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Alf-Inige Haaland jugaba en la Premier League cuando nació su hijo, Erling Braut Haaland. Hoy, el delantero es el noruego más famoso del fútbol mundial. Este atacante de 1.95 metros se ha convertido en uno de los futbolistas más temidos del planeta gracias a su velocidad y su capacidad goleadora.
Detrás del delantero del Manchester City hay una historia que comenzó lejos de los grandes estadios y las cámaras de la prensa. Todo empezó en un pequeño pueblo noruego donde el deporte era parte de la vida cotidiana.
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Cuando Haaland tenía 3 años, su familia regresó a Bryne, una pequeña ciudad agrícola al suroeste de Noruega, alejada de las grandes capitales europeas. Allí creció el niño que dio sus primeros pasos con un balón antes de convertirse en el hombre que rompería récords en el fútbol mundial.
Su familia marcó la formación del jugador. Su madre, Gry Marita Braut, fue una destacada atleta en heptatlón. Su padre, Alf-Inge Haaland, destacó como futbolista en la selección noruega y en equipos de su país e Inglaterra. Este entorno influyó en el pequeño Haaland para crecer con disciplina y determinación.
Desde niño practicó varias disciplinas deportivas como golf, balonmano, atletismo y carreras de velocidad, lo que desarrolló su alta competitividad. A la edad de 5 años ingresó a la academia del Bryne FK. Nunca faltaba a los entrenamientos, siempre quería jugar incluso después de terminar las prácticas y no soportaba perder.
En su adolescencia no fue la gran figura que muchos imaginan; de hecho, varios de sus compañeros sobresalían más que él en las categorías menores. Su transformación llegó con el crecimiento físico y una férrea disciplina de trabajo que impresionó a sus entrenadores y compañeros. Esa exigencia diaria le impedía ser conformista, lo que lo obligó a mejorar constantemente su velocidad, definición y fortaleza mental.
Debutó como profesional en el Bryne FK cuando apenas tenía 15 años. Después pasó al Molde, donde lo dirigió Ole Gunnar Solskjær, quien rápidamente identificó el enorme potencial del joven delantero. Su explosión internacional llegó en 2019 con el Red Bull Salzburg de Austria; allí sorprendió a Europa con su capacidad goleadora en la Liga de Campeones.
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En el Mundial Sub-20 anotó nueve goles en un solo partido frente a Honduras. Este récord permanece vigente en la historia del torneo y colocó su nombre en el radar de los clubes más poderosos del mundo.
Fuera de las canchas también existen curiosidades que alimentan su historia. Su celebración en posición de meditación es una de las imágenes más reconocibles del fútbol actual. Haaland asegura que esa práctica le ayuda a mantener la concentración y a controlar la presión de la élite deportiva.
Pese a la fama mundial, quienes lo conocen lo describen como un joven reservado, disciplinado y muy unido a su familia. Mantiene una estricta rutina de alimentación, descanso y recuperación física. Está convencido de que el éxito no depende únicamente del talento, sino de los hábitos diarios. Esa mentalidad explica por qué, con apenas 25 años, ya superó marcas históricas y se posiciona como uno de los delanteros más completos de su generación.




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