La abogada indígena nicaragüense defensora de los derechos humanos y de los pueblos originarios de la Costa Caribe de Nicaragua, Lottie Cunningham, ha sido galardonada con el Premio Right Livelihood, el cual es llamado “Premio Nobel alternativo”.
Este premio, cuyo título se podría traducir al idioma español como Modo de Vida con Dignidad, fue creado en 1980 por el filántropo sueco Jakob von Uexkull. Está dotado con unos 230 mil dólares distribuidos entre los galardonados, que deben ser más de uno cada año, y es otorgado en el Parlamento de Suecia por escogencia y decisión de un jurado internacional.
El propósito del premio es rendir homenaje y apoyar a personas y organismos de vocación solidaria, que “trabajan en la búsqueda y aplicación de soluciones para los cambios más urgentes que necesita el mundo actual”. De manera que los galardonados son personas y organismos que trabajan en ámbitos como la promoción y defensa de los derechos humanos, protección ambiental, desarrollo sostenible, ampliación de la salud pública y la educación de calidad, la paz y otros temas de igual interés humano y social.
Cunningham es la segunda persona nicaragüense, ambas mujeres, que obtiene ese prestigioso premio internacional en los 40 años que han transcurrido desde su creación. La otra galardonada ha sido la también activista de derechos humanos y de otras causas justas en cualquier parte del mundo, Bianca Jagger, quien lo recibió en 2004. En aquella ocasión el premio fue otorgado también al biólogo argentino Raúl Montenegro, por su abnegado trabajo con comunidades indígenas y en la defensa del medioambiente, así como a la organización humanitaria rusa Memorial, por su admirable labor al documentar las violaciones a los derechos humanos en Rusia y denunciarlas ante la opinión pública mundial.
La distinción internacional que recibe ahora Lottie Cunningham, no solo es un reconocimiento a sus méritos personales, a su compromiso con la defensa de los derechos de las etnias del Caribe nicaragüense, que además de realizarla en condiciones naturales y sociales complejas, le ha valido el odio y el hostigamiento vengativo de la dictadura de Daniel Ortega.
Este premio también reposiciona en el escenario internacional la situación de la población indígena del Caribe, que soporta el yugo de la dictadura que sufren todos los nicaragüenses pero empeorada por graves problemas adicionales, como la invasión a las propiedades indígenas comunales, el saqueo de sus recursos naturales por explotadores foráneos, la exclusión y la discriminación étnica empeorada en los últimos años, etc.
Con la modestia que la caracteriza, Lottie Cunningham dijo al comentar la distinción que le han hecho otorgándole el premio “Nobel Alternativo”, que lo acepta “en nombre de los pueblos indígenas y afrodescendientes”, particularmente de “los que han dado su vida defendiendo a la madre tierra y a las mujeres indígenas” y “los que luchan día a día por la vida y el territorio”.
Ciertamente, el premio a Lottie Cunningham es un reconocimiento solidario a todos los nicaragüenses que luchan por una vida digna, con libertad y en democracia.