Ni Estado de derecho ni mi fritanga

Nicaragua ocupa el puesto 139 de 143 en Estado de derecho según el informe de Oacnudh. Conoce cómo la falta de leyes afecta los negocios y la vida diaria.

¿Para qué existen los Estados?

Análisis sobre la verdadera función del Estado, la importancia del Estado de derecho y cómo las instituciones se pervierten al servir a un caudillo.

Nicaragua bajo la lupa internacional

Nicaragua está entre los cinco países del mundo con menos Estado de derecho; es casi la primera (142 de 143) en tener gobernantes con poderes ilimitados, casi la primera en irrespeto a los derechos fundamentales, y una de las más corruptas.

El fin del oxígeno financiero para la dictadura

El BCIE ha seguido prestándole a Nicaragua, convirtiéndose en el principal sostén financiero externo del régimen. Al contrario de lo que argumentan sus autoridades de que lo que financian es el desarrollo, en realidad lo que hacen es financiar una estructura autoritaria que ha desmantelado el Estado de derecho y la democracia.

Nicaragua en el fondo del Índice Mundial de Libertad Humana 

Finalmente debemos reiterar —porque ya lo hemos dicho antes— que la libertad está directamente vinculada al bienestar general. Mientras más libres son los países, más prósperos son sus habitantes, y al revés, donde hay menos libertad o no la hay del todo, la gente es más pobre y necesitada.

El costo humano del crecimiento bajo un régimen represivo

Los autoritarismos que parecen invencibles suelen caer abruptamente cuando convergen la presión externa, el aislamiento y el desgaste interno. Ese proceso ya ha comenzado en Nicaragua. Aunque el camino será difícil, el principio del fin está en marcha, y con él surge la posibilidad real de que el país recupere la libertad, la dignidad y la democracia.

¿Derechos humanos para los “buenos” y no para “malos”?

La importancia de defender derechos humanos radica en procurar que se utilicen los canales legales correspondientes para todas las personas… Es garantizar que la ley se cumpla independientemente de la parte que corresponde defender y de que la justicia imparcial se encargue del fin último de la persona a la que juzga.

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