Vivir la cruz
Lo que sí significa es estar dispuesto a morir para seguir a Jesús. Esto se llama, morir a sí mismo. Es un llamado a la entrega absoluta.
Lo que sí significa es estar dispuesto a morir para seguir a Jesús. Esto se llama, morir a sí mismo. Es un llamado a la entrega absoluta.
Hoy solemos decir que estamos construyendo un mundo sin Dios: Dios no tiene cabida en el mundo de la ciencia. Dios no tiene cabida en nuestras escuelas y universidades. Dios está ausente en las fábricas y en el campo.
Sin el Espíritu Santo, Dios queda lejos, Cristo pertenece al pasado, el Evangelio es letra muerta, la Iglesia una mera organización.
Quien ama confía y se fía. Quien ama siembra alegría, no lágrimas. Quien ama corrige, pero, a la vez acaricia. Quien ama hace libres a los demás.
El amor es la vida misma, por eso decía San Pablo en su carta a los Corintios: “Si no tengo amor, nada soy” (1Cor.13, 2).
Hoy, en este mundo nuestro, se habla mucho de falta de verdaderos pastores que se pongan al servicio del pueblo. Necesitamos buenos pastores.