Rosario Murillo junto a Daniel Ortega en el aniversario del Ejército Nacional el 4 de septiembre de 2023. Foto: El 19 Digital

Dictadura de Ortega se adueña de la repartición del «atol de ánimas», tradición de la Iglesia católica

Policía prohibió a feligreses repartir el "atol de las ánimas" esta semana. Este viernes Rosario Murillo dijo que esta tradición se realizará en el parque y no como tradicionalmente lo reparten los feligreses

A la par que la dictadura de Daniel Ortega está prohibiendo las actividades tradicionales de la Iglesia católica de Nicaragua, también se está apropiando de estos eventos religiosos, porque son llevados a cabo por los funcionarios públicos de las alcaldías municipales en manos del partido gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

Este viernes 6 de octubre, la vocera y esposa de Ortega, Rosario Murillo, mencionó en la lista de actividades que se llevarán a cabo este fin de semana la repartición del «atol de ánimas» en el municipio de Diriá, de Granada, un evento que el lunes pasado la Policía orteguista prohibió realizarlo a los feligreses de la Iglesia católica.

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Murillo dijo en su comunicación por los medios oficialistas que el «atol de ánimas» se repartirá este sábado, en el parque central de Diriá.

«Atol de ánimas»

El atol es una bebida a base de maíz, muy conocida y tradicional de Nicaragua. La repartición del «atol de ánimas» en Diriá es una tradición que tiene más de un siglo de realizarse en ese municipio. Consiste en regalar atol como una ofrenda a los difuntos, con el fin de interceder por las almas de las personas fallecidas en su estadía en el purgatorio, según las creencias de los dirialeños.

La tradicional bebida se entrega como una ofrenda previa al Día de los Difuntos. Foto tomada de redes

La vocera también mencionó entre las actividades de este fin de semana la subida de San Jerónimo Doctor, patrón de Masaya, aunque esta fiesta religiosa fue cancelada este año por las autoridades de la Iglesia católica, debido al asedio y persecución policial.

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En los últimos años, Ortega y su esposa Murillo han radicalizado sus ataques contra la Iglesia católica, encarcelando sacerdotes y prohibiendo todas las actividades religiosas afuera de los templos.

Particularmente este año en Semana Santa, la Policía persiguió a los participantes de las procesiones tradicionales, entre estas, la recreación de la Pasión de Cristo.

También mantiene en prisión a 12 sacerdotes, entre ellos, el emblemático caso del obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, a quien Ortega condenó a 26 años de prisión y lo despojó de su nacionalidad, bajo acusación de «traición a la patria», «menoscabo a la integridad nacional», «propagación de noticias falsas» y «desobediencia o desacato a la autoridad”.

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Monseñor Álvarez es uno de los sacerdotes más críticos contra la dictadura que había resistido a los ataques de Ortega dentro del país hasta que fue encarcelado en agosto de 2022.

La guerra de Ortega contra la Iglesia católica lo llevó a suspender las relaciones diplomáticas con el Vaticano, tras una crítica del papa Francisco por la detención de sacerdotes en Nicaragua.

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