La religión del Estado y el demonio
Ahora resulta que los sacerdotes de la religión del Estado utilizan en su liturgia al diablo ante su exigua feligresía, diciendo que los demonios son los otros, pero no están dispuestos a exponerse ante religiosos entrenados y certificados para realizar exorcismos, más bien los persiguen, los silencian, los encarcelan o los deportan.