¡Que los Estados ya dejen de alentar catástrofes incendiarias!

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Los incendios forestales más grandes de la historia fueron, primero, el de la taiga siberiana de 2003 (Rusia) cuando el fuego arrasó 22 millones de hectáreas. Luego, los australianos de 2019/2020 cuando fueron destruidas 17 millones hectáreas. Y tercero los incendios en Bolivia en 2019 que arrasaron más de 6.5 millones de hectáreas de selva amazónica.

Todos comenzaron en tierras estatales con escasa guardia para detección temprana. Además, estos bosques fiscales suelen estar descuidados. Ya decía santo Tomás que “cada uno es más solícito en la gestión de aquello que le pertenece que en lo que es común… porque se administran más ordenadamente las cosas cuando a cada uno incumben sus propios intereses”.

Son las personas comunes —el mercado— las que con más fuerza se dedican a la preservación de la naturaleza. Irónicamente, el ganado vacuno, por caso, no se extingue porque está en manos privadas cosa que, básicamente, no ocurre con otros animales al borde de la extinción. Y, como asegura el ingeniero forestal Paulo Freitas: «El bosque limpio y ordenado no arde. El problema está en la gestión».

Ahora tenemos este incendio en Los Gallardos (España). Todo indica que comenzó como un incendio de cuneta, es decir, en tierras estatales, de haberse originado en el jardín de una casa privada se habría llamado a los bomberos, si fueran privados mejor ya que son más eficientes y rápidos, y el tema no habría pasado a mayores.

Aparentemente, el incendio nació por culpa de un cable sin electricidad o del poste que lo sostenía que, al romperse, provocó la llama. El viento, de más de 50 kilómetros/hora, la sequía y la vegetación, hizo que se transformara rápidamente, a falta de bomberos, en un fuego imparable.

Según informan varios medios, alrededor de las 17 horas del jueves 9 de julio, la línea estatal de emergencias, el 112 andaluz, comenzó a recibir una avalancha de llamadas. Vecinos y conductores que pasaban por el lugar, avisaban de un fuego primero pequeño, luego considerable.

Se habrían recibido hasta 150 llamadas en muy corto tiempo, dando una idea de la gravedad del asunto. En las llamadas, muchos transeúntes localizaban el punto exacto de arranque del fuego en uno de los postes, que aparecía arrumbado entre las llamas.

Pero recién a las 22:37 horas de ese jueves, la Junta de Andalucía elevó la emergencia del Plan Infoca a situación operativa 2. Como toda burocracia y protocolo estatal que se precie, cuando los efectos ya eran devastadores, esta elevación de nivel permitió solicitar el apoyo del Gobierno central para movilizar a las fuerzas militares de emergencias, cuyos primeros efectivos llegaron de forma oficial durante la noche del jueves, siendo desplegados sobre el terreno en la madrugada del viernes 10 de julio.

Corolario: los Estados son responsables por el descuido de sus tierras en donde se suelen iniciar estos incendios y, fieles a su burocracia, no atienden los temas con la urgencia que merecen y, menos aún, despliegan las soluciones y socorros con la celeridad necesaria.

El autor es miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

En X: @alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com

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