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Las declaraciones del dictador Daniel Ortega durante el 47 aniversario de la Revolución Popular Sandinista en las que aseguró que en Nicaragua “no volverán a haber elecciones”, reflejan el miedo que la dictadura tiene a perder el poder porque sabe que no es invencible, según opositores.
En su discurso, Ortega, de 81 años, dijo que no dará cabida a los opositores que intentan “atrapar el poder”. Los acusó de vivir “conspirando” y de estar “buscando cómo organizar partidos” para ganar las elecciones. El régimen encabezado por el dictador y su esposa Rosario Murillo tiene 19 años en el poder.
A lo largo de estos años, Ortega y Murillo conculcaron el derecho a elegir de los nicaragüenses. En 2021, ellos mandaron a encarcelar a todos sus posibles competidores durante las votaciones presidenciales. Sin embargo, durante su intervención el 19 de julio, el dictador usó el patrioterismo para imponer su visión de castigar a quienes piensan distinto a él.
“Aquí se acabó la historia de que los partidos puestos por los yanquis, puestos por los somocistas volverán a llegar al gobierno, jamás”, aseguró y luego remató que la Asamblea Nacional trabajará leyes que “les pongan un muro, un bloque a los golpistas, a los vendepatrias y que por mucha plata que les den los yanquis, no podrán”.
Ortega «paranoico quiere más control»
Para el politólogo Félix Maradiaga, fundador del partido Ruta del Cambio, las declaraciones de Ortega “no constituyen una demostración de fuerza, sino una confesión de miedo” y que el dictador busca “impedir que su proyecto tiránico” sea sometido a cualquier forma de competencia democrática. “En Nicaragua hace mucho tiempo que no existen elecciones auténticas… Ortega ante su paranoia y su miedo, quiere más control”, subraya.
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El miedo no es lo único que demuestra Ortega. Según Maradiaga, las declaraciones del dictador también reflejan que “la oposición democrática continúa viva” y que el régimen le teme a quienes se organizan dentro de Nicaragua de manera clandestina y a quienes lo hacen desde el exilio.

“Ortega quisiera eliminar incluso las votaciones controladas que actualmente utiliza para aparentar normalidad. Sin embargo, al mismo tiempo necesita conservar a los grupos colaboradores ‘zancudos’ para simular legalidad… La dictadura tiene miedo porque sabe que no es invencible”, sostiene el politólogo.
Luis Blandón: «Busca desmoralizar la lucha»
Luis Blandón, presidente de la Unión Democrática Renovadora (Unamos), tiene una interpretación similar a la de Maradiaga respecto a las palabras de Daniel Ortega. Dice que el dictador está “apostando a desmoralizar la lucha” que no ha podido doblegar a los nicaragüenses, a pesar de mantener la represión. “Estas declaraciones demuestran miedo”, recalca.
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Según Blandón, Ortega “le tiene miedo a perder en las urnas”, “no tiene apoyo popular y no quiere jugar bajo las reglas de la democracia”. Asegura que el dictador “sabe que la oposición está actuando más coordinada” y que parte de su miedo se debe a ello. “Ortega debe abrir un diálogo nacional amplio e inclusivo que permita acordar los términos y la ruta hacia elecciones generales democráticas, que nos garanticen paz y libertad”, añade.
El analista político Héctor Mairena, miembro de la Unidad Nacional Azul y Blanco, también percibe el miedo de Ortega ante la voluntad ciudadana de un cambio, el repudio popular y el rechazo de la comunidad internacional que demanda elecciones libres en Nicaragua. “Están llenos de temor… Pueden ser una afirmación senil de Ortega, puede ser un balón de prueba para medir las reacciones que se den, pero en todo caso creo que hay temor”, sostiene.
Ejército, “el único músculo” de la dictadura
Medardo Mairena, líder campesino y coordinador de la Confederación Opositora Nicaragüense (GCON), ve a la dictadura “débil” y con miedo a enfrentar fuertes presiones por parte de Estados Unidos, como está pasando con Cuba, luego de la caída de su socio Nicolás Maduro en Venezuela y el bloqueo petrolero impuesto por la administración de Donald Trump.
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“Los Ortega Murillo saben que jamás ganarían una elección libre, transparente y competitiva y no están dispuestos a competir con nadie que les pueda ganar para no poner en riesgo el poder familiar… El discurso de Ortega demuestra que se sienten débiles y que después de Cuba podrían enfrentar presiones fuertes de los EE. UU.”, expone Mairena.

Para el líder campesino, la dictadura hizo desfilar al Ejército con parte de su armamento en un intento de “demostrar fortaleza” y unidad con la fuerza armada del país. “Por primera vez un 19 de julio hacen desfilar junto con policías y paramilitares mostrando el único músculo que les queda”, interpreta.
Juan Sebastián Chamorro: «Quiere imponer partido único»
Por su parte, Juan Sebastián Chamorro, coordinador del Partido Ciudadanos por la Libertad en el Exilio (CxL), observa a un Ortega con el deseo de “convertir a Nicaragua en un país de partido único como China, Corea del Norte y Cuba”.
El ex precandidato presidencial opinó que Ortega “no quiere ni siquiera pasar por el mal rato” que le puede ocasionar un proceso electoral “aun así sea robándose (las elecciones)”.
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“Está reaccionando a nuestras presiones, presiones internacionales. Nos menciona y si lo hace es porque le duele. Tiene razón al decir que no hay paz, pero es que no hay paz para él. No hay paz entre ellos y vamos a seguir quitándole esa paz y ese sueño con nuestras presiones internacionales que evidentemente están dando resultado”, sostuvo Chamorro.
Al igual que el coordinador de CxL, los demás opositores consultados por LA PRENSA aseguraron que seguirán trabajando coordinados para ejercer mayor presión contra la dictadura y lograr un cambio en Nicaragua tras más de ocho años de represión.
La última vez que Ortega, , estando en el poder, se sometió a la voluntad popular en elecciones de verdad ocurrió en febrero de 1990. La victoria de doña Violeta Barrios de Chamorro y la Unión Nacional Opositora (UNO) puso fin al primer gobierno sandinista. Esa derrota lo marcó políticamente.
Rosario Murillo: La hermandad es indispensable para alejar discordias y maleficios
La codictadora Rosario Murillo se mantuvo en la misma línea del discurso de Ortega. En su diurna alocución ante los medios oficialistas, este lunes, Murillo habló de hermandad, fraternidad, paz y principios cristianos. Dijo que los nicaragüenses deben de “aprender a dejar atrás la discordia”.
“Transitar los caminos que ayer delineó nuestro comandante Daniel, es indispensable para alejar las discordias, alejar los maleficios, alejar el odio, la maldad, el desamor, que es odio, la falta de lealtad a la patria”, continúo la codictadora señalada como una de los 54 principales funcionarios del régimen responsables de la represión en Nicaragua, según ha documentado el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (Ghren).