La impostergable unidad liberal

Escuchá esta nota
0:00 / 0:00
1.0x

Lista de reproducción

  • No hay más artículos para escuchar

Nicaragua arrastra siglos de estancamiento político. A raíz de la rebelión de abril de 2018, esta situación alteró todos los cimientos de la vida nacional, una sacudida cuyos efectos persisten hasta hoy. Lo que no puede prolongarse más. Si ya no fuimos capaces de autogenerar nuestra propia estabilidad, debemos, por lo tanto, generar sintonía con los tiempos que la geopolítica actual viene delineando. Más aún cuando Estados Unidos ha declarado como prioridad para su seguridad nacional, la liberación de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Esa coyuntura debe ser aprovechada al máximo si de verdad aspiramos a conquistar la libertad y la democracia, promoviendo una auténtica Unidad Liberal, sin cortapisas ni exclusiones de ningún tipo.

No se trata de que desde el exterior se venga a solucionar nuestras desgracias, sino de contextualizar la realidad actual en la que se mueve el mundo contemporáneo. Un escenario donde están cayendo, como frutos podridos, las desmitificaciones de tanto engaño “benefactor” por parte del comunismo y las izquierdas complacientes, con ese sistema depredador de la vida humana y moralmente aberrante.

Llevamos ya ocho años desde la demostración de repudio total contra el régimen de Nicaragua, una gesta que movilizó a toda una nación unida. Sin embargo, en todos estos años, la denominada “oposición política” surgida desde la llamada sociedad civil se ha enmarcado en una lucha interna de desgaste que ha impedido encontrar la vía precisa para el reconocimiento y respaldo efectivo de la comunidad internacional.

Este sector no logró encontrar sus propios horizontes de lucha contra la dictadura debido a varios factores. Entre ellos, el exceso de intereses y ambiciones personales, un ejercicio meramente denunciativo y parvulario de la política y, lo más grave, la concepción de la “unidad” desde pequeñas islas de oenegés y sus figurines aprendices de caudillos.

Todo ello ha desviado la atención hacia cualquier cosa, menos hacia la construcción de un verdadero proyecto de nación que sirviera como alternativa de salvación y empoderamiento ciudadano. Así, se perdió la oportunidad de haber creado un solo frente de oposición política contra el régimen, manteniendo canales claros de interlocución, como ocurrió, por ejemplo, con la “Contra” cívica en los años ochenta.

Esta unidad, para llegar a concretarse, debe comenzar por unir inicialmente a los sectores ideológicamente afincados en el liberalismo, corriente que sigue teniendo raíces profundas.

Esta gimnasia política vendría a ser un buen inicio, ya que en ella se asienta una parte significativa de la población nacional y del electorado, con gran arraigo en la idiosincrasia, en los valores tradicionales y también en el nuevo diseño sociocultural marcado por la diáspora y las nuevas tecnologías.

De cara a esa vitrina focal, el instrumento político viable para alcanzar ese propósito unitario lo representa la autenticidad histórica, sus derroteros y la lucha perenne del Partido Liberal Independiente (PLI-histórico). Este ha sido un partido asediado, cooptado y ultrajado por el sandinismo en el poder, apoyado también por quienes se auto llaman “liberales”.  Este partido (de los fundadores a Virgilio Godoy), conserva a sus legítimos herederos en la fértil convicción de que el cambio se construye desde adentro. Su demostrable oposición ya fue evidenciada al presentar un documento de diálogo tanto al régimen, con el objetivo de alcanzar la paz y propiciar un entorno democrático, como a la comunidad internacional y a los diferentes sectores de opositores en general.

Esta hazaña, llevada a cabo dentro de Nicaragua en condiciones extremadamente difíciles bajo un sistema totalitario, les costó casi un año de cárcel a sus creadores, Valmore Valladares y Alejandro Hurtado, quienes aún enfrentan procedimientos restrictivos de carácter departamental. Ellos redactaron la ya conocida “Ruta hacia la democracia”, un documento que sigue vigente y válido como el primer día, desde su presentación el pasado 26 de agosto de 2024, y que plantea una alternativa política basada en una medición creíble de la cruda realidad vivida y de sus posibles salidas.

De concretarse esta unidad entre las distintas fuerzas liberales, se podría avanzar posteriormente hacia una articulación más amplia de la derecha en su conjunto. Un ejercicio similar debería realizar la izquierda disidente del partido sandinista, abriéndose al debate de cara a una gran unidad nacional.

Mientras no se presente una alternativa política coherente y unificada, continuará el atolladero político y la comunidad internacional no tendrá mayor interés en apoyar a grupos fragmentados y sin rumbo común.

Este proceso de unidad no es una matriz antojadiza, sino una necesidad real y convincente para recuperar el tiempo perdido, sanar heridas y transitar hacia un camino mayor de reconciliación entre quienes comparten intereses democráticos comunes, trayectorias cívicas probadas y la conciencia de que, al final, el esfuerzo por recuperar la democracia perdida valdrá la pena.

No será nada fácil. Existen desconfianzas, desacuerdos, entuertos, diferencias profundas y juegos de máscaras. Pero este es el momento. Es hora de dar forma a un entendimiento político que permita revivir a esas bases, dentro y fuera del país, que en el pasado pertenecieron a los partidos liberales tradicionales e históricos, desde los pertenecientes a la era dinasta somocista hasta los creados a finales del siglo XX y los surgidos en lo que va del nuevo siglo.

La sopa de siglas es extensa: Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), Ciudadanos por la Libertad (CxL), el propio PLI y aquellos creados en el exilio. Algunos con ligamentos libero-conservadores y otros, igualmente hijos de la Nicaragua de todos.

El autor es escritor y periodista nicaragüense exiliado en Estados Unidos.  Columnista internacional, fundador del Partido OPA y vocero en el exterior del Partido Liberal Independiente (PLI-Histórico).

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí