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En los últimos siete años el salario promedio devengado por los asegurados activos del Instituto Nicaragüense del Seguridad Social (INSS) casi se duplicó, pero cada vez son más los trabajadores que al jubilarse ven desvanecerse la esperanza de recibir la pensión máxima de 1,500 dólares o su equivalente en moneda local que ronda los 55,000 córdobas. La razón, los efectos de la reforma a la Seguridad Social que entró en vigencia en febrero de 2019 que recortó en alrededor de 30 por ciento el monto de las pensiones que aprueba el INSS a partir de ese año.
La reforma al INSS de 2019 no contó con el respaldo del sector privado. El régimen Ortega Murillo la impuso unilateralmente, luego de la reforma fallida de 2018 que desató una crisis sociopolítica que aún afecta al país.
Además del «recorte» que sufrieron las nuevas pensiones con esa reforma, en Nicaragua jubilarse y recibir la pensión máxima, según especialistas siempre ha sido «un sueño casi inalcanzable» para los asalariados del sector formal, y una utopía para los del sector informal que ni siquiera tienen acceso a la pensión mínima de vejez reducida proporcional, que en 2024 promedió 2,856.08 córdobas mensuales.
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Ante la queja de muchos recién jubilados que albergaban la esperanza de recibir la pensión máxima y al momento de hacer su trámite no lo lograron, los especialistas recuerdan que antes de la entrada en vigencia de la reforma a la Seguridad Social de 2019, con una salario promedio de unos 2,500 dólares mensuales, que equivalía a unos 90,000 córdobas y 1,200 semanas cotizadas se podía conseguir la pensión máxima.
Con salario de C$90 mil, la pensión se redujo en C$17,626
Sin embargo, desde la reforma de 2019 con una salario promedio de 90,000 córdobas mensuales en los siete años previos antes de jubilarse y 1,200 semanas cotizadas, el asegurado recibe una pensión de unos 990 dólares, que equivalen a unos 35,370 córdobas. «Es decir que con la reforma de 2019 ese trabajador perdió unos 17,626 córdobas en su pensión mensual», señala un especialista que por temor a represalias pide no mencionar su nombre.
La reforma estableció que a partir de febrero de 2019, para determinar el monto de las nuevas pensiones no se toman como referencia las últimas 250 semanas cotizadas, que equivalen a unos cinco años de vida laboral. Desde esa fecha se toman como referencia las últimas 375 semanas de cotización que equivalen a unos 7.2 años de vida laboral.
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En 2017 cuando la planilla de afiliados alcanzó su pico más alto de la historia, con un promedio anual de 913,797 afiliados, el salario promedio de los cotizantes era de 9,898.60 córdobas mensuales y solamente el 0.36 por ciento de todos los afiliados reportaba sueldos por encima de los 100,000 córdobas mensuales que en el futuro podían garantizar la pensión máxima.
Ganar casi C$150 mil para recibir pensión máxima
En 2024, que es el dato más actualizado que la institución ha publicado, el salario promedio devengado por los asegurados fue de 15,068.8 córdobas mensuales. Pero a pesar de este incremento, en ese año solo el 0.34 por ciento de los asegurados activos reportaba ganar más de 150,000 córdobas mensuales que es el salario que actualmente, con 1,050 semanas cotizadas, puede garantizar la pensión máxima.
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Además del recorte de aproximadamente el 30 por ciento que sufrieron las nuevas pensiones, el Decreto Presidencial número 06-2019 que reformó la Ley 975, Reglamento General de la Ley de Seguridad Social que entró en vigencia el 1 de febrero de 2019 tras su publicación en el diario oficial La Gaceta, también le asestó una estocada a los afiliados a la seguridad social con salarios superiores a los 96,841.56 córdobas mensuales.
Hasta antes de la reforma de 2019 los trabajadores inscritos en el régimen obligatorio que devengaban salarios superiores a ese monto, solo pagaban 6.25 por ciento sobre ese monto y el empleador el 16 por ciento, para una cotización total del 22.25 por ciento sobre los 96,841.56 córdobas mensuales.

Salarios altos ahora pagan sobre el total
Pero la reforma eliminó el salario máximo sobre el que se cotiza y desde entonces se paga sobre el salario total devengado, además elevó el porcentaje de cotización. El trabajador ahora paga el 7 por ciento y el empleador el 19.50 por ciento, para una cotización total del 26.50 por ciento sobre el salario. Según el anuario estadístico del INSS de 2024, ese año 6,224 trabajadores cotizaron con salarios superiores a los 100,000 córdobas mensuales y por tanto, pagaron de acuerdo al salario reportado.
Más de la mitad de los que reportaron ese salario estaban dentro del rango de entre 100,000 y 150,000 córdobas mensuales; 1,236 entre 150,001 y 200,000 córdobas mensuales; 1,053 trabajadores cotizaban sobre salarios de entre 200,001 y 250,000 córdobas; 331 trabajadores con salarios de entre 250,001 y 350,000 córdobas mensuales; 244 trabajadores sobre sueldos de entre 350,001 y 500,000 córdobas; 175 con base en salarios de entre 500,000 y 1.50 millones de córdobas mensuales; y treinta sobre salarios de entre 1.51 millones y más de 5.50 millones de córdobas mensuales.
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Según los especialistas a los trabajadores que cotizan sobre salarios superiores a los 500,000 córdobas mensuales, el INSS literalmente los «estafa», porque algunos de ellos pagan mensualmente más de lo que en su momento les devolverá cada mes el Seguro Social en concepto de pensión.
A estas afectaciones se suma que desde 2024 con la entrada en vigencia de la tasa de deslizamiento de 0 por ciento, los pensionados en general perdieron el ajuste anual, que en el caso de la pensión máxima le permitió a muchos rondar incluso los 2,500 dólares mensuales y con ello reponer lo que sienten que cotizaron «de más» para recibir ese monto.
Pensiones ahora no reciben ajuste anual
«Afortunadamente yo recibí la pensión máxima hace varios años y logré algunos ajustes que me permitieron incrementarla. Eso me permite enfrentar de mejor manera mis gastos ahora que no trabajo», dice uno de los especialistas.
Ellos insisten en que suspender el porcentaje de deslizamiento y establecer esa tasa en 0 por ciento fue una estrategia que además de fortalecer al córdoba, buscaba principalmente atenuar la crisis financiera del INSS.
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Calculan que solo en 2024, cuando entró en vigencia la medida que en los últimos años redujo gradualmente la tasa de deslizamiento de 5 a 0 por ciento, el INSS se ahorró al menos 1,164 millones de córdobas, que al cambio oficial equivalen a unos 31.79 millones de dólares. Monto que se incrementaría anualmente porque con el aumento de los salarios promedio, aunque poco, las nuevas pensiones también van subiendo.
Finalmente, consideran que en términos generales la reforma de 2019, además de fracasar porque no frenó los problemas financieros y la crisis del INSS se mantiene, golpeó duramente a los trabajadores.
A los que ganan menos de 90,000 córdobas mensuales los golpeó porque antes trabajando y cotizando durante 43 años aunque no recibieran la pensión máxima podía aspirar al ciento por ciento del salario cotizado en los últimos años y a los que ganan salarios superiores a ese monto porque los obligaron a pagar más pero no incrementaron el monto máximo de las pensiones.
