Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
Me pregunta un lector de esta columna si hay en la actualidad creyentes en los dioses de la mitología griega. La respuesta es que sí. Sobre todo en Grecia, comprensiblemente hay muchas personas que adoran a Zeus y demás dioses de la mitología helénica. También en la comunidad griega de Estados Unidos hay quienes comparten esa creencia, pero en menor cantidad.
Un alto dirigente orteguista me explicó lo que él considera el gran conflicto del proyecto que impulsa Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo. “Es el viejo debate entre revolución y democracia”, dijo. Aquí, en estas dos palabras hay sin embargo varias trampas. En primer lugar, ¿es una revolución esta que impulsa Ortega y Murillo? Si lo es, ¿cuál es la transformación fundamental de la matriz social que está ejecutando? ¿Hacia dónde es qué camina? En segundo lugar, oponer la democracia a revolución representa en realidad un ardid para decir de otra forma “me importan un pepino los medios para llegar a mi gran objetivo”, que sería esa revolución, una revolución virtual, imaginaria, que solo existe en las mentes de quienes quieren con ella justificar todos los desmanes que en su propio beneficio ejecutan.
¿Leyeron el reportaje acerca de Panamá y cómo su economía va a crecer un 11 por ciento ; la más alta en América Latina?
Querida Nicaragua: Definitiva y lamentablemente el mal está triunfando sobre el bien al menos en materia política. Cierto que en política no todo es blanco y negro, pues hay diferentes matices en gris. Sin embargo, cuando comparamos los regímenes comunistas con los democráticos, al final de la historia todo es radicalmente o blanco o negro.
Hace 120 años, en mayo de 1893 para ser más precisos, se produjo en el Harmand Hall de Nueva York (USA) el trascendental encuentro de los dos gigantes de la literatura latinoamericana: Rubén Darío y José Martí.
Solo hay un placer más grande que leer una obra maestra y es releerla. William Faulkner escribió Light in August en seis meses, entre agosto de 1931 y febrero de 1932 y solo hizo unas pocas enmiendas al corregir las pruebas, algo que maravilla dada la complejidad de la estructura y la perfección de la prosa con que está escrita la novela, sin un solo desfallecimiento de principio a fin. Se ha traducido al español como Luz de agosto pero, ahora que acabo de leerla de nuevo luego de dos o tres décadas, tiendo a dar la razón a quienes piensan que acaso hubiera sido más justo llamarla en nuestro idioma Alumbramiento en agosto.
La semana pasada me reuní con un amigo al que tenía varios años de no ver. Sabiendo que trabaja para el gobierno desde los años noventa le pregunté cómo le iba. Me respondió que bien, que tuvo que acomodarse a algunas “exigencias” cuando entró el gobierno de Ortega pero que ya a estas alturas él hace su trabajo, recibe su paga y que las “exigencias” las toma como gajes del oficio. No escuché de él mayor crítica hacia el gobierno y rápidamente cambió de tema. Yo no insistí.
Icaria es una pequeña isla griega que debe su nombre a Ícaro, protagonista de uno de los mitos más conocidos de la antigua Grecia.
Taro Aso, ministro japonés de Finanzas, presentó este lunes una peculiar solución al problema de la seguridad social en su país: “Que los ancianos se den prisa en morir”, dijo con total desparpajo. “¿Por qué tengo que pagar por las personas que solo comen y beben y no hacen ningún esfuerzo?”, había dicho antes. Un harakiri social. Aquí en Nicaragua nadie lo ha expresado de esa forma tan cruda. Pero, con tantas largas que le han dado a las pensiones reducidas de los ancianos que las reclaman como su legítimo derecho, y con esa perla de reformas que quieren echarnos encima, es evidente que muchos de quienes gobiernan este país están pensado lo mismo que el ministro japonés: que se mueran ya, y tal vez así el Instituto de Seguridad Social se salva de la quiebra que se vislumbra.
Según los operadores políticos del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), “el consenso” con las “fuerzas opositoras” para alcanzar un pacto sobre la elección de cargos vencidos en los poderes del Estado está avanzando.