Periodista nicaragüense exiliado, columnista en medios de comunicación internacionales y fundador del Partido Liberal Conservador Clásico (OPA) y del Foro Anticomunista de Miami. Es analista político en diversas organizaciones.
Para llegar a elecciones en Nicaragua este año deben explorarse varias rutas. La más razonable es una transición democrática pacífica que evite esos escenarios extremos. La otra, la unidad política sobre todo de la derecha y la consolidación de la toma de conciencia…
Centroamérica y Mesoamérica en su conjunto también están vistas a nivel internacional como una región vinculada al tráfico de drogas. Desde México hasta el Darién la leyenda sobre esta peste invade a toda la región. Ahora reventó Guatemala.
La era de nuevos tiempos está por llegar. Somos los propios nicaragüenses, al margen de las perspectivas hemisféricas de Estados Unidos y de los aportes de la comunidad internacional, quienes debemos ponernos al frente de esta cruzada política.
Este proceso de unidad no es una matriz antojadiza, sino una necesidad real y convincente para recuperar el tiempo perdido, sanar heridas y transitar hacia un camino mayor de reconciliación entre quienes comparten intereses democráticos comunes, trayectorias cívicas probadas y la conciencia de que, al final, el esfuerzo por recuperar la democracia perdida valdrá la pena.
Mientras Guatemala sobrevive entre carencias estructurales y pobreza persistente, la aprobación de este presupuesto… quedará como el símbolo de un sigilo legislativo en el que, lejos del debate público y de cara a un país empobrecido, se repartió el botín con precisión quirúrgica. No hubo sangre en el hemiciclo, pero sí un despojo sistemático del erario.
Los sandinistas se autoglorificaban diciendo que ese proceso macabro llamado «revolución» fue en gran parte gestado por poetas, cantores y demás artistas. No obstante, el reclamo moral y político a esa pléyade y a toda esa intelectualidad que fue parte de ese holocausto, quedará permanentemente abierto en los soportes de nuestra historia.