La diputada destituida sandinista, Xóchilt Ocampo, defendió en un medio internacional al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, descalificando a la Iglesia católica y líderes religiosos, además de reiterar amenazas de cárcel contra los religiosos a quienes en varias ocasiones se refirió como «golpistas y terroristas» y llamar «cabo Álvarez» al obispo de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez.
Con Ocampo fue invitado al programa El Debate, de la cadena France 24, el opositor y activista en el exilio, Israel Lewites, a quien la exdiputada descalificó, lo que provocó el cuestionamiento del conductor Santiago López. En noviembre pasado, en el mismo espacio, Ocampo amenazó con encarcelarlo.
«Xochilt yo le recuerdo que en la última vez que usted estuvo en el programa usted amenazó al señor Israel Lewites en el programa, quizás esa es una de las razones por la que no puede estar en su país en este momento», dijo López.
Sobre el secuestro hecho por la Policía orteguista, la madrugada del viernes 19 de agosto de monseñor Rolando Álvarez, tres sacerdotes, un diácono, dos seminaristas y un laico, Ocampo dijo que «ellos no están detenidos, están siendo investigados y si los sacaron de la iglesia fue porque él se atrincheró, esa es su trinchera política y estaba llamando a un levantamiento social contra el Gobierno».
Ocampo fue destituida como diputada en junio de 2013 y sobre las causas, según dijo a LA PRENSA en ese momento: «No tengo ni la más mínima información y estoy esperando que alguien me explique«.
Agregó que «el Frente Sandinista, especialmente el Gobierno de Nicaragua no tiene ninguna ofensiva, ninguna campaña en contra de la iglesia, lastimosamente es al contrario… hay algunos líderes de la Iglesia católica que lamentablemente ocupan su sotana, ocupan su investidura para hacer proselitismo político, inclusive se han dedicado desde 2018, que se logró vencer la intentona golpista, se han dedicado a querer levantar al pueblo que se levante contra el Gobierno, prácticamente ocupan su liderazgo religioso para hacer política».
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Según Ocampo, todo se trata de «una campaña de desprestigio» contra el régimen orteguista «en el exterior». Señaló a los líderes religiosos de ser «líderes políticos» y justificó las detenciones de sacerdotes, argumentando que están organizando «nuevamente un intento golpe de Estado».
Al ser consultada por la relación histórica entre el Gobierno y la Iglesia, Ocampo dijo que por años se mantuvo una excelente relación con el cardenal Miguel Obando y Bravo (q.e.p.d.) y luego con el cardenal actual (Leopoldo Brenes), pero «lastimosamente algunos cuantos de estos líderes religiosos son terroristas y son golpistas, porque desde el púlpito han llamado al levantamiento social, han llamado a botar al Gobierno».
Sobre expulsión de religiosas
Sobre la expulsión de las Misioneras de la Caridad a inicios de julio, Ocampo dijo: «La verdad es que no sé la razón por la cual tuvieron que salir, ellas sabrán sus razones, lo que sí sé es que aquí no hay persecución, se ha hecho limpieza en algunas ONG y por ahí probablemente viene el tema de ellas». Asimismo mencionó que el «ordenamiento» que realiza el Ministerio de Gobernación con las organizaciones sin fines de lucro ante el uso de fondos externos, «en otras palabras se podría hablar inclusive de lavado de dinero», declaraciones que el entrevistador Santiago López, calificó de especulación.
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Ocampo, quien se identificó como cristiana no católica, dijo que «obviamente lo que existe es una campaña de desprestigio en contra del Gobierno, y esta campaña es en el exterior porque en Nicaragua esas campañas no han dado resultados, esos intentos golpistas no han tenido resultados, de tal manera que esto únicamente se quiere inflar en el exterior, hacerte campañas que desprestigian al pueblo nicaragüense y al Gobierno que obviamente ya sabemos cuál es el interés y quiénes son los que están detrás», expresó este lunes Ocampo, en el programa El Debate, del medio internacional France 24, cuando le preguntaron el porqué atacar y perseguir a la Iglesia católica y a qué le teme Ortega.
A la vez aseguró que el régimen está haciendo su trabajo y que no está en contra de la Iglesia católica, «por el contrario, hay muchos líderes religiosos que están trabajando muy bien de la mano con el pueblo, con el Gobierno y están celebrando misas con normalidad, es más hace poco se celebró la Gritería Chiquita en León, o sea, no es con toda la Iglesia, es con ciertos líderes golpistas que lamentablemente usan la Iglesia para hacer política«, dijo Ocampo durante la entrevista.
La Diócesis de León está a cargo de monseñor René Sándigo, quien es señalado de ser cercano al régimen de Ortega.
El régimen orteguista ha detenido en menos de tres meses, a un obispo y seis sacerdotes de la Iglesia católica, incluyendo al obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, quien está bajo arresto domiciliario, medida que el régimen pretende disfrazar como “resguardo domiciliar”, en Managua, desde el pasado 19 de agosto.
«Desde mi minúsculo concepción»
Al ser preguntada sobre posibilidades de diálogo entre el régimen y la Iglesia, Ocampo dijo que «la opinión de una simple ciudadana y desde mi minúsculo concepción verdad, porque yo no soy del Gobierno, siempre lo digo, pero yo creo que algunas veces sería más que imposible, poco recomendable» e hizo alusión al rol de mediadores que tuvo la Iglesia católica en el intento de diálogo en 2018. «La Iglesia católica lamentablemente no fue imparcial, fue definitivamente parcializada, fue de la ala golpista», refiere, para luego señalar «que el Gobierno siempre ha estado abierto al entendimiento».
A renglón seguido hizo referencia a monseñor Rolando Álvarez, «cómo vas a llamar a una persona, por ejemplo aquí le decimos a este señor ‘el cabo Álvarez’, cómo le vas a decir venga usted a un diálogo si no ha dejado de promover el odio, se le sale el odio que sale de sus entrañas».
También se refirió al reciente mensaje del papa Francisco sobre la situación en Nicaragua para indicar: «Yo creo que es importante que el papa venga a hacer una revisión a esta Iglesia, no solo a Nicaragua, otros países. Vimos las noticias en Haití, en el mismo Costa Rica, están siendo procesados representantes de la Iglesia católica por distintos actos delictivos… y aquí en Nicaragua no es la excepción, si van a cometer delito, como lo han hecho anteriormente, seguir delinquiendo tienen que ser procesados. La ley es pareja para todos, el hecho de que ellos sean católicos, representantes de la Iglesia, no son inmunes, no tienen corona para irrespetar la ley».
Y Ocampo finaliza diciendo: «Solamente dejarle claro Santiago que en Nicaragua se está castigando, se está aplicando la ley a quienes no están respetando el marco jurídico de este país».