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El jefe de la Policía, el primer comisionado Francisco Díaz Madriz, respaldó este 30 de julio las reformas constitucionales con las que Daniel Ortega elimina las elecciones. No solo eso. Juró lealtad, obediencia, disciplina y compromiso a sus consuegros Ortega y Rosario Murillo, durante su comparecencia en el Parlamento. Los cambios legislativos permitirán que su período de mando, al frente de la institución, pase de seis a siete años.
“Nuestra Constitución Política establece en su artículo 1 que la independencia, la soberanía, la autodeterminación nacional, la seguridad y la paz son derechos irrenunciables del pueblo y fundamentos de la nación nicaragüense”, expresó Díaz Madriz al oficialista Canal 8.
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De ese modo, el jefe policial cumple con el guion del orteguismo. El miércoles la Comandancia del Ejército hizo lo mismo, presidida por el general Julio César Avilés.
Díaz jura lealtad y obediencia al régimen
«Nuestra institución armada continúa desempeñando sus funciones con firmeza, responsabilidad y vocación de servicio, garantizando la paz, la seguridad ciudadana, la tranquilidad de las personas, las familias y las comunidades, condición indispensable para el bienestar, la convivencia y desarrollo de nuestro pueblo. Reiteramos nuestra disposición de continuar trabajando con lealtad, obediencia, disciplina y firme compromiso institucional», declaró el jefe de la Policía a los medios oficialistas.

Además de Francisco Díaz, estuvieron presentes el comisionado general Victoriano Ruiz y otros miembros de la jefatura policial.
La Policía de Nicaragua y su jefe Francisco Díaz se encuentran sancionados por Estados Unidos. Es una de las instituciones señaladas como responsables de la brutal represión, desatada por el régimen desde abril de 2018. «La Policía Nacional, el Ejército Nacional y grupos armados progubernamentales hicieron uso excesivo y letal de la fuerza para reprimir manifestaciones y desmantelar barricadas, lo que provocó centenares de ejecuciones extrajudiciales y otras lesiones corporales graves», expone el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN) de Naciones Unidas en un informe publicado a finales de febrero de 2025.
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Los «grupos armados», que menciona el informe del GHREN, son los paramilitares o parapolicías. Con la reforma constitucional de 2025 fueron incorporados a la institución como «Policía Voluntaria». Es un cuerpo de apoyo de la Policía con que el régimen impuso el terror. Incluso, ellos celebraron bailando la continuidad del régimen, después que recuperaron el control de las ciudades que habían levantado barricadas para protegerse de las fuerzas de la dictadura en 2018.
En carácter personal, Díaz ha sido sancionado también por Canadá, la Unión Europea y Reino Unido por su papel en la represión. Junto a él, también han sido castigados otros jefes policiales: los comisionados generales Ramón Antonio Avellán Medal, Luis Alberto Pérez Olivas, Justo Pastor Urbina, Adolfo Joel Marenco Correa y el comisionado mayor Juan Alberto Valle Valle.
Murillo reitera su discurso de odio
Tal como lo ha hecho desde que se anunciaron las reformas electorales, Rosario Murillo compareció este jueves ante los medios oficialistas para informar que durante la mañana la Comisión Especial Constitucional, encargada del proceso de consultas, los diputados se reunieron con los altos mandos de la Policía.
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La codictadora aprovechó la oportunidad para, una vez más, atacar a los “apátridas”. Murillo, quien dice ser cristiana, aseguró que el “padre nuestro” ha venido librando a su régimen del mal y que les ha fortalecido su “capacidad de rechazar, repudiar, alejar el mal y los maleficios”.
“Vivir más allá de la maldición de quienes en su soberbia, mezquindad y miseria espiritual creen como súbditos o que como súbditos, como esclavos de quienes piensan o se piensan como los dueños del mundo están ganando indulgencias plenarias. Mentalidad de esclavos, sirvientes, lacayos, prácticas de serviles, de quienes buscan pinches recompensas por entregar su patria. Los llamamos apátridas porque no tienen patria, sólo servilismo, entreguismo, carencias absolutas de dignidad, conciencia no pertenecía a la fe y las prácticas dignas, cristianas, solidarias”, arremetió.