Exministro de Educación en Nicaragua durante el gobierno de Violeta Barrios de Chamorro. Escritor e historiador. Permanece en el exilio desde 2021, en Estados Unidos, tras una orden de captura en su contra. Fue desnacionalizado por el régimen orteguista en 2023.
No sirve al interés nacional estar remojando agravios pasados, reales o imaginarios, ni antagonizar a un país que, a pesar de ser calificado como enemigo, ha dado a Nicaragua mil veces más apoyo que los tenidos como amigos y cuya benevolencia podría cambiar.
Y vino la guerra, los millares de jóvenes y campesinos muertos, las grandes pérdidas materiales del país y dolores sin término. De allí lo importante que es distinguir la historia verdadera de la historia mentirosa.
En 2007 Daniel Ortega llegó al poder… alteró el Código Militar y dejó a Avilés en forma indefinida. El ejército perdió rápidamente su carácter nacional y volvió a convertirse, como en tiempos de Somoza, en un ente politizado al servicio de una familia.
Una buena sugerencia que exige hurgar nuestra historia. Al hacerlo podemos comenzar identificando uno de los problemas que más han dañado al país; el sectarismo; la adhesión fanática a un partido caracterizada por la intransigencia y la intolerancia.
Sandino nunca pensó integrarse a la vida cívica ni entregar sus armas. Más bien aspiraba a crear un ejército liberador de Centroamérica. Su empecinamiento influyó mucho en su encontronazo letal con el estado mayor de la GN.
Sacasa primero, y Somoza después, politizaron al ejército purgándolo de conservadores y abriendo las puertas a la dictadura. Se abría así otro nuevo capítulo de la historia nicaragüense en que sería el lastre de su cultura política, sectaria y autoritaria…