Historias y leyendas praguenses

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Praga, la linda capital europea. En sus noches, un diamante pulido; de día, un broche de exquisitas perlas. Su puente diamantino, Carlos IV, se extiende como una arteria, construido por el rey y soberano del mismo nombre desde donde se divisan las torres de la Ciudad Vieja, la Ciudad Pequeña y El Clementinum, torre astronómica, donde Johannes Kepler exploró los secretos del movimiento planetario.

Praga con su Torre de Pólvora, una de las puertas a la entrada a la ciudad, donde se iniciaba el Camino Real, cuando los reyes de Bohemia cruzaban el puente hasta llegar al Castillo de Praga, para ser coronados

Ciudad de origen milenario, vinculada a tradiciones celtas y eslavas. Praga vive también en sus leyendas, con la tierra del Golem hecho de barro por el rabí Löw; la ciudad donde el judezuelo de Chiticalla, salvó a su gueto de ser desterrado y a quien se le adjudicase la caída frustrada del ladrillo, que pasó rozando el cuerpo del rey Wenceslao II.

Su judería, Josefov, que alberga a la sinagoga Vieja Nueva, una verdadera joya, espiritual y arquitectónica.

Historias de alegrías, y triunfos, donde no faltaron las tristezas: las cuatro defenestraciones, e invasiones enemigas. La ocupación del siglo XX a manos de los nazis para luego abrazarse victoriosos a los comunistas, hasta reencontrar su liberación en 1989, con la caída del muro de Berlín en 1989, junto a la Revolución de Terciopelo, tras décadas de tensión iniciadas con la Primavera de Praga.

El rio Vltava —la Moldava— que serpentea como cinta de plata, bañando sus laderas. A su vera se levanta la Iglesia de Santiago de Praga de imponente barroco, de sorprendentes dimensiones y belleza. Lugar de descanso de los peregrinaciones europeas y punto clave del Camino de Santiago medieval centroeuropeo. Aún hoy en día, en esta iglesia prevalece la macabra reliquia del brazo de un ladrón castigado, según la leyenda, por intentar robar las joyas de la Virgen. (Miembro que se conserva en su interior momificado).

El castillo de Praga está en la plaza de Hradcany, al otro lado del puente, junto el complejo que despliega un conjunto de palacios: —Czernín, Schwarzenberg, Martinitz, Torkansky, Sternberk—. El castillo de Praga incluye la Catedral de San Vito, el Salón de Vladislao, la basílica de San Jorge, un monasterio, jardines y torres, conteniendo ademas la colección de la Galería Nacional, legado artístico nacional. En medio de la plaza Hradcany, se levanta la columna de Nuestra Señora, construcción del barroco tardío. En la esquina de la misma plaza, se encuentra la estatua de bronce que inspira respeto, develada en el año dos mil, para Tomas Masaryk, primer presidente de Checoslovaquia. Además, contiene dicha plaza, la Puerta de Matías, la pinacoteca del Castillo de Praga, con la mayor colección de pinturas escogidas, que forman parte del patrimonio de Praga. El monasterio de San Jorge, con su estatua en el centro de la plaza, montado en su caballo, aplastando la serpiente con su lanza, la Catedral de San Vito, símbolo espiritual del país, la iglesia de Wenceslao y Adalberto. La casa arzobispal donde fue hecho prisionero Josef Beran en 1942 por los nazis, y liberado en 1945 por las fuerzas aliadas, nombrado arzobispo de la ciudad en 1946. Durante una homilía, luego de abogar por la restauración de la libertad y de derechos civiles y religiosos, es vuelto a arrestar por los comunistas, permaneciendo en diferentes prisiones y casas domiciliares por doce años más, hasta que, en 1963, gracias a la intervención del papa, Pablo VI, fue liberado. Nombrado cardenal de Praga en 1965 y exilado en Roma, donde finalmente muere en 1969. Fue enterrado en la Basílica de San Pedro (concesión solo para el papado) y actualmente trasladado a la iglesia de San Vito. En 1999 se comenzó su proceso de canonización.

En el palacio de Czernin ocurrió la cuarta defenestración de la historia praguense. La más reciente fue en 1948, donde se presume que los comunistas asesinaron —dejándolo caer desde la ventana de su habitación y no mediante suicidio— al ministro de relaciones extranjeras, Jan Masaryk, hijo del primer presidente de Checoslovaquia Tomáš Masaryk. El político y aficionado pianista al momento de su muerte, mantenía relaciones con la escritora estadounidense, María Davenport. Al lado opuesto aún se conserva la casa que ella habitara.

La Calle de Oro recuerda la presencia donde vivió Franz Kafka, escritor bohemio de origen judío, nacido en Praga. La torre Daliborka, que revive la leyenda de un noble de la legión de los caballeros, que fue encerrado y condenado a muerte. El joven caballero, tocaba el violín con tanta destreza que sus dulces melodías en el aire despertaban las simpatías del pueblo. Se hizo tan popular que las autoridades ocultaron su ejecución. Dándose cuenta el pueblo más tarde cuando, sus suaves y armónicas notas se dejaron de escuchar.

En el Malá Strana (Ciudad Pequeña, con su calle karmelista consagrado a la Virgen de la Victoria), se encuentra la Iglesia de Santa María, donde está la veneradísima estatua del niño Jesús de Praga, visitada por muchísimos feligreses alrededor del mundo. También, allí se encuentra, la iglesia de San Nicolás, considerada una obra maestra del barroco, el muro de John Lennon, símbolo de resistencia cultural durante el comunismo, con sus grafitis y pedazos de canciones de los Beatles. (Este muro forma parte del monasterio de la Orden de Malta).

Durante el Golpe de Praga (1948), en este mismo sitio ocurrió el último intento por mantener la moribunda democracia en Checoslovaquia. Seis mil estudiantes marcharon hacia el Castillo de Praga en protesta, y apoyo al presidente de entonces, Edvard Beneš. Los estudiantes fueron brutalmente reprimidos por la policía comandada por el partido comunista. Luego, fueron enviados a campos de concentración, expulsados de las universidades, y obligados a trabajos forzosos en las minas. Tras la caída del comunismo, se les erigió una placa para honrarles y siempre recordarles. Dicha placa se encuentra en la calle Nerudova, nombrada así por el escritor y poeta, Jan Neruda de donde el chileno, Pablo Neruda, premio nobel de literatura, tomó su nombre.

Staré Mĕsto (la Ciudad Vieja) con su reloj astronómico, donde cada hora desfilan los doce apóstoles dando la hora, danzando junto a los cuatros figuras que representan: la Vanidad, Avaricia, Lujuria y Muerte, la encargada de tirar de la campana y girar el reloj de arena.

El Ayuntamiento de la Ciudad Vieja con su reloj astronómico, donde en 1419 durante la primera defenestración, el pueblo lanzó por la ventana al alcalde católico y a todos sus concejales. Desde lo alto del Ayuntamiento, se destacan los cambios de colores de las luces que, iluminan a Nuestra Señora de Týn. En el patio de Týn, cuenta la leyenda, aún deambula el espíritu en pena del turco de Ungelt, frustrado y arrepentido, por haber en un acto de locura, decapitado a su amada.

La estatua de Jan Hus está en el centro de la plaza de la Ciudad Vieja, mirando hacia la iglesia de Nuestra Señora del Týn, de quien, se piensa, deriva la frase: “Buscar la verdad, oír la verdad, aprender la verdad, amar la verdad, hablar la verdad, asimilar la verdad y defender la verdad. De donde también se originó el lema nacional “La verdad prevalece” (Pravda vítĕzí) que a su vez inspiró La Carta 77. Declaración que pedía a los comunistas no solo adherirse a sus propias leyes, pero también a los derechos humanos recogidos en los Acuerdos de Helsinki, basados en el mismo lema de la verdad.

En el corazón de la Ciudad Nueva (Nové Mêsto) está la plaza en honor a San Venceslao, (patrono de Bohemia, con su art nouveau), que fue testigo, tanto de la ocupación nazi, donde murieron muchos checos, como las inmolaciones ocurridas en 1969 por los estudiantes: Jan Palach y Jan Zajíc, quienes en un acto heroico y en protesta por el Pacto de Varsovia se sacrificaron cuando las tropas aliadas a los soviéticos invadieron Checoslovaquia, para suprimir las reformas libertarias establecidas durante la Primavera de Praga, por Alexander Dubček. En la misma plaza en su honor se les erigió una cruz de bronce incrustada en la acera frente al Museo Nacional. Se encuentra en la misma plaza Wenceslao el Museo Nacional de Praga y el Teatro Nacional.

Praga antigua, que supo del dolor, del sufrir y del llorar. Praga victoriosa, moderna, soberana con su casa bailante en la Ciudad Nueva al son de Mozart, con el busto de plata de Franz Kafka la ciudad que lo viera nacer. Donde Jan Neruda cantara sus poemas y donde Milan Kundera escribiera La broma, crítica satírica sobre el totalitarismo soviético. Praga hermosa señorial con sus gallardos y gallardas muchachos y muchachas, Praga iluminada por las noches por la luna y sus luces proveniente de sus torres.

Es por eso por lo que la vidente y princesa Libuše, esposa del legendario Přemysl Labrador, fundador de la dinastía de los Premislitas, cantada en la ópera de Bedřich Smetana, dada a conocer por el más antiguo cronista de Bohemia, Cosmas, en el siglo XII, predijo en el año 730 de nuestra era, la llegada de sus hijos: los vendos o eslavos desde Moravia para fundar la nueva Bohemia.

Praga la tierra del Golem hecho de barro por el rabí Löw, con su judezuelo Chiticalla, sus sinagogas y cementerios de doce capas de antigüedad, ciudad digna y heroica una perla en el centro de Europa.

La autora es máster en Literatura Española.

COMENTARIOS

  1. Hace 4 meses

    Praga es una de las ciudades más bellas de Europa. El único inconveniente es el turismo en exceso.

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