Trump quiere dejar su nombre grabado en instituciones públicas

Los grandes presidentes no necesitan grabar su nombre en todas partes para dejar una huella memorable. Su legado se conserva gracias a sus acciones, no por las letras doradas colocadas en edificios públicos. Ahí radica una clara diferencia entre estadista y celebridad.

Sergio Ramírez y sus detractores

Los ataques contra Ramírez dicen menos sobre él que sobre una falla de estrategia colectiva. Convertir a una voz que denuncia en blanco interno no fortalece la causa: la debilita, la dispersa y la vuelve menos eficaz frente al poder que pretende confrontar.

Historias y leyendas praguenses

Praga la tierra del Golem hecho de barro por el rabí Löw, con su judezuelo Chiticalla, sus sinagogas y cementerios de doce capas de antigüedad, ciudad digna y heroica una perla en el centro de Europa.

La memoria de Abril también se defiende en el lenguaje

Defender la memoria de Abril, entonces, exige mucho más que conmemorar fechas; exige custodiar el sentido de las palabras con las que ese Abril será transmitido. Exige llamar prisionero político a quien lo es, víctima a quien lo fue, represión a lo que fue represión y resistencia cívica a lo que constituyó una afirmación democrática de la ciudadanía.

Perdón y reconciliación pascual en una posmodernidad vengativa

«El perdón no es un olvido, es la memoria del pasado transfigurada por la caridad. No es la negación de la justicia, sino su cumplimiento más alto y difícil en la historia de los hombres». Juan Pablo II (2002). Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, p. 3.

¿Seguirán los Murillo-Ortega el ejemplo de Zelaya?

José Santos Zelaya gobernó de 1893 a 1909, precisamente cuando el país del norte comprometía billones de dólares en el megaproyecto de mayor importancia económica y financiera el mundo. Pero el dictador de Nicaragua pronto se convertiría en la piedra en el zapato. Una primera razón fueron las guerras que propició.

La feroz y criminal persecución religiosa del siglo 21

Los cristianos siguen siendo perseguidos hasta ahora, como ocurre en Nicaragua, donde la dictadura disfraza su odio a la Iglesia católica y otras denominaciones cristianas con una palabrería de falsa religiosidad, mientras profana las instituciones y símbolos sagrados de los verdaderos creyentes.

Cuatro años de una guerra que nunca debió ser

Este invierno ha sido el peor de la guerra para Ucrania ya que Rusia se concentró en bombardear y destruir la red eléctrica para que el pueblo ucraniano se rindiera por congelamiento, pero no ha sido así. Ucrania sigue resistiendo estoicamente mientras la dictadura Murillo-Ortega, una vez más, se ha apuntado en el lado equivocado de la historia, y tarde o temprano, habrá consecuencias.

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