Periodista nicaragüense exiliado, columnista en medios de comunicación internacionales y fundador del Partido Liberal Conservador Clásico (OPA) y del Foro Anticomunista de Miami. Es analista político en diversas organizaciones.
El Escudo de las Américas se presenta ahora como un nuevo capítulo en esa larga búsqueda de estabilidad y cooperación. Su objetivo es construir un sistema más sólido de defensa política, económica y de seguridad capaz de proteger la democracia y la libertad.
Nicaragua necesita certezas jurídicas, garantías políticas y un horizonte claro. Sin eso, cualquier elección sería apenas una formalidad vacía y otra estafa más de las que ya ha vivido en anteriores procesos electorales.
Esa visión positiva y futurista en un mundo depresivo por las economías populistas, el fracaso comunista, la corrupción y el narcotráfico deberán ser detonantes para la clase política y empresarial latinoamericana en general. No hay tiempo para excusas ni remordimientos ni miramientos lacrimógenos frente a la actual administración…
Desde la espiritualidad católica, cada año se evidencia lo espantoso de la guerra, pero también la herencia que dejó para la paz y la democracia, evidenciando que quienes murieron por esta causa merecen el respeto de quienes los sobreviven.
Nicaragua será libre. Toda tormenta tiene su final. Se acerca la hora de asumir, con sentido de patria, el rol organizativo de una verdadera unidad política que, sumando todas las fuerzas en una sola alianza se convierta en una propuesta electoral sólida y victoriosa, capaz de garantizar paz, libertad y democracia para todos.
En estas horas de intensidad política las decisiones y aptitudes tienden a cambiar y a posicionarse del lado correcto de la historia, como muchos vienen haciendo frente a una próspera realidad que nos conduzca a una transición que culmine en unas elecciones transparentes…