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En unas recientes declaraciones citadas el lunes por el prestigioso diario venezolano El Nacional, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que “Venezuela necesita un gobierno democrático; estamos encaminados para lograrlo”. El Nacional citó a su vez la entrevista original de Rubio que fue concedida al medio Al Jazeera.
Rubio subrayó que “la estabilidad institucional es el pilar sobre el cual debe construirse cualquier plan de desarrollo; pues solo con un gobierno legítimo y estable la población y los inversionistas sentirán la seguridad necesaria para comprometerse con el país”.
Las declaraciones de Rubio marcan un derrotero que necesariamente debe ir por un cauce democrático y recientemente hemos visto algunos síntomas positivos en la dirección correcta, que vale la pena destacar como:
La liberación de muchos presos políticos, aunque todavía faltan muchos por liberar; los cambios en los altos mandos militares; la apertura de la Casa Nacional del Partido Vente Venezuela y el anuncio del pronto retorno al país de su líder María Corina Machado, para lo cual lógicamente ya se deben haber negociado las debidas garantías, y más recientemente la apertura de la Embajada de los Estados Unidos en Caracas.
Rubio defendió los resultados iniciales de la transición en Venezuela y dijo que la estrategia estadounidense está enfocada a evitar escenarios de conflicto y promover la estabilización del país, “no queríamos ver una guerra civil. No queríamos ver un colapso sistémico. No queríamos ver una inmigración masiva. No han visto nada de eso”, enfatizó.
Lo cierto es que, a tan solo tres meses del derrocamiento de Maduro, Venezuela ha dado pasos concretos en la dirección correcta, aunque hay algunos analistas que hubieran preferido un ritmo más acelerado, pero se trata de una transición y no de una revolución. No ha habido un cambio de régimen, sino un proceso de cambios profundos, pero como todo proceso, actúa en el tiempo y no es instantáneo, como lo fue la extracción de Maduro.
La transición hacia la democracia en Nicaragua en los años 90 fue un proceso que duró años y fue incluso criticado por sectores democráticos que pretendían que el gobierno de mi madre, Violeta Barrios de Chamorro actuara con un poder absoluto que no tenía y de la noche a la mañana erradicara al sandinismo exponiéndose a un golpe de Estado o a una situación anárquica, que hubiera revertido todo el avance logrado en el duro bregar de los primeros años.
Según la definición de transición, es “el cambio más o menos rápido de un estado a otro”, y está claro que en Venezuela ha habido un proceso de cambio en apenas tan solo tres meses, desde el 3 de enero a hoy 3 de abril. Ese proceso tomará más velocidad con el anunciado retorno de Machado a su país.
El compromiso de Marco Rubio con la democracia en Venezuela quedó sellado en una reunión que sostuvo el martes pasado con María Corina Machado, supongo que preparando las condiciones para su regreso al país. “Excelente reunión con el secretario de Estado, Marco Rubio”, escribió Machado en su cuenta de Instagram, gracias por su compromiso con la democracia, la libertad y el bienestar de los venezolanos. Esperamos que este compromiso sea extensivo a Nicaragua.
La extracción de Maduro puso en marcha un proceso de cambio, de lo contrario nada de lo que hemos visto hasta ahora hubiera ocurrido. Esperamos como demócratas que este proceso culmine el año 2027 con elecciones transparentes que nuevamente demuestren la voluntad popular en las urnas, pero que esta vez prevalezca y eso acelere el proceso de transición.
El autor es periodista, político y escritor nicaragüense, ex preso político desterrado y autor del libro testimonial “Destinos heredados” y “Un cauce hacia la democracia”. Fue codirector de LA PRENSA de 1981 a 1984.