Los obispos de la Iglesia católica que entienden esto muy bien, no se cansan de llamar a quienes practican la política a pensar más en la gente e identificarse con sus sufrimiento.
Los obispos de la Iglesia católica que entienden esto muy bien, no se cansan de llamar a quienes practican la política a pensar más en la gente e identificarse con sus sufrimiento.
La dictadura imperante en Nicaragua, con su prédica de odio, sus políticas de exclusión y la liberación masiva de presos comunes con fines de propaganda populista, es directamente responsable de esta deplorable situación.
Esta podría ser una última oportunidad, pero no solo para Ortega sino también para que la OEA haga algo contundente y eficaz en sus presiones a la dictadura de Nicaragua.
Ortega está obligado a hacer elecciones de cualquier manera y entre menos ciudadanos vayan a votar el día de los comicios, mejores serán sus posibilidades de ganarlas.
Ciertamente, el premio a Lottie Cunningham es un reconocimiento solidario a todos los nicaragüenses que luchan por una vida digna, con libertad y en democracia.
Los dirigentes democráticos son perseguidos por las patrullas de la Policía Orteguista cuando salen a realizar sus actividades políticas cívicas y pacíficas.
Para entonces, fines de 2017, Ortega ya había demostrado con hechos su intención de perpetuarse en el poder por medio de una nueva dictadura familiar y dinástica.
Los abogados nicaragüenses tienen una larga tradición de defensa de presos políticos y de conciencia.
Pero por muy poderosa y criminal que sea una dictadura, no puede impedir que la verdad exista y se difunda.
En Nicaragua no es nuevo que se califique legalmente como agentes extranjeros, a personas y organizaciones que por no ser gratas al gobierno se ha querido impedir su actividad y castigarlas incluso con cárcel