Licenciado en Sociología y Ciencias Políticas. Hijo del Mártir de las Libertades Públicas, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro. Fue codirector del Diario LA PRENSA de Nicaragua de 1981 a 1984. Exdiputado y ex preso político de Nicaragua. Fue desterrado y desnacionalizado. Vive en el exilio.
Con sus bravuconadas Ortega se está exponiendo a no pasar desapercibido por Trump, a quien le gusta que lo reten como a un chavalo de barrio y es capaz de aceptar el reto a como ya lo ha dejado demostrado con el caso de Maduro, de quien Ortega tuvo esta vez el coraje de pedir su liberación.
Retomo esta proclama porque es un esfuerzo unitario de la oposición para honrar la memoria de los héroes de abril cuyo sacrificio y memoria no debe ser olvidada
Lamentablemente, el problema electoral surgido dentro de la “Gran” Confederación Opositora Nicaragüense subraya lo inmaduro que es el liderazgo político opositor que ni siquiera en una de las tantas plataformas opositores existentes en el exilio se pueden poner de acuerdo internamente en la selección de su liderazgo y afecta la imagen de la oposición en general.
“Excelente reunión con el secretario de Estado, Marco Rubio”, escribió Machado en su cuenta de Instagram, gracias por su compromiso con la democracia, la libertad y el bienestar de los venezolanos. Esperamos que este compromiso sea extensivo a Nicaragua.
En mis 74 años de vida he compartido buena parte de la historia de LA PRENSA con la mayor parte de los protagonistas de este libro, a excepción de mi abuelo Pedro Joaquín Chamorro Zelaya… pero al leer la semblanza humana que hace el doctor Emilio Álvarez Montalván en el capítulo 3, me parece haberlo conocido en este extraordinario libro, que es un tesoro para quienes les gusta la historia.
Se imponen dos realidades que llevan a la negociación: el pragmatismo de los Castro que buscan cómo sobrevivir para seguir en el poder, salvando de paso a la economía, y el pragmatismo de la Administración Trump que se le ha presentado la oportunidad de apagar la última bujía para iniciar un proceso de cambio en Cuba.