Ni Estado de derecho ni mi fritanga

Hace muchos años, cuando Daniel Ortega estaba regresando a la Presidencia de Nicaragua una cachorra del imperio me preguntó sobre la importancia del Estado de Derecho y le expliqué con un artículo titulado “El Estado de derecho y mi fritanga”. Muy resumidamente le comentaba que si tenías una fritanga en un país que respetaba el Estado de derecho sabías que eso era tuyo, que si cumplías con las leyes podías desarrollar tu negocio sin temor a que alguien te lo quitara.

Recientemente la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacnudh) presentó un informe sobre el paisito en el que resalta que Nicaragua ocupa el puesto 139 de 143 en Estado de derecho. Lo bueno es que aquella cachorra del imperio, como le decía de cariño, ya no necesita explicación, ella ha vivido en carne propia la pérdida de garantías fundamentales. Ya no es necesario detallar por qué en la tierra de lagos y volcanes no podemos hablar ni de Estado de derecho ni de fritanga.

Porque si tienes una fritanga y el “político del barrio”, por decir de una forma amable, decide que no puedes tener un negocio por capricho, adiós a la venta de gallopinto y carne asada.

Eso pasa cuando no hay Estado de derecho, se vive pensando en corto plazo, con miedo, incertidumbre, sin un proyecto de vida definido, porque, aunque se crea que solo los exiliados y desplazados forzados perdieron ese derecho los que están adentro solo viven, como me dijo alguien, “en modo zombi”, esperando qué pasa y cuidando lo que aún tienen.

Los que me leen ya saben que siempre uso la Real Academia de la Lengua para no patinar con los conceptos. Pues bien, el de fritanga todo nica que se respeta entiende de qué hablamos, entonces Estado de derecho según la RAE es una “organización política de la comunidad orientada a la limitación del poder para preservar una esfera autónoma de acción y de realización a los ciudadanos”.

Pero me gusta más el concepto de la IA de “Estado de Derecho se refiere a una organización política donde la ley es el centro y la norma superior”.

Me dirán que siguen las fritangas en Nicaragua, pero me refiero al poder abrir un negocio y desarrollarlo con la confianza en que se cumplirán las leyes. Los que ya tienen sus negocios vienen bailando con el poder, pero mucho ojo con los pisotones, en una de esa se acabó el baile.

El informe de Oacnudh menciona el cierre del espacio cívico, el cierre de miles de organizaciones, la falta de garantías en el debido proceso y violencia hacia las mujeres, entre otros temas fundamentales de un Estado de derecho.

Esperemos que la próxima vez que me toque escribir un artículo de opinión sobre el Estado de derecho pueda hablarle a la cachorra del imperio de su reconstrucción, de cómo se puede desde el pueblo recuperar el concepto de organización política donde la ley es el centro y la norma superior y no el capricho de una pareja, familia, partido, gobierno o régimen que hace lo que quiere y hace pensar que si simpatizas con sus ideas puedes quedar en la impunidad.

La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.

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