Se extiende la lista de los nicaragüenses a quienes la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo les ha negado el derecho de despedirse de sus familiares en sus últimos días de vida.
El periodista David Mendoza, originario de Río Blanco, en Matagalpa, a quien la dictadura despojó de su canal de televisión y lo obligó al exilio en agosto de 2022, comunicó este jueves que su madre había fallecido.
«Dios te reciba madre mía, lo duro es estar en el exilio y no poder llegar a tu último adiós», expresó el comunicador en sus redes sociales.
En su publicación, Mendoza recordó las palabras que su madre le decía: «Te tenés que ir para resguardar tu vida», luego que la dictadura a través del Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (Telcor) ordenara sacar del aire su canal local de televisión, RB3 «El Canal de la Zona Láctea».

El canal local RB 3 «El Canal de la zona Láctea» operaba desde hace 18 años en el municipio de Río Blanco, en el norte de Nicaragua.
Mendoza anunció llorando a su audiencia el cierre de su medio de comunicación tras recibir la notificación de Telcor.
El periodista matagalpino abandonó el país de forma irregular y cruzó junto con su esposa y su hijo menor de edad las aguas del fronterizo río Grande (río Bravo en México) hasta llegar a Estados Unidos, donde se entregó a las autoridades migratorias, según un video que compartió en sus redes sociales.
Exreos políticos tampoco han podido despedir a sus familiares
El 1 de agosto falleció la hermana del sociólogo Óscar René Vargas, Patricia Fernández. El exprisionero político tampoco pudo asistir a su funeral porque la dictadura lo desterró hacia Estados Unidos el pasado 9 de febrero junto con otros 221 exreos políticos.
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El pasado sábado 29 de julio también falleció José Adán Aguerri Hurtado, papá del expresidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Adán Aguerri, también ex preso político desterrado.
Antes, Aguerri no pudo asistir al entierro de su mamá, porque en ese momento estaba preso.
Y la lista sigue, son decenas de nicaragüenses que no han podido despedir a sus madres, padres, hermanos y familiares cercanos, porque están en las cárceles, el exilio o desterrados.
Las consecuencias de no manejar adecuadamente el duelo
En declaraciones pasadas a LA PRENSA, Ruth Quirós Hernández, psicóloga del Colectivo de DD. HH. Nicaragua Nunca +, explicó que “los rituales funerarios son culturalmente una expresión simbólica de los sentimientos y pensamientos hacia nuestros seres queridos que promueve el afrontamiento y aceptación de la pérdida”.
La experta afirmó que “el duelo es un proceso normal, pero si no tiene un buen manejo se complica, se retrasa o se vuelve crónico, patológico causando estragos tanto en la salud física como psicológica”.
Algunos síntomas —detalla la especialista— van desde la tristeza profunda, enojo, crisis de ansiedad, dolor y sufrimiento constante, incapacidad de aceptar la pérdida, entre otras. “El duelo crónico requiere acompañamiento profesional”, indicó.