Twitter: @Fabian_Med
¿REVOLUCIÓN VERSUS DEMOCRACIA?
Un alto dirigente orteguista me explicó lo que él considera el gran conflicto del proyecto que impulsa Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo. “Es el viejo debate entre revolución y democracia”, dijo. Aquí, en estas dos palabras hay sin embargo varias trampas. En primer lugar, ¿es una revolución esta que impulsa Ortega y Murillo? Si lo es, ¿cuál es la transformación fundamental de la matriz social que está ejecutando? ¿Hacia dónde es qué camina? En segundo lugar, oponer la democracia a revolución representa en realidad un ardid para decir de otra forma “me importan un pepino los medios para llegar a mi gran objetivo”, que sería esa revolución, una revolución virtual, imaginaria, que solo existe en las mentes de quienes quieren con ella justificar todos los desmanes que en su propio beneficio ejecutan.
LA RAÍZ DEL MAL
A ver si entiendo a estos empresarios. He oído a altos personeros del Cosep y de Amcham decir que el país está bien, que las instituciones están funcionando, que sí reconocen como legales y legítimas a las autoridades, hasta negocian y le piden favores a ellas y solo cuando les toca hablar del Consejo Supremo Electoral, ahí si no Ahí hacen las cruces Vade retro Satanás. Que el sistema electoral “está colapsado”, que renuncien todos los magistrados, que con estos funcionarios es imposible tener una elección que genere alguna confianza… y otras linduras por el estilo. Tengo que reconocerlo: en este tema del Consejo Supremo Electoral sí han sido constantes desde hace varios años. Por eso es que no los entiendo, porque la raíz de nuestro sistema administrativo está precisamente en que todos los ciudadanos podamos escoger libre y claramente a nuestras autoridades. Si los encargados de hacer esa labor la están haciendo tan mal como para pedir que renuncien, ¿cómo es que estas elecciones malas han generado autoridades buenas y legítimas? ¿Cómo un árbol podrido puede dar buenos frutos? Explíquenme por favor.
MAGIA
También necesito que me expliquen otras cosas raras que pasan en este país. Sale una delegación de gobierno hacia Rusia. Subrayo go-bier-no. Hasta se anuncia en medios oficiales, se costea con fondos públicos, de nuestros impuestos, se reúnen en nombre del go-bier-no con otras autoridades de go-bier-no allá en Rusia, y cuando regresan anuncian que lograron conseguir un paquete de buses que viene donado a ¡Caruna! ¿En qué momento, explíquenme, la gestión gubernamental se volvió privada? ¿Cuándo ocurrió la magia?
CUENTOS DE PETRÓLEO
Lo mismo pasó con el petróleo. Ahora parece como si Chávez está dando ese petróleo solo por hacerle el favor a Daniel Ortega, para que haga sus negocios privados y reparta lo que sea necesario para sus propósitos de poder. Recuerdo que en el año 2000 entrevisté en Caracas a un ministro venezolano muy cercano a Chávez, y me dijo que no conocían personalmente a Ortega, nunca habían tratado con él. En el 2006 Venezuela estaba ofreciendo el petróleo a varios países de Centroamérica, y Bolaños, más por soberbia que por otra cosa, ni siquiera lo consideró, y ahí fue cuando Nicho Marenco, vivo como ha sido siempre, armó todo para que llegara a través de las alcaldías, porque no se le podía entregar a particulares. Era un convenio de Estado a Estado. El 10 de enero del 2007 asumió Ortega como presidente y al día siguiente firmó en nombre del go-bier-no de Nicaragua el famoso convenio petrolero con Chávez. Y otra vez la magia. Ortega no rinde cuenta de ese petróleo, porque dice que es un convenio privado. Suyo. Se quedó con el mandado.
INVOLUCIÓN
Una revolución no es la aparición de nuevos ricos o nuevos capitales. Ni el cambio en el poder de un partido por otro, ni de un caudillo por otro. Mucho menos la restauración de las viejas fórmulas dictatoriales para mantenerse en el poder. Palo, plata y plomo. El poder por el poder. Eso no es revolución. Es involución. Retroceso. Una verdadera revolución en Nicaragua sería aquella donde las instituciones se vuelvan más importantes que los “hombres fuertes”. Más bien, una donde no haya “hombres fuertes”. Donde el país sea más importante que los partidos. Una donde la educación sea la prioridad para el desarrollo, donde las leyes se apliquen por igual a todos, incluyendo a los gobernantes que las transgreden. Esa es la revolución que muchos queremos, y el día que Daniel Ortega, Eduardo Montealegre o quien sea decida caminar hacia ella, ahí estaremos para apoyarlos porque, lo repito, no se trata de quién lo hace, sino de qué es lo que hace.
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