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La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo retiró este viernes 24 de julio a su embajador en Colombia, Harold de Jesús Delgado. La decisión ocurre dos semanas antes que asuma el poder Abelardo de la Espriella, el outsider de derecha que ha prometido que su gobierno «no apoyará a dictaduras».
Delgado ejerció el cargo desde el 19 de marzo de 2024, según el anuncio oficial. Es recordado en el país porque fue presentador del programa televisivo local «La Liga del Saber». En septiembre de 2023 se desempeñó como representante de la dictadura ante República Dominicana y también fue ministro consejero con funciones consulares en Washington.
También tiene un pasado negativo cuando trabajó en la Oficina de Educación Artística y Cultural del Ministerio de Educación, según publicó LA PRENSA. Tras la decisión de Ortega, Delgado no será testigo del cambio de gobierno colombiano.
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El gobernante electo Abelardo de la Espriella tiene afinidad con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y con sus aliados en la región, entre ellos el salvadoreño Nayib Bukele y el argentino Javier Milei.
De la Espriella no apoyará dictaduras
Según el futuro canciller designado por De la Espriella, Omar Bula Escobar, Colombia no tendrá embajadas ni en Nicaragua ni en Cuba. «Nosotros no queremos apoyar dictaduras, eso que quede muy claro», aseguró a Noticias Caracol.

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El nuevo Gobierno de Colombia está en una acera ideológica opuesta a su antecesor, Gustavo Petro. Las relaciones diplomáticas de Nicaragua y Colombia estuvieron marcadas, durante la administración Petro, por el conflicto limítrofe y también por las tensiones generadas por Ortega y Murillo.
Los roces de Daniel Ortega con Petro
Estas tensiones políticas se dieron cuando el gobernante colombiano pidió en diciembre de 2022 la liberación de la entonces presa política Dora María Téllez. Finalmente en febrero de 2023, sería desterrada a Estados Unidos y desnacionalizada, junto a otros 221 reos de conciencia.
En ese mismo febrero, el presidente colombiano se solidarizó también con otras 94 personas que fueron desnacionalizadas por Ortega y Murillo.
Meses después, Ortega dijo que Petro era «vergüenza» para quienes lucharon y dieron la vida por el Movimiento Guerrillero M-19, del cual el presidente saliente fue miembro. Pero, en realidad, Ortega ha atacado a los mandatarios de países que lo han cuestionado por sus abusos de derechos humanos.
En cambio, el dictador ha buscado acercamiento con aquellos que respaldan su concepto de «soberanía», como Rusia y China. Es lo que algunos especialistas han descrito como un autoaislamiento selectivo, entre ellos la socióloga Elvira Cuadra.
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Cuando presentó sus cartas credenciales en Bogotá, el entonces embajador Delgado solo transmitió un «caluroso saludo» de parte de los dictadores. El mandatario colombiano expresó, en cambio, su interés de fortalecer la cooperación bilateral, la dinámica comercial, el intercambio turístico y comercial, y se abordó el tema de la sentencia de La Haya de 2012 y futuros acuerdos.
Además de los roces con Ortega, Petro ha sido cuestionado por el caso de Carlos Ramón González, un antiguo funcionario colombiano prófugo que terminó asilado en Nicaragua. Trabajó en el departamento administrativo de la presidencia de Petro. En medio del escándalo, el gobernante colombiano prometió que lo pediría a Nicaragua. Desde entonces, no se sabe nada sobre esa gestión.