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La dictadora Rosario Murillo despotricó contra los opositores que “alguna vez fueron nicaragüenses” y los llamó «perros» y «lenguas infames desatadas» en su alocución vespertina de este 21 de julio en una respuesta directa a la condena generalizada que provocó el anuncio de la eliminación de las elecciones, realizado por Daniel Ortega en el acto del aniversario 47 de la Revolución Sandinista.
«Lenguas infames desatadas, quienes no quieren el bienestar de los pueblos siempre se expresan así, ya los conocemos, y a palabras necias, y sobre todo a esos rostros discordantes de quienes alguna vez fueron nicaragüenses y por supuesto que ya no son», insultó Murillo en la transmisión en vivo, a través de los medios oficialistas.
Horas antes, acatando la orden directa de Ortega, la Asamblea Nacional bajo su control informó que trabajarían un plan para cumplir con lo dispuesto por el dictador. Según una fuente política consultada por LA PRENSA, la dictadura evalúa abolir el Parlamento Nacional y recetarse 10 años más en el poder.
“Ante ese vacío (de no ser nicaragüenses, según ella), porque es un vacío y es, desde el vacío, que llegan todos los insultos, oídos sordos… ¡si los perros ladran es porque caminamos», afirmó Murillo. Los opositores expresaron que ven a un régimen temeroso a someterse a procesos electorales.
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Murillo leyó el comunicado de la Asamblea Nacional y luego agregó que al régimen que ella codirige con Daniel Ortega le corresponde “seguir resguardando” la estabilidad, seguridad, la paz y la tranquilidad.

La oficialización de la dictadura, que tiene ya 19 años en el poder, ha causado el repudio de la comunidad internacional, empezando por Estados Unidos. El secretario de Estado, Marco Rubio, acusó a la tiranía nicaragüense de socavar los principios del hemisferio y llamó a sus socios a actuar frente al cierre del espacio cívico que intenta imponer Ortega.
“Resguardamos la armonía, convivencia pacífica, democrática y el desarrollo de planes de mediano y largo plazo para recuperarnos de los peores tiempos de destrucción, para avanzar dejando atrás los peores tiempos de destrucción, extravío, estancamiento, de egoísmo”, agregó Murillo, jefa de la propaganda y el discurso de odio con que ha atacado a sus críticos desde la masacre de 2018.
La dictadora ha sido señalada de crímenes de lesa humanidad y de seguir profundizando, con la represión, la grave crisis de derechos humanos que vive Nicaragua. Al menos 355 personas fueron víctimas mortales en el contexto de las protestas, entre el 18 de abril de 2018 y julio de 2019, según la Organización de Estados Americanos (OEA).
Mundo cuestiona abolición de las elecciones
Distintos sectores de la oposición nicaragüense, países como Estados Unidos y Costa Rica, Organización de Estados Americanos (OEA) y otras organizaciones de la sociedad civil han criticado y repudiado la abolición de las elecciones en Nicaragua, decretada por Ortega. Aunque, a decir verdad, el régimen se ha impuesto con farsas electorales desde 2008.
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El orteguismo no está dispuesto a celebrar ningún tipo de proceso. “No volverán a haber elecciones”, afirmó rotundo Daniel Ortega el 19 de julio, cuando los sandinistas celebran cada año la caída de la familia Somoza.
Para el dirigente opositor Félix Maradiaga, las declaraciones de Ortega “no constituyen una demostración de fuerza, sino una confesión de miedo” en búsqueda de “impedir que su proyecto tiránico” sea sometido a cualquier forma de competencia democrática.
Estados Unidos instó a la comunidad internacional a “aunar esfuerzos para demostrar a la dictadura de Murillo-Ortega que no puede pretender mantener relaciones normales con otras naciones cuando está socavando los principios fundamentales de nuestro hemisferio democrático”.