La parroquia San Jerónimo de Masaya anunció a través del programa de las fiestas patronales 2023, que la imagen de San Jerónimo, santo patrono de Masaya, no saldrá del templo durante las celebraciones religiosas en su honor, que tradicionalmente se realizan a finales de septiembre e inicios de octubre.
«La imagen quedará dentro del templo parroquial, para la veneración de los fieles», avisa el programa.
Lea además: Feligreses celebran a San Jerónimo pese al asedio y bloqueo policial
Como viene ocurriendo desde que la dictadura de Daniel Ortega prohíbe las actividades religiosas afuera de los templos en casi todo el país, el programa de la parroquia San Jerónimo orienta que la bajada de la imagen del santo será dentro de la iglesia.
Sin embargo, Masaya ha sido una de las ciudades donde los feligreses han superado el asedio policial en los templos.
En este 2023 las únicas fiestas patronales que la dictadura ha permitido que se celebren en su recorrido tradicional son las de Santo Domingo en la capital.

Programa
El programa de las fiestas patronales 2023 establece que el miércoles 20 de septiembre, a las 5:00 a.m. se realizará la diana en honor al santo; a las 12:30 del mediodía habrá rezo del Santo Rosario; a la 1:00 p.m. la Santa Misa presidida por el presbítero Boanerges Carballo. Ese día se tendría que hacer la bajada de la imagen de San Jerónimo, sin embargo, se orienta que «la imagen quedará dentro del templo parroquial, para la veneración de los fieles».
Lea también: Ortega prohíbe procesión de la Virgen que trajo un mensaje de paz durante la guerra de los 80
Lo misma orientación se hace el 7 de octubre, día de la subida, que «la imagen quedará dentro del templo parroquial, para la veneración de los fieles».
La Iglesia católica de Nicaragua vive un contexto de ataques de parte de la dictadura orteguista. Ortega y su esposa y cogobernante, Rosario Murillo, persiguen, encarcelan y expulsan a los sacerdotes que critican su régimen. En 2022, la Policía orteguista detuvo a más 10 sacerdotes, entre ellos el obispo Rolando Álvarez, uno de los más críticos contra el régimen y quien resistió la persecución y amenazas hasta su detención. Tras negarse a salir del país junto con un grupo de 222 presos políticos, fue condenado a 26 años de prisión por «traición a la patria» y otros delitos de los que generalmente se acusa a los opositores.
La guerra de la dictadura de Ortega contra la Iglesia católica lo llevó a suspender las relaciones diplomáticas con el Vaticano, tras una crítica del papa Francisco por la detención de sacerdotes en Nicaragua.



