Aunque el dictador Daniel Ortega afirmó el jueves 9 de enero durante un acto público que su esposa y cogobernante Rosario Murillo, fue quien ideó y gestionó ante el gobierno de estadounidense por medio de su embajador en Managua, la excarcelación y destierro de los presos políticos que horas antes habían sido enviados en un vuelo privado a Estados Unidos, lo cierto es que está decisión la venían considerando desde la farsa electoral en noviembre de 2021.
Los 222 excarcelados fueron inhabilitados de forma perpetua para ejercer funciones públicas, cargos de elección popular. Además, se le suspendieron sus derechos ciudadanos de por vida y el régimen ordenó despojarles de su nacionalidad, medida que ha generado confusión, ya que les otorgaron pasaportes de Nicaragua con una vigencia de 10 años. Todos nuevos, a los más de 200 exreos de conciencia.

Antes de que Ortega le atribuyera la responsabilidad a Murillo, éste reconoció que «ya en varias ocasiones, en diferentes actos públicos yo venía planteando que toda esta gente que estaba en prisión, que estaba detenida por atentar contra la soberanía, contra la paz de las familias nicaragüenses, como todos ellos eran agentes de potencias extranjeras, en ese momento yo hablaba en general y en otra ocasión hablé en particular también, que se los llevaran decía, ¿Por qué no se los llevaban?”, expresó.
El 8 de noviembre de 2021, un día después de las votaciones generales en las que Ortega se reeligió sin competencia política para un cuarto mandato consecutivo, llamó “hijos de perra” a los presos políticos de Nicaragua y sugirió que se los llevaran para Estados Unidos, “para que le trabajen a su amo”.
“Esos que están presos allí son los hijos de perra de los imperialistas yanquis. Se los deberían llevar para allá, para los Estados Unidos, porque esos no son nicaragüenses. Dejaron de ser nicaragüenses hace rato, no tienen patria. Que se los lleven para allá, para que allá le sirvan como lo que son: esclavos del imperio, traidores de la patria”, vociferó entonces Ortega.
Régimen busca un diálogo bilateral con EE.UU.
Tras la llegada de los 222 presos políticos a Washington, el Gobierno de EE.UU. afirmó que la «liberación» de los opositores fue una decisión «unilateral» del régimen. El embajador Kevin Sullivan reveló a los medios que su país se organizó para recibir al grupo de excarcelados durante la última semana.
Por su parte, Ortega aseguró que ofrecieron la excarcelación de los presos políticos sin intención alguna de negociar con Estados Unidos.»No estamos pidiendo que nos levanten las sanciones, no estamos pidiendo nada a cambio, es un asunto de honor, dignidad, de patriotismo, que se lleven a sus mercenarios, que se los lleven», reiteró el jueves durante su comparecencia transmitida en cadena nacional de radio y televisión.
Sin embargo, a criterio de exdiplomáticos y expertos en relaciones internacionales, el destierro de los presos políticos es producto de un análisis bien calculado, mediante el cual el régimen busca la atención de la comunidad internacional, sobre todo de Estados Unidos para que les levanten las sanciones y les reconozcan legitimidad después del fraude electoral de 2021.
«Si ellos (el régimen) hicieron este gesto «unilateralmente», lo que buscan es llamar la atención de la diplomacia norteamericana, porque su situación a pesar de esto sigue siendo insostenible en lo social, en lo político, en lo económico», opinó el exembajador José Dávila Membreño.
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El exdiplomatico afirmó que el régimen «sueña» con una negociación bilateral con Estados Unidos, «están desesperados por que le reconozan el régimen, para que les quiten las sanciones y para que les fluya el financiento internacional», agregó.
Un experto en relaciones internacionales, quien pidió mantenerse en el anonimato, coincidió en que la excarcelación no ha sido una decisión improvisada, muy al contrario, es producto de «un análisis frío, de costo-beneficio en términos políticos».
«Las críticas venían de todos lados, incluyendo los nuevos gobiernos latinoamericanos. Sus aliados más cercanos; Cuba y Venezuela mantienen un diálogo con los EE.UU., mientras Nicaragua continúa inflexible y cerrada», explicó el experto.
El presidente de Estados Unidos Joe Biden, afirmó que la deportación masiva de presos políticos desde Nicaragua demuestra que la dictadura está lista para comenzar a «cambiar sus políticas de derechos humanos», aunque reconoció que “eso aún está por verse”.
“Pero el hecho de que fueron liberados, estamos felices de recibirlos y me alegro de que hayan salido. Creemos que todos los presos políticos merecen ser liberados”, dijo Biden el jueves, durante una entrevista con la cadena Telemundo, a horas de la llegada de 222 presos políticos a Washington.
Excarcelación no mejorá imagen del régimen, pero abre puertas al «diálogo político»
Dávila recordó que debido a la postura negativa del régimen a resolver la crisis del país, la comunidad internacional no se animaba a hablar con ellos, pero tras la excarcelación de los 222 presos políticos han abierto puertas a un diálogo político.
«Por más de que él (Ortega) vocifere que no está negociando nada, porque nunca va a reconocerlo, siguen desesperados por un diálogo, una negociación con Estados Unidos, pero bilateral. No quieren nada con la OEA, ni con países amigos», recalcó el exembajador.
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Al respecto, señaló que «Chile, Colombia pidieron la libertad de los presos políticos y él (Ortega) no atendió ninguno de esos llamados, ni los hizo participes, al final cordinó con Estados Unidos, porque las sanciones, aunque ellos disimulen son pesadas y su imagen sigue por el suelo pese a la excarcelación» dijo Dávila.
Para el experto en relaciones internacionales, el régimen con esta medida adquiere una «pizca» de reconocimiento, pero el problema es que «hay perturbaciones en el nivel decisorio e irracionalidad».
«Así vemos que el aspecto positivo de la decisión está siendo opaca por la decisión de negar la nacionalidad de los exprisioneros y despojados de todos sus derechos ciudadanos, a través de las decisiones legislativas», indicó el experto.
La Unión Europea (UE) se declaró “abierta al diálogo político” con la dictadura tras la liberación y deportación a Estados Unidos de los 222 presos políticos de Nicaragua, incluidos tres ciudadanos europeos. «Es un paso positivo y esperado desde hace mucho tiempo que debe ser seguido por diálogo y otras acciones», expresó este viernes el portavoz de Asuntos Exteriores de la UE, Peter Stano.
Excarcelación, «un regalo envenado»
El experto mencionó que «los beneficios de tener encerrada a estas personas eran nulos, pues en términos de seguridad nunca han representado una amenaza. Entonces (la excarcelación) se trata de una decisión que han venido sopesando desde hace tiempo y que se veía venir».
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Por su parte, Dávila comentó también que «el destierro no fue una idea improvisada, sino que la venían tramando y al final, si en un inicio pensaron sencillamente enviarlos, al final tramaron quitarle la nacionalidad, inhabilitarlos de forma perpetua y dejarlos apátridas, algo que tiene al mundo impactado».
«Esta excarcelación de los presos ha sido un regalo envenado, pero el mundo después de impactarse se alegró humanamente, y quedó clara una medida de barbarie contra los derechos humanos de los presos políticos, tampoco fue visto como una cosa positiva neta, esto va envenenado», añadió Dávila.