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Los tres nicaragüenses llegaron a Estados Unidos con la idea de aprovechar cualquier oportunidad de trabajo, menos de emprender. LA PRENSA

El reto de emprender en Estados Unidos siendo migrante nicaragüense

Hassel Torres vende comida nica; Allison Rodríguez ofrece bisutería y Josellin Rivera vende camisas, gorras y productos nicaragüenses

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Tres nicaragüenses que migraron a Estados Unidos decidieron emprender. Hassel Torres y Allison Rodríguez estaban desempleados, necesitaban un ingreso. Josellin Rivera tenía trabajo, pero necesitaba más dinero. Son migrantes, son nicaragüenses, y sus negocios tienen un vínculo estrecho con su país. Estas son sus historias.  

La Fritanga Nica de Hassel Torres  

Hace dos años, Hassel Torres Centeno era proveedor de hortalizas para la cadena de supermercados Walmart en Nicaragua. La situación sociopolítica del país lo obligó a cerrar su negocio, dejar a su familia y migrar a Estados Unidos, donde se enfrentó al desempleo.  

Torres, de 29 años, es ingeniero agrónomo y cuenta que tuvo que moverse de Miami al estado de Tennessee, en busca de una oportunidad laboral; sin embargo, la situación también fue complicada y viajó hasta Indianápolis, donde actualmente reside.  

Debido al invierno y la nieve, el nicaragüense estuvo desempleado tres meses, hasta que decidió emprender con un negocio de comida nicaragüense, motivado, además, por la ausencia de un restaurante de comida nica en la zona y la gran afluencia de compatriotas.  

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Su negocio, dice, no tiene un nombre registrado, pero fue bautizado por sus clientes, en su mayoría nicaragüenses, como Fritanga Nica, pues es la especialidad que ofrece: asados, papas rellenas, tacos, enchiladas, entre otros.  

Torres, con su emprendimiento, le da trabajo a tres nicaragüenses más. Atienden de lunes a lunes en su casa. Además, hacen entrega delivery a sus clientes, entre los que también figuran hondureños, guatemaltecos salvadoreños y dominicanos.   

“Hay noches (por ejemplo) que los fines de semana, digamos, que son las 3:00 de la mañana y tenemos que estar preparando todo para el día siguiente y así, pero ha sido un reto que ahí vamos poco a poco superando”, cuenta.  

Con su negocio de comida, con el que lleva seis meses, espera poder abrir un restaurante, pues ha tenido bastante aceptación e incluso cuenta que ha hecho que nicaragüenses que radican en este estado vuelvan a probar la sazón nica. “Tengo clientes de Managua, de Chinandega y de Matagalpa que ya tenían 16 años sin probar un vaho, porque también hacemos vaho, de no probar un asado, una enchiladita”, cuenta.  

Los asados son los favoritos de sus clientes, dice Torres, quien confiesa que nunca fue muy apasionado por la cocina, pero le agradece a su mamá haberle enseñado, pues ahora está generando ingresos gracias a la comida.  

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Torres está dedicado al ciento por ciento a su negocio, pues le demanda bastante tiempo. Él mismo se encarga de darle publicidad a su negocio a través de Facebook y los grupos que hay de nicaragüenses. Los clientes también comparten su número con otras personas y así se hace más conocido.  

La tienda de productos nicas de Josellin Rivera 

Josellin Rivera González, de 23 años, tiene un mes de haber emprendido. Aunque tiene su trabajo de tiempo completo en el área de mantenimiento de apartamentos se vio con la necesidad de generar más ingresos, promoviendo la cultura nicaragüense a través de camisas, gorras, zapatos y bisutería. 

“El negocio comenzó únicamente con camisas de las beisboleras y camisas con dichos nicaragüenses. Y ya pues, poco a poco lo hemos ido ampliando y pues ahora estamos ofreciendo más productos nicas como lo que es salsa inglesa, café Presto, pan, queso, medicamentos”, dice la joven quien radica en Indianápolis.   

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Rivera llegó hasta hace un año a Estados Unidos y dice que a pesar de que está iniciando con su negocio Nica Home, ha tenido bastante aceptación de nicaragüenses y de personas de otros países. Trabaja en conjunto con su pareja y su mamá que vive en Nicaragua. Aunque no tiene una tienda en físico la joven atiende en un cuarto de su apartamento donde muestra su mercadería. También hace envíos a otros estados.  

Esta es parte de la mercadería que ofrece la joven. LA PRENSA/Cortesía

“Estamos en un país que no es de nosotros, donde desconocemos cómo se mueve todo aquí. Pues más que todo el miedo y la inseguridad de saber si se iba a poder lograr el objetivo, que si iba a generar ganancias y que si iba a tener aceptación”, dice sobre el reto de emprender en un país que no es el suyo.

Los productos que vende Rivera son enviados desde Nicaragua y en el caso de las camisas trabajan con diseños propios y pueden personalizarse. Sus clientes, además de nicaragüenses, son guatemaltecos y hondureños que solicitan camisas con frases o la bandera de su país, así como medicamentos, lácteos y pan. 

La joven asegura que gracias a la flexibilidad de su trabajo puede atender las consultas de sus clientes en las redes sociales como Whatsapp y Facebook. Y una vez que termina su jornada laboral, atiende en su casa. Los fines de semana los dedica ciento por ciento para su emprendimiento y para enviar por correo los pedidos de otros estados.  

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Los clientes de Rivera han aprovechado su emprendimiento para solicitar medicamentos. Cuenta que trabaja con las listas que estos le indican y pone una fecha determinada para hacer el pedido. “Traemos todo tipo de medicamentos, a excepción de medicamentos que solo son bajo receta, el cliente consigue la receta y nosotros le traemos el medicamento igual”, explica. 

Allison Rodríguez y sus charms nicas  

Allison Ariana Rodríguez Blandón emprendió en 2019 en Nicaragua, después que su esposo se exilió en Estados Unidos. Compraba productos en Masaya como sandalias y los llevaba a vender hasta Matiguás, Matagalpa, donde vivía con su familia materna.  

Su tienda era en línea, además ofrecía bisutería hecha a mano y regalos personalizados que los ofertaba en su página de Facebook.

Este es el nombre del emprendimiento de Allison Rodríguez.

Hace dos años pudo migrar junto a sus dos hijos a Indiana donde empezó a trabajar en el área de construcción como removedora de asbestos. El dinero, las deudas que le dejó el viaje a Estados Unidos y otras dificultades impidieron que Rodríguez, de 30 años, pudiera emprender en su nuevo hogar. “Fue bastante duro”, dice, pero lo logró después de ahorrar un tiempo, mientras continuaba con su trabajo. Rodríguez dice que vio una oportunidad de negocio en unos charms o dijes con elementos simbólicos de Nicaragua para pulseras, estilo Pandora. El producto lo ofertaba una tienda en Nicaragua y, después de cotizar, invirtió sus ahorros para comprar toda la mercadería. Una hermana de ella se la envió desde Matiguás hasta Indiana, a través de una agencia de encomiendas.  

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“Representan lo que es nuestro país y son bastante bonitos y llamativos; y a quién no le gustaría andar un pedacito de su tierra consigo mismo, algo que le recuerde a su país”, cuenta. Así inició su emprendimiento Ariana´s Miracle, que lo promocionó con sus contactos en Whatsapp y en la página de Facebook de su anterior negocio, consiguiendo que sus amistades fueran sus primeros clientes. 

Actualmente está desempleada, pero continúa con el negocio, que le ha permitido enviar sus productos hasta estados como Texas, Miami, Wisconsin e Illinois. También ha hecho clientela de otras nacionalidades que le gustan sus creaciones o que desean regalar un detalle a algún nica.  

“En este país hay muchas personas y aunque sobra qué comprar no hay nadie que venda cosas nicaragüenses, por lo menos en estos lugares cercanos donde yo vivo”, dice.  La nicaragüense diseña los empaques donde coloca las prendas de bisutería, con temática de Nicaragua. 

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Además, vende pulseras, cadenas y pulseras personalizadas con hilo. Sus productos varían entre 30 y 40 dólares; son hechos de acero con baño de oro y circonia. En el caso de los charms cuestan algunos 30 o 35 dólares. “Hay muchas personas que ya tienen muchísimos años aquí, que no han podido viajar nunca a Nicaragua, entonces siempre es como anhelando, algo de su país”, dice.  

“Dándole gracias a Dios porque, aunque sea de poquito a poquito, se van vendiendo las cosas y pues esto ayuda a solventar algunos gastos”, agrega Allison Rodríguez.  

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COMENTARIOS

  1. Hace 3 años

    No quiero ser agua fiestas. Pero esto recien llegados (parloleados) usando su lenguaje se las dan de Bufalos. Ese nica vendiendo comida en su casa y en Indianapolis se metera en problemas y a la carcel puede ir a parar por vender sin permisos. Fabian – yo te puedo asesorar a tus periodista probono como persona que tiene 40 anos viviendo aca y en 9 estados trabajando a nivel corportativo. Todos estos articulos de publicidad pueden perjudicar a estos recien llegados. A hora todas por tener un telefono se creo de todo. Hay un accidente y estan mas atento de tomar una foto y mandarla para que su nombre sale como el puso la noticia. Veo diario todas estas noticas de consejos a lo que llegan con tantos errores. Como cuando dijero la carcel en Miami de Pompano Beach. POmpano Beach esta en el condado de Broward a 40 millas del Condado Miami Dade donde esta Miam como confundir una ciudad como Masatepe que esta en Masaya. Y decir que Masatepe pertenece al departamento de Managua. Aca no hay departamentos son condados y no hay barrios hay ciudades. Yo vivo en Naperville, Illinois no digo mi ciudad pues nadie la conoce digo vivo a 35 millas del area de Chicago. You see!!!

  2. Hace 3 años

    El que hace comida en su casa para venderla al publico esta violando ordenanzas de su ciudad. Para vender comida necesitas una estructura fisica denominada restaurante con el objeto de que las autoridades del Departamento de Salubridad visiten la instalacion periodicamente para evitar enfermedades como la salmonela. Ademas esta violando leyes de impuestos locales, estatales y federales o sea esta burlando al fisco.

  3. Hace 3 años

    Todos estos que venden comidas en sus apartamento están violando las ordenanzas municipales de su ciudad relacionadas con la venta de alimentos. Los inspectores de salubridad tienen que tener acceso para inspeccionar que el local no esté infestado de ratones y cucarachas. También tienen que inspeccionar el grado de refrigeración para evitar la salmonela. Si la ciudad se entera o alguien los delata les aplican una severa multa y le ordenan que se abstenga de vender comida en su residencia. En los Estados Unidos la venta de comida las autoridades lo toman muy en serio porque están arriesgando la salud de la comunidad. Mala fue la idea de salir publicado en este diario.

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