Los políticos y su “fecha de vencimiento”
“La locura es hacer lo mismo una y otra vez, esperando nuevos resultados”. Nada va a cambiar hasta que los que quieren cambiar Nicaragua cambien su visión y actuaciones.
“La locura es hacer lo mismo una y otra vez, esperando nuevos resultados”. Nada va a cambiar hasta que los que quieren cambiar Nicaragua cambien su visión y actuaciones.
Un discurso político debe ser capaz de recoger y expresar las aspiraciones y necesidades de los diferentes sectores de la sociedad… el discurso de la oposición es mudo ante las angustias de la vida cotidiana de la inmensa mayoría de los nicaragüenses, es decir, de la población que vive “de pago a pago” o, peor aún, de “golpe a “golpe” (de comida).
Lo siento, Compañía de Jesús, por la violencia a la que han sido sometidos en un país que ustedes han enriquecido bajo la mirada de Ignacio. Gracias por su labor, que no caerá en terreno infértil. Y gracias por los años en que me abrieron los archivos y las aulas de la UCA.
Los nicaragüenses nos hemos declarado amnésicos frente a la compleja década de los 1980. Nadie ha asumido responsabilidad alguna por las decenas de miles de vidas que se perdieron en la guerra de esos años, ni la “Contra” ha pedido perdón por sus atrocidades, ni el FSLN ha reconocido las suyas.
No debemos pensar que sacar a Ortega es lo único que importa hoy y que mañana, “en el camino, se manejarán las cargas”. En el camino las cargas nos pueden aplastar, como aplastaron a la Revolución Sandinista.
La “magia” de un discurso político auténtico facilita la construcción de un consenso social porque teje redes de sociabilidad que permiten establecer visiones compartidas. Por el contrario, un discurso político inauténtico hace imposible la construcción de este consenso…