.

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El exembajador reiteró que «pueden venir proyectos, pero no van a ser tantos como los que la dictadura quisiera y van a ser proyectos caracterizados por desigualdad, por la explotación imperial, por un abuso desmedido de parte de China porque ellos se caracterizan no solo por la explotación, sino también por un irrespeto a la soberanía, a los derechos humanos».

McFields coincidió con Chamorro por separado en que «para muchos de esos proyectos es muy probable que traigan personal de China, como lo han hecho en otros países, no es que vienen a generar empleos a Nicaragua, traen al personal de sus países para ejecutar esos proyectos e inversiones».

El ejemplo de Laos demuestra que efectivamente el gigante asiático se lleva a su personal a los países. El ferrocarril de alta velocidad Laos-China fue hecho por ingenieros chinos.

Concesiones a la soberanía

En el caso de Laos, de acuerdo con el artículo de The Washington Post, el país ha tenido que hacer concesiones, incluso sobre su propia soberanía, para apaciguar a Pekín y buscar cierta tolerancia financiera.

Laos ha permitido, por ejemplo, que agentes de seguridad y policías chinos operen en el país mientras Pekín extiende su represión más allá de sus fronteras, según grupos de derechos humanos y activistas de Laos.

Además la red eléctrica está parcialmente controlada por China, «en lo que los analistas creen que es una compensación en lugar de pagar la deuda», según el diario estadounidense. También es una empresa china la que se encarga de la seguridad de la nueva línea de tren.

«El pueblo laosiano ha comenzado a expresar en línea un descontento sin precedentes, dirigido a China y su propio gobierno, algo poco común en un estado socialista de partido único donde los críticos son acosados ​​e incluso desaparecidos», de acuerdo con el medio.

Incluso, en Boten —una ciudad de Laos fronteriza con China— quedan pocos comercios locales ya que la mayoría son de propietarios chinos que aceptan solo el yuan (divisa china) como moneda, en lugar de la divisa local.

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