"Yo sigo considerando que no hay estafa": abogado Gabriel Díaz defiende a cliente acusado de estafa millonaria en Sabana Grande

A la derecha: Gabriel Díaz, abogado defensor de Carlos José Jaime Bonilla. LA PRENSA

«Yo sigo considerando que no hay estafa»: abogado Gabriel Díaz defiende a cliente acusado de estafa millonaria en Sabana Grande

El abogado Gabriel Díaz cuestionó que en el juicio oral y público los cinco testigos que declararon en contra de Carlos Jaime Bonilla no han cancelado su terreno. "Ninguno, sin embargo, viven en el terreno", dijo

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El juicio oral y público contra Carlos José Jaime Bonilla, vendedor de lotes en las cercanías de Sabana Grande, en Managua, acusado por el Ministerio Público por delito de estafa agravada millonaria en perjuicio de más de 70 familias, se realizó el 15 de mayo y en él declararon cinco testigos, quienes narraron cómo ocurrieron los hechos.

Tras el juicio la defensa de Jaime Bonilla, Gabriel Díaz, reiteró que el acusado nunca cometió el delito y dijo que los testigos incluso son personas que dejaron de pagar los lotes. «Los cincos testigos que declararon hoy ninguno ha cancelado su terreno, ninguno; sin embargo viven en el terreno», declaró ante un medio oficialista.

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Las víctimas que declararon en el juicio, según Díaz, dejaron de pagar los lotes a un año y medio de haber firmado el contrato de compra. «El contrato era para cuatro o cinco años, es decir desde un inicio el contrato era una obligación de pago que lo habían incumplido las supuestas víctimas», señaló.

«Yo sigo considerando que no hay estafa»

Díaz, el abogado polémico, aseguró que existe un contrato firmado que cualquier inconveniente se abordaría en la vía civil, pero que en ninguno Jaime Bonilla «se comprometía a establecer ningún servicio por ejemplo, elaborar un parque y esas cosas, no lo dice en el contrato. Lo dicen las señoras que declararon, pero no lo dice en el contrato».

Por lo anterior, subrayó que «yo sigo considerando que no hay estafa, para que haya estafa debe existir un perjuicio económico y un engaño. ¿Qué perjuicio económico habría? Primero los señores están en el terreno, segundo no los han cancelado y tercero, el acusado sigue detenido».

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Los precios en los que Jaime Bonilla ofrecía los terrenos iban desde 6,000 hasta 9,000 dólares con pagos a plazos, realizados entre 2015 y 2020. En julio de 2019, según reportes de Vos TV, alrededor de 300 familias denunciaron haber sido estafadas por el mismo ciudadano, y en ese momento demandaban la legalización de sus terrenos ubicados en el reparto Bella Aurora.

Familias afectadas reunidas con el presunto vendedor identificado como Carlos José Bonilla. Tomada de La Primerísima
Familias afectadas reunidas con el presunto vendedor identificado como Carlos José Bonilla. Tomada de La Primerísima

La denuncia realizada por al menos 76 personas y sus familias, que creyeron estar pagando durante años el terreno donde alzarían sus casas, fue conocida en febrero pasado. En ese momento, los medios oficialistas señalaron que Jaime Bonilla operaba una red de venta ilegal de terrenos, ofreciendo lotes de 200 varas cuadradas en supuestos repartos denominados «Bella Aurora 1 y 2», en Sabana Grande.

Ministerio Público argumenta que no contaba con permisos

El pasado 5 de mayo, en la audiencia previa al juicio oral y público, el fiscal del Ministerio Público aseguró que como «parte de ese engaño el acusado empezó a denominarle comercialmente con el nombre de Reparto Bella Aurora, segunda etapa, sin contar con los permisos de construcción emitidos por autoridades competentes de la Dirección General del Medio Ambiente y Urbanismo de la Alcaldía de Managua».

A su vez, señaló que tampoco contaba con las medidas de higiene y servicios básicos públicos que debe tener un lote para vivienda en urbanizadoras o asentamientos humanos. «El acusado Carlos José Jaime Bonilla continuó vendiendo terrenos de 200 varas cuadradas, 10 varas al frente por 20 varas de fondo», aseguró.

El Ministerio Público argumentó que existió un mecanismo de engaño que derivó en afectaciones económicas y legales para los compradores, que hoy figuran como víctimas.

Jaime Bonilla, para sostener el engaño, afirmaba actuar como apoderado de su madre fallecida, María Auxiliadora Bonilla Mendieta, y de una segunda propietaria, Elsa Laura Fonseca Maltez. Con ese argumento, él continuó vendiendo lotes sin autorización de la Alcaldía de Managua.


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