Querida Nicaragua: ¿Elecciones?… ¿para qué?, dijo Fidel Castro apenas seis meses después de entrar a la Habana triunfante, disfrazado de cristiano y de demócrata, con un cordón y una cruz colgando del cuello. Este señor que había prometido dar elecciones, se hizo el sueco y se quedó hasta ahora 55 años en el poder, y sigue tan campante.
Fabio Gadea
Escogiendo con pinzas
Querida Nicaragua: Cuando se trata de médicos y abogados en esta nueva Nicaragua hay que escoger con pinzas, es decir, con sumo cuidado. Quiero hacer la aclaración obligada diciendo que admiro profundamente a los buenos médicos y a los buenos abogados. Me parecen dos profesiones absolutamente respetables, y por eso, quienes las ejercen deben ser igualmente personas con altos valores de respetabilidad, talento y trayectoria en el ejercicio de su profesión.
La reunión anual de la ONU
Querida Nicaragua: La Organización de las Naciones Unidas (ONU) está integrada por casi todos los países del mundo. Fue fundada el 24 de octubre de 1945 en San Francisco, California. Comenzó con 51 países al terminar la Segunda Guerra Mundial. La ONU se define como una organización de gobierno global que facilita la cooperación en asuntos como el derecho internacional, la paz y seguridad internacionales, el desarrollo económico y social, los asuntos humanitarios y los de derechos humanos.
¿Me faltará ver algo más?
Querida Nicaragua: En mis 82 años, larga vida gracias a Dios, me ha tocado vivir mucha historia. Desde finales de los años cuarenta del siglo pasado hasta hoy ha corrido demasiada agua bajo el puente. He visto proclamas revolucionarias, levantamientos políticos, golpes de Estado, cuartelazos, fraudes electorales, no tan descarados como los de ahora, pero fraudes al fin. He visto y sufrido terremotos, sequías, temporales que duraban hasta ocho y quince días, erupciones volcánicas y sobre todo sucesiones políticas de un mismo caudillo o de una misma familia. Esta historia de Nicaragua en los últimos ochenta años solo puede compararse con el realismo mágico de las novelas de García Márquez.
Unidad para qué
Querida Nicaragua: Muchas personas reclaman en los medios de comunicación independientes una unidad total que se necesita en Nicaragua para poder derrotar al gobierno danielista en unas elecciones. Yo pienso que esa es una mala percepción de la realidad política nacional. Aquí podríamos, si fuéramos capaces, hacer la unidad total, la unidad más grande que país alguno pueda hacer, podríamos unir a obreros, campesinos, empresarios, estudiantes, mujeres, gremios, organizaciones cívicas, productores del campo y de la ciudad, podríamos hacerlo si tuviéramos estrategia, voluntad y capacidad.
Reconocimiento de una gran persona
Lo normal en este país es hablar mal de los demás, especialmente de los políticos, así que para tratar de romper ese esquema negativo —y tomando en cuenta que es mejor rendirles tributo a las personas cuando aún gozan de salud y no esperar hasta que fallezcan para expresar qué tan buena persona era el difunto— escribo este artículo sobre Fabio Gadea Mantilla, sin peligro de que se confunda con ninguna otra intención porque no hay campaña de ningún tipo a su favor, ni tampoco él está repartiendo nada.
Don Dominguito
Querida Nicaragua: Lo encontré un día radiante de sol en la carretera que va de Ocotal, a Mozonte. Yo iba cómodamente en auto, él venía cargando su alforjita y sus 78 años a pie sobre los nobles caites que siempre usó. Me detuve a saludarlo. A los 78 años no había perdido una hebra de pelo, pero lo tenía blanco. Sonreía junto con su mujer de más o menos la misma edad, el rostro de ambos surcado por un laberinto de arrugas. Los invité a subir al vehículo, hice la maniobra del caso para devolverme y llevarlos a Ocotal. Yo sabía hacia donde iban, y como eran gente conocida y como me ha gustado mucho hablar con ancianos que cuentan historias de verdad y cuentos de mentira, de sustos y de ceguas, íbamos platicando.
Don Dominguito
Querida Nicaragua: Lo encontré un día radiante de sol en la carretera que va de Ocotal, a Mozonte. Yo iba cómodamente en auto, él venía cargando su alforjita y sus 78 años a pie sobre los nobles caites que siempre usó. Me detuve a saludarlo. A los 78 años no había perdido una hebra de pelo, pero lo tenía blanco. Sonreía junto con su mujer de más o menos la misma edad, el rostro de ambos surcado por un laberinto de arrugas. Los invité a subir al vehículo, hice la maniobra del caso para devolverme y llevarlos a Ocotal. Yo sabía hacia donde iban, y como eran gente conocida y como me ha gustado mucho hablar con ancianos que cuentan historias de verdad y cuentos de mentira, de sustos y de ceguas, íbamos platicando.
Más circo que pan
Querida Nicaragua: En la Roma de los césares, los hombres y mujeres de la oligarquía, los que rodeaban al César, vivían en la opulencia, entre comilonas, orgías y borracheras. El pueblo romano en cambio, vivía en la extrema pobreza, durmiendo bajo los puentes, buscando mendrugos de pan y vistiendo en harapos. Cuando ya no resistía, la gente se rebelaba pidiendo que el César les diera pan, les diera el sustento, ya que no había una organización social capaz de impulsar la producción y el ordenamiento laboral que pudiera dar trabajo y remunerar a tanta gente que buscaba el sustento diario.
Un gran triunfo
Querida Nicaragua: Con muy pocos días de anticipación para promocionarla publicitariamente, con poquísimos recursos y con una serie de inconvenientes que luego mencionaremos, se llevó a cabo el jueves 28 de noviembre la marcha en protesta por las llamadas reformas constitucionales, que no son otra cosa sino la ruptura total de nuestra Constitución.