¿Leyeron el reportaje acerca de Panamá y cómo su economía va a crecer un 11 por ciento ; la más alta en América Latina?
Retrospectivamente, Nicaragua estuvo en el mismo punto de partida cuando Panamá aceptó hacer su Canal hace más de un siglo.
Pero echamos a perder lo que nos favorecía: 1) los franceses con Lesseps no lograron avanzar, y dejaron las máquinas varadas, los obreros sucumbían a los mosquitos, y los inversionistas galos no consiguieron toda la plata necesaria para finalizar la obra; 2) los primeros informes del congreso de los EE. UU. decían claramente que Nicaragua estaba más cerca, su territorio era menos feraz, y sus gentes muy amables; 3) aquí el presidente Zelaya se enfrascaba en una lucha contra los Estados Unidos que (justificada o no) debía soslayarse para pensar en el futuro de Nicaragua; 4) y por último, la naturaleza nos desgraciaba cuando, después de un terremoto en nuestro país, el lobista de los panameños en Washington, repartía estampillas nicaragüenses entre congresistas estadounidenses, arguyendo: ¿cómo se pondrían a construir un Canal en un país tan sísmico?
Hoy el PIB de Panamá es de 30.6 billones de dólares, con la mitad de nuestra población y solo 75 mil kilómetros cuadrados; mientras que el de Nicaragua es de 5.9, con 130 km cuadrados. Panamá hoy tiene uno de los índices más bajos de pobreza de América Latina (25 por ciento). Y todo su bienestar social y material —paisaje urbano, carreteras, comercio, y centro financiero de clase mundial— confirman que ellos crearon riquezas y hoy viven mucho mejor que Cuba, Corea del Norte, Nicaragua.
¿Cuál es la diferencia?
La historia lo señala meridianamente: Ellos se juntaron para fortalecer a la patria; no se dividieron para fortalecer partidos enfrentados que pregonan el odio contra los que piensan distinto. Ellos se aliaron con los poderosos; nosotros nos enfrentamos a los poderosos. Ellos atrajeron inversionistas para crear riquezas y desarrollo con el capitalismo; nosotros hemos pregonado que el capitalismo es inhumano y debemos hacernos socialistas.
En suma, para ellos el ideal que unifica y da poder es la patria panameña de todos; aquí es al revés: lo que importa es el partido o la parte; el todo, la patria, vale poco.
¿Qué tareas colectivas debemos asumir los nicaragüenses?
Lo básico es que haya más educación, fuertes instituciones, mucha libertad y justicia social.
Pero deberíamos refundar Nicaragua alrededor de objetivos de desarrollo que nos hagan menos dependientes:
1. Producir toda nuestra energía con los recursos geotérmicos, eólicos, solares e hidráulicos que tenemos; pues la energía nos dará sostenibilidad económica para largo, que también podríamos vender.
2. Hacer tecnología y motores. La base de toda industria —ligera, mediana o pesada— yace en la utilización de la tecnología y motores que dinamizan la producción en las industrias y pequeñas empresas.
3. Producir riquezas. La única manera de acabar con la pobreza es haciendo que más gente sea pudiente y engrose las clases media o alta. La riqueza es buena porque genera empleos, nuevas industrias y paga impuestos.
4. Crear más escuelas técnicas. Esto fortalecerá la capacidad de los sectores menos favorecidos consiguiéndoles buenas oportunidades de empleo, si tienen mejor preparación. Les generará mayor bienestar económico para sí, al hacerse más productivos y competitivos; y atraerá capitales enfocados en industrias menos ligeras.
5. Interiorizar y practicar la solidaridad y la tolerancia. En Nicaragua, la derecha política es poco solidaria con los pobres, quienes rápido sucumben ante los que les regalan zinc, medicinas, alimentos; y luego les roban su libertad a pedacitos. La izquierda, por su lado, no acepta que haya quienes piensen distinto; y se fanatizan siguiendo órdenes para agredir o insultar a sus adversarios cuando protestan o demandan cambios.
La izquierda y la derecha nicaragüenses deben moverse más hacia el centro. El abandono del radicalismo fortalece la armonía social y la estabilidad económica.
¿Habrá otra oportunidad más para construir un Canal interoceánico nicaragüense? El autor es experto en relaciones internacionales.
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