Abigail Amoretti Dávila viajó a Estados Unidos con el parole humanitario. LA PRENSA

Así fue el nacimiento de Milagros, la niña que nació en el vuelo de Managua a Miami

Abigail Amoretti viajaba a EE.UU como beneficiaria del parole humanitario. Su parto hizo que el avión aterrizara en Cancún, donde su hija aún se encuentra hospitalizada

El 25 de mayo Abigail Amoretti Dávila iba en un avión que salió de Managua rumbo a Miami cuando comenzó a sentir unos dolores abdominales. Tenía casi siete meses de embarazo y los médicos le habían dicho que no había peligro de que viajara. 

Amoretti, de 18 años, era la primera vez que se subía a un avión. Se iba a vivir a Estados Unidos donde sus abuelos maternos, luego de ser beneficiada con el parole humanitario. Iba un poco nerviosa, reconoce, así que no le puso tanta mente a los dolores. «Jamás pensé que era la niña que venía”, dice. Viajaba con su tía y dos familiares más quienes también fueron beneficiados con el parole humanitario.  

Los dolores eran cada vez más fuertes. «Ahí fue cuando la doctora Raquel (Rodríguez) iba pasando y le preguntó a mi tía si estaba embarazada y ella me comenzó a atender». Raquel Rodríguez es dermatóloga nicaragüense. Iba en ese vuelo porque le tocaba hacer una escala en Miami para llegar a su destino que era Brasil, donde asistiría a un congreso.  

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La doctora iba al baño en el avión cuando escuchó a Amoretti quejarse, así que la revisó y pidió a las azafatas una sábana para acostarla en el pasillo. «Le veo que tiene rota las membranas, le digo a los sobrecargos, hay una emergencia: voy a atender un parto. La acuesto sobre la sábana y la reviso y veo que la bebé viene de pies. Las aeromozas ya me habían pasado guantes de plástico. La muchacha comenzó a pujar, comencé a darle las indicaciones de cómo debía de pujar porque ella pujaba mal, con la garganta, porque es primeriza», cuenta. 

Amoretti dice que solo le pedía a Dios que todo estuviera bien. “Miedo no tuve, pero le pedía a Dios que estuviéramos bien las dos y gracias a Él estamos bien», dice. 

Un parto de 30 minutos  

Una de las azafatas avisó por los parlantes que en el avión había una mujer en labor y parto. Fue entonces que se acercó para ayudar otro médico que iba en el vuelo: Suamy Bermúdez, de Honduras. El parto duró aproximadamente 30 minutos. 

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«Cuando la niña sale estaba completamente flácida y estaba moradita. Yo comienzo a darle respiración boca a boca a la niña, mientras el doctor comienza a darle los masajes y la niña hizo un leve llanto», cuenta la doctora Rodríguez. «Yo estaba asustada, pidiéndole a Dios que mi niña llorara. No fue un parto donde mi niña venía con la cabecita, sino que venía con los pies y era riesgoso. Yo vi cuando le salieron sus piecitos, me asusté”, dice Amoretti.  

Abigail Amoretti Dávila, de 18 años, dio a luz en el vuelo hacia Estados Unidos. LA PRENSA/Cortesía

El doctor Bermúdez cortó el cordón umbilical con un cuchillo descartable, dice la doctora Rodríguez, quien además cuenta que dos médicas más iban en el vuelo y se acercaron para ayudar después del parto. “Una de las doctoras dio masaje a la muchacha para contraer el útero y dejara de sangrar», dice.

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«Le doy muchas gracias a Dios por haberlos puesto en mi camino, en ese vuelo, por sus conocimientos, la ayuda que me brindaron porque revivieron a mi bebé, lograron que no me diera un grave sangrado”, dice Amoretti, quien recuerda los aplausos y felicitaciones que recibió de los pasajeros del vuelo.  

Aterrizaje en Cancún  

El vuelo de la aerolínea Avianca tuvo que aterrizar de emergencia en Cancún para que madre e hija recibieran atención médica. Fueron atendidas en el Hospital General de Cancún Jesús Kumate Rodríguez. Amoretti fue dada de alta tres días después y se encuentra hospedada en un hotel de la ciudad junto con su tía que se quedó para acompañarla, mientras que su hija sigue internada. «Estamos esperando que suba un poco de peso, ahorita está pesando 1,630 kilogramos (3.59 libras) y debido a que no fue el lugar indicado para tenerla, ella tiene infección en los pulmones, pero gracias a Dios la infección está disminuyendo y podremos seguir nuestro camino», dice.  

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La nicaragüense, que visita a su hija todos los días en el hospital, asegura que Avianca ha cubierto todos sus gastos en Cancún. «Ellos han estado muy pendientes de nosotras tres, están cubriendo los gastos del hospital y ellos nos van a dar el pasaje hacia Estados Unidos», asegura.  

Para Amoretti, su hija es un milagro porque además de las condiciones en que nació, llegó mucho antes de la fecha establecida, el 23 de agosto. Justamente por eso la llamó así: Milagros.  

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COMENTARIOS

  1. Hace 3 años

    Vaya me alegra mucho esta historia y su final feliz. Que la nina se recupere. Y en cuando Avianca mira Abigail es lo menos que puede hacer Avianca despues que se ha hello millonaria con los nicas. Era una linea que esta al borde de la banca rota y con eso que el innombrable no perdia vuelo empezo a cobrar precios de oro los boletos yo pague $2,000 dede Chicago a Managua para traer a mi madre que se quedo atrapada en Nicaragua pues dias antes que terminaran los vuelos tuvo una situacion y no puedo regresar aca a USA. Y luego ahora compran por todo como la Spirit. Asi que nada mamita que desembolse por los millones que se han echado a la bolsa gracias a los nicas.

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