Me pregunta un lector de esta columna si hay en la actualidad creyentes en los dioses de la mitología griega. La respuesta es que sí. Sobre todo en Grecia, comprensiblemente hay muchas personas que adoran a Zeus y demás dioses de la mitología helénica. También en la comunidad griega de Estados Unidos hay quienes comparten esa creencia, pero en menor cantidad.
El culto a las divinidades de la mitología griega es denominado dodecateísmo o reconstruccionismo helénico. El dodecateísmo, se dice en el diccionario Dixio, es “una modalidad de Neopaganismo centrada en las divinidades, creencias y prácticas de la religión de la Grecia Antigua, así como en la recuperación de sus tradiciones y filosofía precristiana”.
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Los dodecateístas están agrupados en el Consejo Supremo de Griegos Gentiles y la Sociedad de Amigos de Áticos, organismos religiosos que aseguran tener entre ambos unos 40 mil fieles. Además existe en Grecia una organización laica de neopaganos denominada El Regreso de los Helenos, la cual presume de tener medio millón de miembros. Esta organización es liderada por Tryphon Olimpios, un griego que vivió en Suecia y fue profesor de Administración de Empresas en la Universidad de Estocolmo, pero en 1996 regresó a Grecia para promover el culto a los antiguos dioses helenos. Otro líder de El Regreso de los Helenos, Dimitros Kapatos, reconoció en una entrevista que la restauración de esas creencias es muy difícil, porque “después de 16 siglos de olvido muchos aún están muy confundidos”.
La antigua religión griega que ahora llamamos mitología, fue prohibida por el emperador Teodosio I, a finales del siglo IV de nuestra era. Los templos, estatuas y otros símbolos de la antigua religión griega fueron destruidos y los creyentes perseguidos y castigados, para obligarlos a renunciar a sus convicciones religiosas y convertirse al cristianismo.
En la Grecia actual hay un ambiente hostil al neopaganismo. El Estado tiene como religión e iglesia oficial a la cristiana ortodoxa griega, la cual ha sido acusada de discriminar a otras creencias e iglesias minoritarias que existen en el país. La Iglesia católica romana, los musulmanes y los Testigos de Jehová se han quejado internacionalmente de que son víctimas de discriminación, pues según la Ley, la prédica sin permiso del Estado de cualquier religión que no sea la oficial, se castiga con elevadas multas pecuniarias.
Sin embargo, en el año 2004 la Corte Suprema de Justicia de Grecia sentenció que las religiones judía y musulmana debían ser aceptadas por el Estado, pero no mencionó en esa ocasión a la Iglesia católica romana ni al neopaganismo helénico o dodecateísmo. De modo que a fines de agosto de 2009, el arzobispo de Atenas y presidente de la Conferencia Episcopal Católica Griega, monseñor Nikolaos Foskolos, declaró a la agencia de prensa Zenit que “la Iglesia católica en Grecia (que tiene unos 500 mil fieles) constituye una minoría religiosa que sigue su camino de esperanza dando testimonio de su fe, a pesar de las discriminaciones que sufre”.
En el año 2006 la Corte Suprema griega resolvió que los dodecateístas debían ser tolerados y que el neopaganismo helénico dejara de practicarse como una religión prohibida. Eso ha fortalecido a los creyentes en las divinidades de la mitología helénica, quienes aseguran que su propósito es recuperar las virtudes de los griegos antiguos, las cuales según ellos eran la moderación, la reciprocidad, el autocontrol, la hospitalidad y la búsqueda del equilibrio y del justo medio. Todo lo cual, dicen, se enmarca en la eusebeia, o sea la piedad, entendida como adoración a los dioses helénicos y la práctica de sus antiguos ritos.
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