¿Cómo afecta a los niños presenciar las detenciones violentas de la Policía orteguista? Esto dicen los especialistas

Los psicólogos entrevistados aseguran que este tipo de episodios inciden negativamente en el comportamiento y emociones del menor, incluso, hasta el punto de desarrollar enfermedades crónicas del corazón

Ansiedad, insomnio, miedo, inseguridad y un comportamiento agresivo son algunos de los traumas psicológicos que podrían sufrir los niños que fueron testigos de las detenciones violentas y arbitrarias que cometió la Policía orteguista en contra de sus padres y madres, valoraron especialistas en el tema.

Niños entre 7 y 12 años han presenciado cómo las autoridades policiales han capturado de forma violenta a sus progenitores, sin importarle la presencia de menores en la casa. Según familiares, los niños han presentado señales poco comunes que los mantienen en alerta, actitudes que no eran usuales entre ellos.

«Es un trauma, la niña estaba ahí cuando ellos entraron con ese despliegue policial, entonces ella vio toda esa militarización», contó Ana Lucía Álvarez, hermana de Tamara, secuestrada por el régimen.

Para los psicólogos entrevistados por LA PRENSA, este tipo de episodios inciden negativamente en el comportamiento y emociones del menor, incluso, hasta el punto de desarrollar enfermedades crónicas del corazón y un desorden en la vida rutinaria que quizás llevaban con ese padre o madre que ahora está detenido.

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«Pueden generar temores nocturnos, trastorno por estrés postraumático, insomnio, desorden alimenticio, pesadillas, depresión, ansiedad generalizada por separación, incluso puede llegar a desarrollar enfermedades crónicas del corazón, como el síndrome del corazón roto, ya que si hay un apego a esta persona de la cual fue separada de una forma tan violenta, sin explicación y sin prepararlo para esa pérdida, hay un descontrol del organismo tanto psíquico, emocional como físico», explicó en condición de anonimato una psicóloga y técnica en pedagogía especial.

Alerta en los cambios del niño

Alba Roni Aguilar, psicóloga clínica, por su parte, detalló que este comportamiento del menor puede incidir en dependencia de los niveles de agresividad con que se desarrolló la detención contra ese ser querido, la edad, «porque hay edades más vulnerables», como también el nivel de resiliencia que el niño tiene.

«El niño que mira a la Policía —que es la autoridad que debería proteger, de dar ejemplo de bondad— lastimar a uno de sus padres, que es quien le da la vida y con quien se siente protegido, desarrolla un trauma bastante grande. Es importante estar atento a cualquier cambio que el niño puede tener, si comienza a chupar el dedo, orinarse en la cama, si tiene problema con otros niños, esos son indicadores de que hay un trauma», explicó.

Como consecuencia de estos niveles de violencia que ejerce la Policía, el psicólogo Roberto Ordóñez explicó que el niño también tiende a desarrollar problemas alimentarios, ya sea con la pérdida del apetito o ansiedad por comer demasiado.

Margin Pozo, esposa de Miguel Mendoza, cronista deportivo detenido por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, saliendo del Chipote. LA PRENSA/JADER FLORES

«También se ha observado que se ponen más agresivos y presentan dificultad para concentrarse. En el peor de los casos, desarrollan odio hacia los apresores de papá», manifestó el experto.

Para superar ese comportamiento, Ordóñez recomienda a los adultos evitar hablar con palabras de odio o palabras de rencor frente al niño, «porque si le hablamos con mensajes de odio, vamos a llenar su corazoncito de amargura y eso es negativo para su desarrollo».

«También es importante desconectarlo del ambiente hostil de la casa y mandarlo donde la abuelita, o donde un familiar que esté sufriendo menos, para que se desconecte del ambiente que se puede generar en la casa que lo llene de rencor e incertidumbre», agregó Ordóñez.

¿Se puede borrar este episodio?

La especialista que prefirió no ser citada aseguró que muy difícilmente se puede borrar de la mente del menor este tipo de sucesos violentos; sin embargo, afirma que sí se puede manejar de la mejor manera con la ayuda de un especialista y el acompañamiento de la familia.

«Tampoco es bueno que abandonemos al niño, hay que ser asertivos con él, hay que escucharlo, que se desahogue por lo que siente que le están haciendo a su papá o mamá», dice en tanto el psicólogo Ordóñez.

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Mientras tanto, la especialista Alba Roni sugiere mantener la misma rutina que el menor venía desarrollando cuando el papá o la mamá estaba libre. «No cambiar esa rutina bruscamente, porque el mensaje que recibe el niño es que algo malo está pasando y ya es suficiente el trauma que está viviendo con lo de su papá o mamá, como para causar  más ansiedad o estrés».

Otras recomendaciones

Los tres especialistas compartieron las siguientes recomendaciones que pueden ayudar al niño o niña afectada:

-Darle asistencia psicológica.

-Explicarles —si son creyentes o profesan alguna religión— que Dios tiene el control y que debemos de tener fe en que se hará justicia, que Dios cuida a su papá o mamá que en este momento está detenida, recomendó Ordóñez.

-Hay que hacerlo sentir útil, cuando se vaya a dejar comida a las celdas, que él ayude a construir el paquete que se le va a llevar, que sienta que está haciendo algo para ayudar a su ser amado.

-También es importante cultivar la fe, que el niño ore, que crea en Dios o que trabaje su espiritualidad, sugirió el especialista.

-El niño se siente con miedo, con mucha inseguridad y lo inmediato es buscar un psicólogo. También brindarle información de su papá o mamá que está detenido, decirle que está bien para la tranquilidad del niño.

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