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Nicaragua es ahora gobernada por una dinastía familiar como la de los Somoza y la de los Kim en Norcorea, y el caso merece que la Administración Trump preste mayor atención al país centroamericano, tanta como concede a Venezuela y Cuba, según Elliott Abrams, exsubsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental de la administración del presidente Ronald Reagan.
Abrams destacó que incluso los regímenes más autoritarios organizan elecciones. El exdiplomático, escritor y analista de asuntos internacionales publicó ayer un artículo en la página web del medio National Review titulado “Nicaragua Officially Becomes a Family Dictatorship (Nicaragua se convierte oficialmente en una dictadura familiar)”.
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“Nicaragua es ahora una dictadura familiar, igual que la de los Kim en Corea del Norte, o la de la familia Somoza, a la que los sandinistas derrocaron en 1979. Nicaragua tiene hoy dos ‘copresidentes’: (Daniel) Ortega y su esposa, Rosario Murillo”, escribe Abrams.
Ni Corea del Norte ni la antigua URSS se atrevieron a tanto
Uno de los puntos más notables de los argumentos del exdiplomático estadounidense es que incluso los regímenes más totalitarios y represivos como Corea del Norte y la Unión Soviética estaliniana organizaron elecciones, un ejercicio que Ortega quiere eliminar sin mayores aspavientos.
Abrams recalcó que “incluso las dictaduras más represivas celebran algún tipo de elecciones; el vicio rinde tributo a la virtud, como dice la vieja definición de hipocresía. Por eso los regímenes comunistas siempre se autodenominaron República Popular”.
“En marzo de este año, Corea del Norte celebró elecciones parlamentarias, y el Partido de los Trabajadores de Kim Jong-un anunció que había ganado con el 99.93 % de los votos. Existe una larga tradición al respecto; en 1937, Stalin se atribuyó a sí mismo y al Partido Bolchevique el 99.3 % de los votos para el Soviet Supremo. Pero el dictador nicaragüense Daniel Ortega incluso está dejando de lado estos fraudes electorales”, resalta Abrams.

El artículo del exfuncionario de Reagan repasa todos los actos orteguistas de represión y de supresión de la democracia y las libertades del pueblo nicaragüense, el exilio forzado y el encarcelamiento de opositores, la persecución a la Iglesia católica, el flagrante nepotismo corrupto de los hijos de Ortega y Murillo y el encarcelamiento de antiguos guerrilleros sandinistas y hasta del hermano del dictador, Humberto Ortega, muerto bajo custodia.
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En enero pasado, la dictadura de Ortega y Murillo cumplió 19 años en el poder bajo un modelo totalitario, que oficializó la abolición de la independencia de poderes desde 2025, con la aprobación de una reforma constitucional, y que ahora intenta hacerlo con las elecciones con una nueva reforma.