Humberto Carrión


Humberto Carrión es doctor en Derecho

De nuevo

Sería estúpido de nosotros los comunes mortales pensar que Trump es un humanista que quiere que se detenga la masacre entre rusos y ucranianos. Se trata de negocios negociados a lo Trump en favor de su MAGA. Y los otros de Europa se preocupan, quedarían huérfanos a no ser que se entienda que su seguridad es asunto propio.

Todo el mundo quieto

El Estado profundo es el verdadero enemigo de la humanidad, los hegemónicos de la codicia, los de la guerra y de la posterior reconstrucción. Dinero y poder global. ¿Cómo van a ser sustituidos? Díganlo, si todos aquellos del CCA ya son sus contrarios. Avanzaron hacia atrás, hacia el capital.

Humberto Carrión es doctor en Derecho

Totalmente ido

Al parecer no se sale de esta dicotomía, la del yo sí tú no, y sigue la competencia por influencias geopolíticas (territoriales), recursos naturales y mercados, hasta que ya no haya mercado, estaremos todos muertos. La imaginación y la voluntad para solventar la estupidez, ¿dónde está?

Humberto Carrión es doctor en Derecho

Del reino de la estupidez al reino de la ridiculez

“La Primera Ley Fundamental de la estupidez afirma sin ambigüedad que siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de estúpidos que circulan por el mundo”… Tan es así, que de tan estúpidos que algunos son, tan solo hacen el ridículo.

Humberto Carrión es doctor en Derecho

El rey ha muerto, viva el rey

Los reyes y los príncipes ya no heredan reinos, esa es historia antigua. El rey ha muerto, ¿viva la reina?… Dice una persona muy cercana, a quien amo, que deje de contar cuentos en primera persona. No, digo, qué otra persona hay sino la propia. La tercera persona, ya en singlar ya en plural, es para otros.

Humberto Carrión es doctor en Derecho

Lo que dice el yo, el sujeto

Sócrates, el ateniense, considerado históricamente una persona íntegra y contestataria frente al poder, cuando se le propuso el destierro o la muerte, prefirió la muerte por coherencia con sus principios de verdad, virtud y justicia, como ciertos obispos del barrio que prefirieron la cárcel.

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