Alejandro Genet, rector designado de la Universidad Nacional Casimiro Sotelo Montenegro —centro de estudios fundado por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en las instalaciones que confiscaron a la Universidad Centroamericana (UCA)—, llamó a los estudiantes a que terminen su matrícula que ya venían desarrollando y continúen con sus cursos «ahora que no van a hacer esos pagos elevados, que ya venían haciendo durante toda la vida de esa institución».
«Ahora estamos hablando de una universidad pública, gratuita, Universidad Nacional, pero también, le haríamos un llamado a todos aquellos muchachos y muchachas que por falta de recursos no continuaron sus carreras en la universidad, por las presiones económicas no les permitía hacer los pagos mensuales y todo eso», declaró Genet el lunes 21 de agosto ante un medio oficialista.
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La Universidad Centroamericana tenía aproximadamente cinco mil estudiantes, según su sitio web oficial. La medida del régimen ha provocado, no solo el rechazo de la comunidad educativa internacional, sino de los propios estudiantes de la universidad jesuita, quienes se niegan a continuar sus estudios en la rebautizada «Casimiro Sotelo», pese a la decisión populista de convertirla en «gratuita».
A criterio del académico Ernesto Medina, quien fue rector de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua en León (UNAN-León) y de la Universidad Americana (UAM), «este anuncio con relación a la UCA es para tratar de disminuir el impacto negativo que ellos saben que está teniendo la decisión, para contentar a los estudiantes de la UCA que también son estudiantes que tienen un espíritu crítico y que deben estar sumamente indignados e insatisfechos con la medida que se ha tomado, con cerrarles su universidad y convertirla en una universidad pública, con un rector nombrado por el Gobierno y que ellos saben que llega ahí para cumplir con una misión, que es mantenerlos callados», planteó.
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El catedrático Adrián Meza, rector de la Universidad Paulo Freire (UPF) que opera en Costa Rica tras ser ilegalizada y confiscada por el régimen el año pasado, considera que la dimensión de las reacciones por este hecho (el cierre y robo de la UCA), no estaba dentro de los cálculos del régimen, por lo que «está tratando de armar escudos frente al repudio que su decisión provocó, y uno de los escudos es decir que va a ser gratis».
¿Quién financiará a la Casimiro Sotelo?
Para Medina, la decisión de hacer a la UCA gratuita es una decisión totalmente populista, con el objetivo de calmar los ánimos, pero cuestiona: ¿Qué es lo que va a financiar el Estado? ¿Quién se supone que va a pagar los aranceles para que la UCA —ahora Casimiro Sotelo— sea gratuita?
«El Gobierno debe explicar cómo se va a financiar la universidad y qué va a financiar, porque la UCA es una universidad compleja, que tenía centros de investigación. La pregunta es ¿van a seguir abiertos o no?, porque eso se financiaba con los ingresos que tenía la UCA que era parte de lo que había quedado del aporte del 6 por ciento, y lo que se generaba por el pago de aranceles de los estudiantes», señaló Medina.
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Asimismo indicó que «si va a salir del financiamiento de las universidades, del 6 por ciento, al punto al que se había llegado últimamente, significa de que todas las otras universidades que reciben financiamiento del 6 por ciento van a tener que poner una parte».
Meza coincide en que a la Universidad Nacional Casimiro Sotelo Montenegro la van a financiar los impuestos de los nicaragüenses, pero además «lo que van a hacer es demeritar lo que invierten en las otras universidades públicas para poder nivelar».

«Es decir, de todas formas salimos perdiendo, porque además de que perdemos lo que la UCA nos daba, ahora lo que medio reciben los estudiantes de las otras universidades públicas se va a ver afectado porque tiene que repartir el presupuesto», porque «no veo yo al régimen aumentando la partida presupuestaria dedicada a la educación superior en nuestro país, porque mientras más calidad tiene un determinado modelo de educación, más pensamiento crítico produce, y al régimen no le interesa una educación crítica con base científica», dijo Meza.
Medina señaló que se está creando un «enorme desorden», porque ahora están las universidades que antes no cobraban nada, que son las que tradicionalmente se financian con el 6 por ciento, las públicas de nuevo «calibre» que son las que eran públicas de membrete, pero los estudiantes tenía que pagar un arancel justo, y ahora otra universidad que no va a pagar nada, la Casimiro Sotelo.
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«Entonces alguien tiene que explicar cuántas categorías de estudiantes de universidades públicas hay ahora, y por qué y cómo se justifican esas categorías. Lo que quieren es que este montón de estudiantes de la UCA, que no se sienten bien en esta nueva universidad que le han inventado, y para bajar los ánimos les dicen que ahora la universidad es gratis», insistió Medina.
Lo que pierde el país con el cierre de la UCA
Por otro lado, Meza señaló que quien más pierde con el cierre de la UCA, pese a los estudios «gratis que están ofreciendo», es el país. «La UCA le aportaba al país, en términos de ciencia, tecnología e investigación. ¿El Estado lo va a reponer?, por favor, pregúntense por qué ninguna de las cuatro universidades públicas de Nicaragua están en los rankings de las mejores universidades de América Latina, porque son universidades elefantes».
«Es decir, universidades con grandes instalaciones, pero con cero avances, científicos, tecnológicos, de desarrollo, cero avances en el campo que el país necesita», agregó el rector de la UPF.
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Meza reafirmó que «frente al hecho de que los estudiantes no van a pagar nada, se contrapone el hecho de lo que perdió Nicaragua como país con la confiscación de la UCA y evidentemente que el costo es enorme. Ahora la reacción de los estudiantes de la UCA no es de alegría porque no van a pagar, están (al contrario) pidiendo sus certificados para buscar dónde estudiar en serio», dijo.
A esto hay que agregarle que cerca de 600 estudiantes de la UCA ya se habían matriculado en la Universidad Americana (UAM), pero esta última les suspendió las matrículas y les dijeron que todos los estudiantes de la UCA “no pueden estudiar en otra, sino es en la Casimiro Sotelo”.
Para Medina, el prestigio y el nivel de la UCA no lo igualarán nunca. «Desde que tomaron la decisión de cerrarle las cuentas, de declararla extinta, borrón y cuenta nueva. Desde ese momento para acá nadie da un centavo por esta nueva universidad (Casimiro Sotelo)», expresó.