Alvaro Lacayo Argüello—[email protected] Con un poder de fuego y una sofisticación balística jamás soñada en la historia militar de la humanidad, el presidente Bush parece arrumbado a sellar el compromiso que dejó inconcluso su padre en 1991, cuando después de tener 750 mil soldados en la garganta de Bagdad, permitió que Saddam escapara de entre […]