¿Debe de ser proscrita toda reelección?

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Con el tema de la crisis interna en la “Gran Confederación Opositora Nicaragüense” (GCON), debido a la cuestionada reelección como coordinador general de Medardo Mairena, líder del Movimiento Campesino, nuevamente ha salido a la palestra pública del exilio nicaragüense el tema de la reelección.

Escuché en las redes sociales a un joven criticar fuertemente la reelección de Mairena, aduciendo que fue precisamente la reelección de Ortega en el 2021, al haber encarcelado a todos los posibles competidores, incluyendo a Mairena, para realizar elecciones sin contrincantes y perpetuarse en el poder, lo que nos tiene en el exilio.

El joven proponía que en Nicaragua se debería proscribir la reelección que es el origen de todos los males y esto es parcialmente cierto e históricamente comprobado referido únicamente a la reelección presidencial. En la nueva Constitución de Nicaragua se debe prohibir terminantemente la reelección presidencial porque ha sido la raíz de todas las dictaduras y guerras civiles que hemos vivido.

Para evitar que un gobernante se eternizara en el poder la mayoría de las constituciones nicaragüenses prohibían la reelección consecutiva, dejando abierta la puerta para la reelección alterna, pero los dictadores como Zelaya, Somoza y Ortega en diferentes tiempos siempre lograron saltar este candado constitucional para perpetuarse el poder indefinidamente, o en forma dinástica, por medio de sus hijos.

La historia de nuestros conflictos políticos y sociales ha dejado claramente establecido que Nicaragua no está preparada para la reelección presidencial, la que en otros países democráticos, como en los Estados Unidos es normal y natural, aunque con ciertas limitaciones, como no más de dos períodos.

Pero equiparar la no reelección presidencial con la no reelección universal es un error garrafal, es como comparar peras con manzanas. Es negar la posibilidad de que en los partidos políticos o instituciones civiles crezcan, evoluciones y se perfeccionen liderazgos naturales.

Volviendo al caso de la GCON, el padre Benito Martínez, quien funge como una especie de árbitro, no cuestionó tanto la reelección de Mairena, porque fuera reelecto, sino por “la parcialidad de la comisión electoral que redundó en un proceso sin competencia”, es decir, que no tuvo competidores como Ortega en el 2021 a diferencia de que en el 2021 Ortega los echó presos a todos, incluyendo a Mairena.

Según el Diario LA PRENSA, la denuncia de Martínez añade que constató “inequidad y la marcada tendencia de la comisión electoral, con quien me reuní y les hice ver su sesgada forma de proceder”.

“Llegado el momento de las elecciones se presentaron los mismos dos elementos (personas), argumentando que había quorum de ley, es decir, la mitad más uno, pues de tres, dos eran mayoría. Este argumento es totalmente absurdo pues los miembros hábiles son cuatro, no tres. Por lo tanto, desde ese mismo momento, al no haber quorum de ley, todo lo actuado por esos dos miembros de la comisión es nulo, inválido e inexistente”, afirmó el sacerdote Martínez.

Lamentablemente, el problema electoral surgido dentro de la “Gran” Confederación Opositora Nicaragüense subraya lo inmaduro que es el liderazgo político opositor que ni siquiera en una de las tantas plataformas opositores existentes en el exilio se pueden poner de acuerdo internamente en la selección de su liderazgo y afecta la imagen de la oposición en general.

No obstante, este problema no tiene nada que ver con la reelección presidencial que sí debe ser desterrada para siempre de nuestra cultura política.

El autor es periodista, político y escritor nicaragüense, ex preso político desterrado y autor del libro testimonial “Destinos heredados” y “Un cauce hacia la democracia”. Fue codirector de LA PRENSA de 1981 a 1984.

COMENTARIOS

  1. Hace 3 meses

    Depende del número de años en el periodo. Si es de cuatro años, se debe permitir solamente una reelección, no más. Si el periodo es de 6 años, no se debe permitir en absoluto la reelección.

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